Existe otra alternativa y se llama Gobierno de Emergencia Nacional Por Luis Manuel Aguana

Después de la publicación de mi anterior nota (ver la Profecía autocumplida del Padre Ugalde, en http://ticsddhh.blogspot.com/2018/12/la-profecia-autocumplida-del-padre.html), me vuelvo a enfrentar a la misma pregunta desde que comencé a decir lo que pienso en las redes sociales: “¿y qué propones tú?”, en forma de reto, como diciendo “eso es lo que hay y no tenemos otra opción sobre la cual escoger”. Es decir los venezolanos estamos condenados a que nos sigan traicionando porque los responsables de establecer lo que hay que hacer desde la “oposición” ahora se esconden detrás de la imagen de un vocero que a los ojos de los venezolanos en apariencia representa de alguna manera las dos instituciones más respetadas de los venezolanos: la Iglesia Católica y las Universidades. En otras palabras, tenemos que calarnos seguir sufriendo los ardides de unos traficantes de esperanzas sin poder hacer otra cosa que aceptarlos. Eso es inaceptable. La Iglesia Católica a través de su Conferencia Episcopal y las Universidades venezolanas deberían deslindarse de esa tramoya politiquera.

Y verdaderamente nunca he querido ser pedante en mis reacciones, pero en esta oportunidad lamento serlo porque mi única posible respuesta a esa pregunta se resume en una sola palabra: léame. Lo he escrito, no una, sino muchas veces. Menos mal que la tecnología actual lo hace fácil. Métanse en el blog TICs & Derechos Humanos(http://ticsddhh.blogspot.com/) y en el recuadro superior izquierdo que dice “Buscar en este blog”, pongan “Gobierno de Emergencia Nacional”. Allí el sistema responderá con todas las notas fechadas, donde he escrito cual ha sido mi propuesta.

Pero no solo lo he escrito, he actuado en consecuencia con lo que pienso. Me he dirigido acompañado de distinguidos venezolanos a las instancias legítimas a las que tenemos todavía acceso y derecho, como el Tribunal Supremo de Justicia legitimo, que por la acción criminal del régimen trabaja desde el exilio, para ver si desde esa instancia se decide un nuevo e inédito rumbo que rompa con esta claque que nos ha hecho tanto daño, designando un Gobierno de Emergencia Nacional, haciendo que esta lamentable historia tome un curso diferente. Esa es todavía mi esperanza. Pero esa no es de ninguna manera una solución fácil.

Los venezolanos por construcción somos dados a las soluciones fáciles. Eso está en nuestra sangre, en nuestro ADN. Estamos dejando de nuevo a “la gente que sabe de eso” llevarnos al matadero. Primero al electoral el 9 de Diciembre (ya tendremos tiempo esta semana de abordar ese tema a profundidad) y luego al espinoso asunto de un gobierno de transición en Enero al mejor estilo de la MUD.

Hasta ahora, a diferencia de lo que la gente cree, si hay otra alternativa en relación con la transición del gobierno: 1) la que escribió el Padre Ugalde en su artículo y sobre la cual comenté en mi pasada nota, y 2) la que hemos propuesto y solicitado algunos venezolanos al TSJ legitimo en el exilio, de designar un Gobierno de Emergencia Nacional, en los términos establecidos en esa solicitud (ver solicitud del 28 de Junio del presente año en https://tinyurl.com/y7x87ldb).

La primera de ellas, expuesta por el Padre Ugalde, deja a la oposición oficial conducir la solución de acuerdo a sus intereses, negociando con el régimen una cohabitación, o peor aún, a no decidir nada en relación con eso; o bien porque no exista un acuerdo entre las fuerzas políticas que se pelean por tener el protagonismo después del 10 de Enero, o bien porque Maduro se imponga desde su Constituyente con el nuevo texto constitucional que están cocinando, y que nos develarán después de las elecciones de Concejales. Eso pondría fin a lo que ahora existe institucionalmente – la Asamblea Nacional y TSJ Legítimo- para dar comienzo a la nueva era castrocomunista en Venezuela. No existe manera de parar eso sin un poder real e institucional dentro de las Fuerzas Armadas que cambie ese curso de los acontecimientos. Mi opinión es que no existe tal poder porque si no, no estuviéramos hablando de esto y ya hubiera caído el régimen. Lo que seguirá es la misma Asamblea Nacional con otra Directiva en Enero, que no aprobará una transición como ha ocurrido hasta ahora desde el 9 de Enero de 2017, pero con el agravante de una nueva Constitución castrocomunista destructora de corte cubano a la vuelta de la esquina.

