El año en que Venezuela movilizó dos destructores para bloquear buques soviéticos y se opuso al comunismo

A la izquierda: Rómulo Betancourt, presidente de Venezuela entre 1959 to 1964. A la derecha: Fidel Castro y el premier soviético Nikita Khrushchev, en septiembre de 1960.

 

Hubo un momento en el que el mundo estuvo al borde del holocausto nuclear, de la Tercera Guerra Mundial, publica BBC Mundo.

En esa época, Venezuela tenía claro con quién aliarse. Y, muy especialmente, a quién percibir como una amenaza.

A diferencia de los últimos años, en los que la nación sudamericana ha estrechado sus vínculos con Rusia y ha establecido una relación sólida con Cuba, en la década de los 60 su política internacional era muy diferente.

Corría el año 1962, eran los tiempos de la Guerra Fría y Venezuela, que llevaba pocos años de democracia, asumió una posición firme en la llamada crisis de los misiles, cuando el mundo estuvo cerca del abismo.

Aunque el presidente venezolano Rómulo Betancourt no fue protagonista directo de ese capítulo de la historia, a diferencia del mandatario de Estados Unidos John F. Kennedy y del premier soviético Nikita Khrushchev, su participación en la crisis es considerada importante por algunos historiadores. Algunos incluso la califican de olvidada.

La crisis de los misiles

Todo comenzó el 14 de octubre de 1962, cuando un avión espía estadounidense, tras sobrevolar Cuba, confirmó lo que Washington sospechaba: la presencia de misiles nucleares soviéticos.

 

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Foto captada por los servicios de espionaje de EE.UU., tomada en octubre de 1962, en la que se ve una base de misiles balísticos de mediano alcance con etiquetas que detallan varias partes de la instalación en San Cristóbal, Cuba.

Aunque era algo que la Unión Soviética había negado en reiteradas ocasiones, Estados Unidos contaba con fotos que mostraban los componentes de misiles balísticos de mediano alcance en un campo de San Cristóbal.

Análisis posteriores de los servicios de inteligencia confirmarían que los misiles podrían lanzarse en 18 horas.

Kennedy y su Consejo de Seguridad discutieron algunas opciones: desde un bloqueo a Cuba, pasando por un ataque aéreo contra las bases de misiles hasta una invasión.

 

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 Poco más de un año antes de que se desatara la crisis de los misiles, Khrushchev y Kennedy se habían reunido en una cumbre de Viena.

 

 

 

Khrushchev dijo que la actividad de su país en la isla era de naturaleza defensiva y cuestionó las bases estadounidenses en Turquía e Italia.

El 17 de octubre, el embajador de Estados Unidos ante las Naciones Unidas, Adlai Stevenson, instó a una salida negociada a la crisis.

Un día después, el canciller soviético, Andrei Gromyko, se reunió con Kennedy para explicar de qué se trataba la asistencia a Cuba y acusó a Washington de instigar a una nación pequeña, a la que quería ayudar a defenderse.

El hemisferio occidental

Kennedy decidió que la mejor estrategia era imponerle un bloqueo a la isla para evitar que llegaran buques soviéticos con armas o material adicional para completar la instalación de las baterías nucleares.

Pese a que todo estaba listo para el bloqueo, el presidente estadounidense ordenó preparar un ataque militar para el 22 de octubre.

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