Diana de Gales también hizo llorar a su cuñada, la duquesa de Wessex

Sofía de Wessex, esposa del Príncipe Eduardo (Foto GTRES)

 

 

Suegra – nuera, cuñadas… los binomios de peleas familiares son universales, y los Windsor no iban a escapar a ellos. Estos días, aprovechando los rumores incesantes de la mala relación entre Catalina de Cambridge y Meghan Markle, muchos medios han recogido los problemas que tenían Diana de Gales y Sofía de Wessex, esposa del Príncipe Eduardo, publica abc.es.

El más conocido de estos enfrentamientos ocurrió en 1993, cuando Eduardo invitó a su por entonces novia, Sophie Rhyes-Jones, a un almuerzo. El joven príncipe, muy enamorado, se olvidó que ese día tenía una cita con sus padres y con su hermana, la Princesa Ana. Al darse cuenta, y para no descontentar ni a unos ni a otros, pidió permiso a Isabel II para llevar a su pareja a la comida.

Tras conocer a la joven, la Reina de Inglaterra le contó a su madre que se trataba de una chica muy discreta, y las ganas de la reina madre de conocer a la novia de su nieto llevaron a la organización de otro almuerzo, esta vez al completo, para presentar a Rhys-Jones ante toda la familia.

Ese mismo día, Diana de Gales debía entregar a sus hijos, Guillermo y Harry de Inglaterra, a su ex marido. Los príncipes de Gales se habían separado hacía un año y compartían la custodia de los niños. Al entrar en el edificio, la princesa fue presentada a Sophie y, según contó la propia Princesa Margarita, la sometió a un tercer grado.

Primero, hizo un comentario sobre la falda de la joven, deslizando que se trataba seguramente de una prenda de baja calidad, para más tarde juzgar el salario de la joven, el trabajo de su padre… Durante media hora, Diana de Gales no paró de preguntar y comentar hasta que Sophie pudo retirarse con el permiso de Isabel II. Al enterarse de lo sucedido, el Príncipe Eduardo no dudó en buscar a su novia para encontrarla llorando sin consuelo.

Si la anécdota ha llegado hasta 2018 es porque Diana de Gales no dudó en llamar a Andrew Morton, hoy su biógrafo de cabecera, y asegurarle que Sophie «es una copia de carbón mía, se nota que la monarquía está buscando quien me reemplace».