Seguir haciendo lo mismo esperando resultados diferentes, confiando en que la oposición oficial nos sacará de la crisis, como lo han prometido desde Enero de 2016, convenciendo  a la gente que cuando se termine el periodo constitucional de Maduro el 10 de Enero de 2019 todo cambiará, pero sin la demostración de la fuerza para respaldar eso, no tendrá las mismas consecuencias según lo postuló Einstein, sino peores. Nos alejará de poder haber decidido a tiempo un Gobierno de Emergencia Nacional a través de los mecanismos legítimos de los que todavía disponemos porque toda la institucionalidad basada en lo que conocemos de la Constitución de 1999 desaparecerá, habiendo así dado el régimen un paso definitivo para su consolidación.

Pretenden convencer a la población, incluyendo a factores importantes de la Comunidad Internacional, que Venezuela puede salir sola del régimen por sus propios medios cuando para ellos, en el fondo, el problema más importante no es salir del régimen sino quien conduce el proceso. Y eso nos tiene a todos los pasajeros de este barco paralizados, discutiendo quien será el nuevo capitán mientras estamos siendo llevados por la corriente hacia la tragedia. Eso no le permite a nadie ver que la solución desde hace tiempo dejo de estar en Venezuela impidiendo que se tomen las decisiones que logren que se active la Responsabilidad de Proteger (R2P) de las naciones del hemisferio, para la población venezolana.

De todo esto el único resultado ha sido que nadie afuera se quiere comprometer con la crisis de los venezolanos, indicando que “somos nosotros quienes debemos resolver el problema” en el que estamos metimos. Y a este punto los castrocomunistas han avanzado tanto que no ya no es posible detener la inercia del Titanic para chocar contra el iceberg que lo amenaza a pocas leguas de distancia, así tratemos de desviar el barco.

¿Cuál es la solución? Inventar, como lo decía el Maestro Simón Rodríguez. “O inventamos o erramos”. Y el invento es parar en seco la pretensión continuista del régimen y sus colaboracionistas pagados con el dinero de la dupla Gorrin-Andrade, asumiendo el riesgo de entregar la responsabilidad de conducir el barco a quienes desde el exterior puedan torcer esa matriz equivocada que nos está llevando directo a chocar contra el iceberg del castrocomunismo, porque el régimen y su oposición están coincidiendo en que las cosas permanezcan como están, haciéndole un daño irreparable al pueblo venezolano.

¿Que hay riesgos? ¡Claro que los hay! Decía mi ilustre y recordado Profesor Antonio Cova, que los japoneses, los coreanos, los taiwaneses y toda la gente que ha hecho algo en el mundo, se arriesgaron, corrieron el riesgo, se lanzaron temblando pero lo hicieron. Decía: “Es muy peligroso no correr el riesgo porque puede tener un efecto nefasto para la población. El venezolano ya se acostumbró desde la conquista española a observar flagrantes contradicciones entre lo que la gente dice y lo que hace. Ya vimos a los conquistadores “en el nombre de Dios” hacer la señal de la cruz y luego cometer las peores barbaridades. Y una de las peores cosas que podemos hacer con la población es no querer correr riesgos”(extracto de la conferencia “Los obstáculos del hombre” de Antonio Cova a los egresados del IESA-PAG VII, 5 de Diciembre de 1990 ¡Vale el recordatorio a la memoria del Prof. Cova justo 28 años después!).

Y efectivamente los venezolanos consideramos “normal” que nos digan algo y no lo cumplan. Pero esto ya no es un debate electoral, es una discusión muy seria donde se está decidiendo el futuro de las próximas generaciones de venezolanos, y la decisión es ahora, no en Enero de 2019.

