José Toro Hardy: Credibilidad

José Toro Hardy: Credibilidad

El FMI estima la inflación para el 2018 en 2.500.000% y para el 2019 en 10.000.000%. La economía venezolana está colapsada. Su principal sector, el petrolero, también lo está.

Quienes hoy gobiernan solían decir antes de llegar al poder que PDVSA era una caja negra. Lo cierto es que se trataba de la empresa más controlada, auditada y supervisada del país.

Esos controles han desaparecido. Para empezar, el presidente de PDVSA, que debería rendirle cuentas al Ministro de Petróleo, es el propio Ministro de Petróleo. Se paga y se da el vuelto. Desde que la oposición pasó a controlar la Asamblea Nacional, PDVSA se ha negado a rendirle cuentas y antes, cuando era controlada por el oficialismo, la Asamblea sólo servía para bloquear cualquier investigación que afectase los intereses del régimen y sus allegados.

Ahora sí es como un hueco negro en el espacio que esconde algunos de los mayores casos de corrupción en la historia, tal como con asombro nos enteramos casi a diario por investigaciones abiertas en otros países, que afectan no sólo a esta empresa sino a múltiples instituciones y personas vinculadas al régimen.

PDVSA se ha endeudado a niveles impagables. De hecho se dice que los únicos bonos que está pagando son los llamados 2020, porque provienen de unos bonos vencidos en el 2017 y que para poder refinanciarlos hasta el año 2020 se ofreció en garantía el 50,1% de las acciones de su filial CITGO. Por cierto el restante 49% de esas acciones fueron dadas en garantía a la petrolera rusa Rosneft cuyo presidente, Igor Sechin, estuvo esta semana en Caracas – según informa Reuters- reclamando el retraso en los envíos de petróleo con los que PDVSA se había comprometido a pagarle la deuda. Quizá por eso el ViceMinistro de Finanzas de Rusia, Sergey Storchak, afirmó que no hay nuevos préstamos para Venezuela y agrega: “Ellos lo saben”.

Con China tampoco marcha bien el pago con petróleo de las deudas, dada la dramática caída de nuestra producción. No se ha cumplido el compromiso de enviar 500.000 b/d. Se comenta que los chinos están explorando cobrarse con las empresas básicas de Guayana.

Lo mismo ocurre en todos los Entes públicos. No cumplen. Por ejemplo, contrario a lo que es una tendencia mundial, el Estado desde hace varios años no facilita informaciones sobre los indicadores del delito fundamentales para luchar contra el crimen. Tampoco da estadísticas sanitarias vitales para el combate de enfermedades y para abordar los problemas de salud y priorizar el uso de recursos. Enfermedades como la difteria, la malaria, la tuberculosis, el sarampión y otras están retornando con fuerza. Igual ocurre con el BCV, que no publica cifras que está obligado legalmente a suministrar, al extremo que el FMI amenaza con imponer sanciones a Venezuela.

Y por supuesto está el caso de la OPEP que cada mes publica su Monthly Oil Market Report con informaciones relacionadas con la actividad petrolera mundial.

Al referirse a las estadísticas de producción, la OPEP presenta mensualmente dos cuadros diferentes. El primero contiene los datos oficiales proporcionados por los gobiernos de la Organización y el segundo los mismos datos pero suministrados por “fuentes secundarias”.

El término “fuentes secundarias” se refiere al promedio de seis grupos diferentes que disponen de las tecnologías más robustas para recabar esta información. Ellas son S&P Global Platts, Argus Media, Energy Intelligence Group, IHS-Markit, Energy Information Agency (EIA) e International Energy Agency (IEA).

En el caso específico de Venezuela las cifras oficiales son opacas y difieren sustancialmente de las que ofrecen estas fuentes secundarias. Veamos:

Según “comunicación directa”, el gobierno sostiene que el país produjo en octubre pasado 1.433.000 b/d (Tabla 5-10). Sin embargo citando “fuentes secundarias”, la OPEP (Tabla 5-9) informa que la producción fue de 1.171.000 b/d con una caída de 40.000 b/d con respecto al mes anterior. En lo que va del año ha disminuido en 739.000 b/d. El precio también cedió marcadamente y por tanto el ingreso petrolero se vino a pique.

La Agencia Internacional de la Energía dice que nuestra producción está en caída libre. Hoy producimos lo mismo que en 1947 y tenemos la misma producción por habitante que en 1927.

En materia económica, al igual que en cualquier otro tema, la pérdida de credibilidad del oficialismo es abrumadora.

@josetorohardy

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