Julio Castellanos: Memoria y Cuenta de los municipalistas de Carabobo

 

Las elecciones municipales efectuadas en el 2013, las últimas de esta instancia celebrada bajo criterios de competitividad electoral aceptables según los estándares democráticos internacionales (en la actualidad, son un brutal fraude contra la voluntad del pueblo), permitieron a Acción Democrática regresar después de muchos años a los concejos municipales más importantes de Carabobo. El partido blanco logró representación en los municipios Valencia, San Diego, Naguanagua y Miranda, y pese a que su representación fue minoritaria, dentro del conjunto mayoritario de la MUD, su papel fue sustancial y protagónico.

Ordenanzas aprobadas en cada uno de esos municipios, en materia de Promoción del Empleo Juvenil (Valencia – Durante la Gestión de Mariela Domínguez), Reforma de la Ordenanza del Instituto de Deporte (Naguanagua – Durante la gestión de Néstor Otero), Proyecto de Ordenanza de Atención a los Ciudadanos en Situación de Calle (Naguanagua – durante la gestión de Freddy Millán) y la Ordenanza de Promoción del Emprendimiento (Miranda – durante la gestión de David Brito) demuestran la vocación de los socialdemócratas de atender materias de interés económico y social con trabajo legislativo audaz e innovador.

Sin embargo, la labor más importante de AD en los concejos municipales se materializó en el pleno ejercicio de la función de control político del poder ejecutivo. Tuve la oportunidad de trabajar en ese teatro de operaciones como asistente parlamentario de tres concejales: Néstor Otero y Freddy Millán en Naguanagua y Mariela Domínguez en Valencia, todos ellos, sin importar si el poder ejecutivo era ejercido por representantes del gobierno o de la oposición, realizaron un trabajo persistente de evaluación crítica de la gestión pública.

Aún se comenta el impacto de la plataforma de seguimiento “Radar Vecinal” ejecutado por el fallecido Néstor Otero con el cual se visitó múltiples comunidades naguanaguenses para denunciar fallas en servicios públicos y exigiendo atención por parte de las autoridades. Por su lado, Freddy Millán, utilizó ampliamente las redes sociales para denunciar múltiples fallas de servicios públicos, tomando videos, denunciando fallas en la distribución de alimentos, calidad de servicios de telefonía y condiciones de pobreza persistentes en comunidades marginales de ese mismo municipio tanto durante la gestión en la Alcaldía de Alejandro Feo La Cruz como la de Gustavo Gutiérrez. En Naguanagua, los adecos demostraron con hechos que estaban al servicio de sus electores y no de los poderes facticos y/o exclusivistas.

En Valencia, el teatro de operaciones era distinto en forma y fondo, dado que ese concejo municipal se encontró mayoritariamente controlado por el autodenominado “Gran Polo Patriótico”. No obstante, la amplia capacidad de trabajo y experiencia legislativa de Mariela Domínguez demostró que desde la bancada minoritaria se podía ejercer una posición tan crítica como propositiva, tanto frente a la gestión de Miguel Cocchiola como frente a Alejandro Marvez. No hubo complacencia, el voto de AD se ejerció en exclusivo para defender los intereses de Valencia, de los valencianos y valencianas, pensando en la sustentabilidad financiera del municipio y en la exigencia de resultados a la gestión de gobierno. Debo decir que Mariela Domínguez, gracias a su solida fuerza moral, se ganó el respeto de sus compañeros de fracción opositora y de quienes desde el Polo Patriótico le adversaban políticamente.

En San Diego, Douglas Jiménez desarrolló la iniciativa #ObservatorioVecinal para visibilizar las promesas incumplidas por los tres niveles de gobierno, nacional, regional y municipal. Este representante de la juventud del partido se puso al servicio del pueblo cuando otros sirvieron a los representantes del poder económico o político. Obviamente, su formación socialdemócrata lo colocó en primera fila en la lucha contra el chavismo, pero cuando se hizo necesario señalar las ausencias del gobierno local no dudo en elevar su voz en favor de quienes depositaron su confianza en él para ejercer la tribuna edilicia. Su gestión puso el acento en ser un político con “P” mayúscula y no un político de “selfie”.

En Miranda, se registró una situación paradigmática, el concejal David Brito es uno de los “viejos robles” del partido blanco. Un hombre de extracción humilde, orgullosamente campesino, recibió con entusiasmo el soporte técnico de la Secretaria Seccional de Asuntos Municipales de AD – Carabobo en el diseño de la Ordenanza de Promoción del Emprendimiento y convirtió a su pequeño municipio en el primero en el estado Carabobo con sistema fiscal adecuado para el estimulo de los startup. Esta coyuntura en el municipio Miranda puso de relieve la capacidad del partido para convertirse en herramienta para iniciativas innovadoras, aunque llamativamente ignorado por los reflectores de los medios de comunicación.

Hoy, todos estos concejales, cuya gestión es notoria, positiva, sustancial y, en muchos aspectos, histórica, no serán reelectos. La razón no es la ausencia de apoyo popular, lo cual tienen de sobra, el motivo es que el régimen dictatorial ilegalizó a AD por la incapacidad del PSUV de enfrentarlos por medio de los votos. Asimismo, ilegalizaron a PJ, a VP y a UNT. Los municipios quedarán en mano de unos desconocidos, electos por ínfimos votos, compitiendo contra ellos mismos en un vergonzoso “yo con yo”. Pero he aquí la rendición de cuentas de AD, un partido al servicio del pueblo. Esta coyuntura es circunstancial, pronto, junto con el pueblo, ¡Volveremos!

Julio Castellanos / [email protected] /@rockypolitica