“Piratas del desierto”: Así trabajan los asaltantes que asesinaron a un periodista en La Guajira fronteriza

“Piratas del desierto”: Así trabajan los asaltantes que asesinaron a un periodista en La Guajira fronteriza

El periodista viajaba con su esposa y su hija de 17 años, quien tomó un video del momento en el que dos sujetos los abordaron en una moto.

 

El locutor bogotano Gabriel Mauricio Gracia Ávila se movilizaba con su familia en su auto por la vía al Cabo de la Vela, en La Guajira, cuando dos indígenas wayuu los abordaron en una motocicleta, y en un intento de atraco le dispararon. Esta no es la primera muerte del año en esta zona del país a manos de los llamados ‘piratas del desierto’.

Por Infobae

Gracia regresaba de las paradisiacas playas del norte del país con su esposa e hija de 17 años, con destino a Uribia. Pero por el desconocimiento del terreno se perdió, pues la zona no es pavimentada, es completamente árida, sin poblar y llena de trochas. Y el periodista no contaba con la ayuda de un guía.

En una parte del camino fue abordado por dos sujetos que iban en una moto roja, en un principio les cobraron unos 47 dólares por acompañarlos, ellos no acceden, pero nunca dejaron de escoltarlos. Al pasar por una ranchería les indicaron tomar una vía que era una trampa, pues estaba cerrada.

Gabriel Mauricio Gracia Ávila era un locutor de Bogotá.

 

Fue ahí cuando el carro queda atascado en la arena y nuevamente los hombres en moto se acercan, pero esta vez a atracarlos. Así lo describió la esposa del periodista fallecido, Mónica Méndez, a W Radio:

“Ahí nos quedamos atascados y ellos llegan. Desenfundan un arma, como un revolver; uno de ellos le habló en wayú al otro. Luego nos dijo en español: ‘Esto es un robo’. Me sacaron el celular, y Mauricio les decía que tranquilos, pero el que estaba armado estaba muy nervioso. Se trataba de esconder, pero nunca dejaba de apuntar y le decía a Mauricio que quieto, que no se moviera”.

Gracia intentó escudarse en la puerta del vehículo. El primer disparo pegó en el vidrio y el segundo le dio en el tórax. Al darse cuenta los presuntos indígenas huyeron del lugar con su motocicleta. Mientras Mónica trataba de desatascar el carro, Valentina, su hija, intentaba detener la hemorragia.

“Estábamos cerca de la ranchería, pero es increíble que la gente se quedaba mirando y no nos ayudaron. Les dijimos que les pagamos la plata que quisieran, que les dábamos el carro si lo querían pero que nos ayudaran. Y no, se quedaban mirando cómo se nos moría, como se nos desangraba”, contó la mujer en W Radio.

Los caminos hacia el Cabo de la Vela no están pavimentados, no tienen señalización y tampoco cuentan con seguridad pública.

 

Cuando lograron sacar el carro siguieron el camino hasta encontrarse con una camioneta que los auxilió, y lo llegó a un centro de salud en Cabo de la Vela. Pero Gracia ya estaba sin signos vitales. “Nosotras hicimos todo lo posible y no pudimos, no pudimos salvarlo. Pero si nos hubiesen ayudado, de pronto él estuviera vivo”, relató entre lágrimas la mujer en la emisora.

Esta situación se repite a diario en el departamento guajiro, sobre todo en la vía entre Cabo de la Vela y Uribia porque es el camino hacia las playas más visitadas por los turistas. Los habitantes de la zona afirman que todos los días matan a un turista en etas circunstancias. El diario La Guajira Hoy reportó también un grupo de maleantes que interceptan buses o caravanas para realizar los hurtos.

Y esta modalidad de robo se intensifican en temporada de vacaciones cuando aumenta el tránsito de turistas. La zona, habitada en su mayoría por la comunidad wayuu, es de difícil acceso. En un punto la carretera es destapada, paralela al tren de la empresa de carbón Cerrejón, luego toma un desvío por caminos imaginarios formados por el paso de los carros.

Cabo de la Vela es uno de los destinos turísticos más apetecidos en Colombia por sus paradisíacas playas. (Foto MinComercio)

 

En el recorrido es frecuente encontrar menores de edad con cuerdas de hierro templadas para obligar a detener a los vehículos, y el paso es a cambio de agua, dinero, comida o dulces. Pero estos retenes ilegales o especies de “peajes” también son usados por delincuentes para robar a los turistas.

“El tema de seguridad en la zona es bastante complejo y más para estos territorios, por el entendimiento de la zona especial que existe sobre la zona de resguardos, lo que ha faltado es una mayor decisión de los entes territoriales”, dijo a El Tiempo, Iván Alvear, presidente de la Alianza de empresarios del turismo de La Guajira, Alturc.

En lo que va de año ya se han registrado tres muertos por atracos en la misma vía donde murió el periodista Gabriel Mauricio Gracia. Las otras dos personas fueron una pareja también de Bogotá, identificada Beatriz León de Martínez, de 75 años, y Héctor Manuel, de 76; ambos baleados por los asaltantes.

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