Algunos factores políticos se han dedicado a destruir y a menospreciar el único Poder que si ha actuado en consonancia con lo que sucede en Venezuela, el TSJ legitimo. Todas las sentencias que este Alto Tribunal en el exilio ha producido desde la primera el 25 de Octubre de 2017 han estado dirigidas a rescatar la libertad en Venezuela, comenzando por el desconocimiento de la Asamblea Nacional Constituyente del régimen, pasando por la sentencia de la Sala Electoral que anula el sistema automatizado de votaciones viciado del CNE, y terminando, hasta ahora, con la sentencia histórica que destituye a Nicolás Maduro Moros de la Presidencia de la República por corrupto. No existe comparación posible entre eso y las expectativas que teníamos de la Asamblea Nacional.

El TSJ legítimo ha solicitado persistentemente el apoyo de la representación popular establecida constitucionalmente en la Asamblea Nacional a las sentencias que ha dictado. Los partidos opositores de la Asamblea les han dado la espalda, y no los consideran ni siquiera Tribunal formalmente constituido, sino “Magistrados designados por esta Asamblea”, ignorando en sus propios actos las decisiones del TSJ legitimo. Craso error. Los diputados deberían saber que si no los reconocen a ellos, reconocen indirectamente al TSJ del régimen. De no haber sido por la carta de Luis Almagro, Secretario General de la OEA, el 20 de Agosto de 2018 a Omar Barboza, Presidente de la AN, conminando al acatamiento de las decisiones del TSJ legítimo, no tengo ninguna duda que la Asamblea Nacional hubiera desconocido al Alto Tribunal en el exilio ese mismo día y Almagro les arruinó la fiesta (ver Almagro, una carta premonitoria, en http://ticsddhh.blogspot.com/2018/08/almagro-una-carta-premonitoria.html).

¿Qué debemos hacer los venezolanos ante esa situación? ¿Lo mismo que los diputados de la Asamblea Nacional, o respaldar directamente nosotros las decisiones del único Poder que si está haciendo algo por el rescate de las libertades en Venezuela? Para muchos venezolanos la respuesta es obvia.

Algunos políticos en Venezuela insisten que el TSJ legítimo “no ha sido reconocido” en el exterior y que sus decisiones no pueden ser ejecutadas en Venezuela. Pero ¿es que el Alto Tribunal en el exilio “debe ser reconocido”? ¿Quiénes deben hacer que sus sentencias se cumplan en el medio del secuestro al que nos tienen sometidos unos delincuentes de clase internacional? ¡Nosotros, los ciudadanos, de acuerdo al Art. 333 y 350 constitucionales! Los Tribunales hablan a través de sus sentencias, me dijo una vez la Dra. Blanca Rosa Mármol de León, Magistrada Emérita del TSJ. Lo único que debe importarles a los venezolanos es que las sentencias estén ajustadas a Derecho. Ellos no están allí para que los “reconozcan” sino para sentenciar con justicia y en apego a las leyes y la Constitución venezolanas. ¡Y lo están haciendo!

Los políticos de la oposición oficial venezolana se rehúsan a que sean ellos quienes decidan el Gobierno de Transición o Gobierno de Emergencia Nacional, como lo llamamos nosotros, a pesar que ese Vacío de Poder les ha hecho daño inconmensurable a los venezolanos. Pues bien, la alternativa que proponemos, de nuevo, por encima de esa mezquindad criminal e indolente de la oposición oficial, es que sea el TSJ legítimo quien decida quienes conformaran ese Gobierno de Emergencia Nacional, produciendo lo que denominé en una nota pasada la “Boleta de Excarcelación para Venezuela” (ver explicación en mi nota del mismo nombre, enhttp://ticsddhh.blogspot.com/2018/09/una-boleta-de-excarcelacion-para.html).

Con esa Boleta en la mano, esos ciudadanos ilustres designados deberán comenzar el trabajo titánico de buscar nuestra liberación, convenciendo a la Comunidad Internacional de ayudarnos a resolver el secuestro del que somos víctimas en Venezuela, haciendo efectiva la Responsabilidad de Proteger (R2P) a la que tenemos derecho los venezolanos por decisión universalmente aceptada de la Organización de las Naciones Unidas. Y todos nosotros, no la clase política opositora oficial, que al parecer comen completo, tienen guardaespaldas y pueden viajar al exterior para resolver su salud, somos los que tenemos que respaldarlos unánimemente, nadie más, haciéndole saber al mundo que ese Gobierno de Emergencia Nacional si nos representa, y no esta banda de oportunistas. Solo así creo que tendremos un verdadero chance de salir de esta pesadilla.

Caracas, 5 de Diciembre de 2018

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