Piso 10: el “comité de bienvenida” del Sebin (Runrunes.es)

Una corona con el nombre del legislador opositor Fernando Alban yace en el piso frente a miembros de la policía antidisturbios que se encuentran frente a la sede del Servicio Nacional de Inteligencia Bolivariano (SEBIN) en Caracas, Venezuela. Foto: REUTERS / Marco Bello, 15/10/2018.

 

Mucho se ha documentado acerca de las denuncias de violaciones a los Derechos Humanos que ocurren en La Tumba, en el sótano de la sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia en Plaza Venezuela, pero poco se sabe de lo que pasa en el piso 10.

La muerte del concejal Fernando Albán hizo llamar la atención sobre ese lugar en el que, según testimonio de otros detenidos, es donde se hace el “check in” para “ablandarlos” antes de decidir su destino.

Equipo de Investigación Runrun.es

En el cristianismo se repite el número diez en innumerables situaciones: los diez mandamientos, los diez antepasados que comparten Adán y Noé. Para los hebreos, la Yod, que equivale al diez, es la primera letra que forma el nombre de Dios. Y en la Cábala, el número diez, juega un papel importante como orden y plan de estructuración divino. Para el imaginario colectivo venezolano, en la última semana, el número diez ha cobrado otro significado: misterio.

El lunes 8 de octubre, se conoció la muerte de Fernando Albán, concejal y defensor de derechos humanos, al presuntamente arrojarse del piso número diez de la sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin) en Plaza Venezuela, en la capital venezolana, según versión oficial.

El por qué se encontraba en ese lugar, qué oficinas específicas y funcionarios hacen vida en el décimo piso, así como los detalles de su muerte son, aún, preguntas sin responder por parte del oficialismo.

“Esta es La Tumba, donde llegas con vida pero no sabes si sales vivo o muerto” fueron las primeras palabras que escuchó Eugenia* cuando ingresó en una camioneta, junto a un grupo de funcionarios, al estacionamiento de la sede del Sebin en plaza Venezuela. Su delito era conocer y haber dado alimentos y ropa a “guarimberos”, mote usado por el Gobierno para descalificar a protestantes.

Una vez en el sótano, Eugenia fue llevada directamente a los ascensores. Un funcionario y dos mujeres que describe como “custodios” ingresaron con ella. El ascensor, que sólo funciona con la activación de una tarjeta magnética, los llevó directamente al décimo piso. Lugar del que no salió sino hasta 48 horas después.

Al abrirse las puertas del ascensor del piso 10, la primera parada es un detector de metales custodiado por un funcionario que decide quién entra y quién no. Al pasarlo, se llega a un espacio abierto, con piso de porcelanato gris claro, con cuatro mesones largos de trabajo con computadoras. Otras personas que han estado en el piso lo describen como un lugar de oficinas al estilo bancario con salones amplios e iluminado.

Eugenia fue llevada inmediatamente al lado derecho, en la esquina inferior del piso, a lo que llama “el lugar de tortura” y “donde todo pasa”. Un espacio con mesas redondas de formica blanca. Por horas fue interrogada, le mostraban conversaciones telefónicas, audios, fotos y en una pizarra acrilica veía escrito los nombres de sus familiares, amigos y conocidos. Una y otra vez le pedían que diera la ubicación de algunos protestantes mientras la amenazaban con hacerle algo a su familia.

“Las primeros horas de los presos se pasan allí en el piso 10, es el comité de bienvenida, luego deciden si te liberan, llevan a La Tumba o al Helicoide” cuenta la entrevistada.

A Eugenia no la dejaron sola en ningún momento. Le permitían dormir en un sofá cama con una custodio a cada lado y si quería ir al baño debía ir acompañada. Un par de veces le permitieron fumar pero era guiada por un funcionario quien abría las ventanas por ella. Las mismas ventanas desde donde, la versión oficial dice, se lanzó Alban.

Versiones oficiales contradictorias

Las contradicciones entre las propias versiones oficiales no han ayudado a develar el misterio. Han propiciado más dudas y especulaciones.

“La versión preliminar que nuestros funcionarios han recogido en el lugar de los hechos, apenas conocimos la noticia, es que el ciudadano solicitó, Albán, ir al baño y estando allí se lanzó al vacío” fueron las primeras declaraciones oficiales que dio el Fiscal General Tarek William Saab al canal Venezolana de Televisión (VTV), a las 3:40 pm del día de la muerte del concejal.

Sin embargo, ocho minutos más tarde, a las 3:48 pm, el ministro de Interior, Justicia y Paz, Néstor Reverol, escribía en su cuenta de Twitter oficial: “En el momento que el detenido iba a ser trasladado al tribunal, encontrándose en la sala de espera del Sebin, se lanzó por una ventana de las instalaciones cayendo al vacío, ocasionándole la muerte.”

Las reacciones en redes sociales acusando al gobierno de mentir sobre lo ocurrido no se hicieron esperar. Inclusive la periodista venezolana radicada en Miami, Carla Angola, publicó un plano del décimo piso del edificio que desmontaba la tesis de que Albán se había lanzado desde la ventana del baño. Los entrevistados para este reportaje en líneas generales validan el mapa, sin embargo dicen que no se visualiza con claridad el pasillo largo que conduce a los baños.

El miércoles 10 de octubre, Saab declara nuevamente sobre el caso contradiciendo lo que inicialmente había dicho. “En horas del mediodía, al momento del almuerzo, Albán se levantó abruptamente de la mesa diciendo que él quería ir al baño. Eso nosotros lo explicamos. Él aprovecha esa circunstancia, diciendo que quería ir al baño y corre hacia una ventana panorámica que se encontraba en el pasillo del piso 10 de la sede del Sebin en plaza Venezuela. Y se lanza al vacío. Aquí nunca se ha dicho que se lanza desde el baño” explicó el fiscal mientras mostraba fotos de la ventana.

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