Una mujer egipcia asegura haberse casado con Jamal Khashoggi meses antes de su asesinato

H. Atr, presunta esposa de Jamal Khashoggi, junto al periodista, el día de su boda. DR

 

 

El periodista Jamal Khashoggi se casó con una mujer egipcia meses antes de ser asesinado en el consulado saudí de Estambul cuando, precisamente, se hallaba en la legación diplomática en busca de los papeles que necesitabapara contraer matrimonio con su prometida turca Hatice Cengiz, publica El Mundo.

Es la revelación que firma The Washington Post, el rotativo estadounidense en el que publicaba sus columnas el reportero, a partir del testimonio de su esposa, H. Atr -quien evita proporcionar su nombre completo por motivos de seguridad- y la confirmación de uno de los amigos más próximos del periodista.

La cónyuge, hasta ahora desconocida, tiene 50 años y reside en un país del golfo Pérsico. Khashoggi, que habría cumplido 60 años el pasado 13 de octubre, la conoció hace cerca una década durante la participación de ambos en en un foro sobre medios de comunicación en Oriente Próximo. Según la egipcia, la relación, sin embargo, arrancó el pasado año.

Y alcanzó su cenit en 2018, cuando la pareja contrajo matrimonio en una ceremonia celebrada en Washington el pasado junio. La existencia del enlace es corroborado por un colega de Khashoggi que actuó como testigo. Atr asegura que le vio por última vez a principios de septiembre, aprovechando uno de los viajes de negocios que la llevaban hasta EEUU, donde había establecido su residencia el periodista desde que abrazara el exilio en el verano de 2017, tras meses de silencio forzoso.

La esposa proporciona, además, un relato sobre las inquietudes de Khashoggi que coincide con los testimonios recabados por LOC en su entorno más próximo. “Jamás pensó que pudieran asesinarle. Sabía que podía ser secuestrado y golpeado pero nunca imaginó que pudiera ir tan lejos”, declara la mujer.

Para probar una relación que cambia el relato hasta ahora conocido de los últimos meses de Khashoggi, la egipcia proporciona al Washington Post mensajes de texto que intercambió con el reportero así como fotografías en las que ambos posan sonrientes. Algunas de las instantáneas pertenecen a la boda, organizada en un barrio de la capital estadounidense, y Atr luce un vestido blanco.

Las fotografías fueron divulgadas días antes de la publicación de la noticia en mensajes en Twitter de cuentas que apoyan al príncipe heredero saudí Mohamed bin Salman, en el ojo del huracán por su probable papel en el homicidio de Khashoggi.

Su familia directa, protagonista del hermetismo más absoluto desde hace días, ha declinado reaccionar a la noticia de un matrimonio que el periodista habría mantenido en secreto. Su prometida turca, en cambio, ha reconocido no estar al tanto de una relación que pone en duda. “Jamal jamás me dijo nada sobre esta mujer. ¿Por qué está tratando de cambiar ahora la imagen que la gente tiene de él? ¿Qué quiere? Sospecho que es un intento de desacreditarle y dañar su reputación”, expone.

Khashoggi, que se hallaba en proceso de contraer matrimonio con Hatice, la vio por primera vez en mayo de 2018 en una universidad de Estambul. Hatice, de 36 años, es una investigadora interesada por el sultanato de Omán que desde hace décadas dirige el longevo Qaboos. La biografía pública del periodista, antes de que emergiera esta última relación, indicaba que el saudí se había casado y divorciado hasta en tres ocasiones. Tiene cuatro hijos, dos varones y dos féminas, de su primer matrimonio con Rawia al Tunisi.

Desde que a finales de mes su hijo Salah lograra el plácet de las autoridades saudíes para abandonar el reino, los cuatro residen en EEUU. Tres de ellos cuentan con nacionalidad estadounidense. Si Atr probara que su enlace es legal, tendría derecho a recibir la compensación prometida por el Gobierno saudí a los familiares directo. El periódico sugiere que “el estatus legal del matrimonio no resulta claro”. El objetivo de Atr, no obstante, es “como esposa musulmana, que todos mis derechos sean reconocidos”.

Una de las muchas incógnitas que aún arroja el crimen es el paradero del cuerpo que habría sido descuartizado y, según fuentes turcas, al menos parcialmente trasladado a Arabia Saudí aprovechando las garantías diplomáticas del comando enviado desde Riad para asesinarle. A finales de la semana pasada fuentes de la CIA citadas por la prensa estadounidense reconocieron que su homicidio fue ordenado por el propio príncipe heredero como parte de una operación para silenciarle.

La fiscalía saudí, que reconoció el asesinato tras días de negativas, pidió la semana pasada la pena capital para al menos cinco presuntos nacionales implicados en su muerte y desaparición pero no ha revelado sus nombres y no se trataría, en ningún caso, de los asesores próximos a Bin Salman que han sido acusados de urdir el crimen. La versión saudí de lo sucedido, no obstante, ha cambiado en repetidas ocasiones. El presidente estadounidense Donald Trump ha prometido hacer público esta misma semana una postura oficial mientras trata de salvaguardar al príncipe heredero, cada vez más cuestionado.