Los candentes mensajes de Jeff Bezos a su amante salen a la luz

 

 

La amenaza se ha cumplido. Finalmente, el ‘National Enquirer’ ha publicado toda la documentación que acreditaba la infidelidad que ha acabado con el matrimonio de Jeff Bezos, el hombre más rico del mundo. No se queden con la frivolidad de alto voltaje de los mensajes. Estamos hablando de una historia digna de novela, donde se entremezclan los intereses económicos, políticos y los puramente físicos. La historia de la humanidad, vamos, publica Vanitatis.

Jeff Bezos le envió a su amante (ahora lo sabe todo el globo) fotografías de su pene, selfies sin camisa y todo tipo de mensajes románticos en los que se mostraba rendido de amor. La relación comenzó hace ocho meses e incluyó todos los detalles sórdidos de un romance clandestino en el que ambos protagonistas están casados. Se citaron en hoteles, hubo ocasiones que salieron en pijama de sus casas para tener un encuentro y compartieron cenas íntimas y privadas.

 

 

La revista, que siguió a la pareja durante cuatro meses, explica que la esposa de Bezos se enteró del affaire de su marido cuando vió los registros de vuelo del jet privado del matrimonio. Muy a menudo (demasiado) el nombre de Lauren Sanchez era el único en la lista de pasajeros. Aunque Bezos, poseedor de una fortuna de 100.000 millones de euros, quiso comprar la historia a la revista, la amistad del director de la publicación con el presidente de Estados Unidos, enemigo declarado de Bezos, pudo más. Así que sí, esto parece ser una venganza en toda regla de Donald Trump.

Los mensajes entre ambos mezclan el ansia por pasar tiempo juntos con el romanticismo de los inicios de cualquier relación. “Te amo. Muy pronto te mostraré mi cuerpo, mis labios y mis ojos”. “Quiero olerte, quiero inhalarte. Quiero abrazarte fuerte… quiero besarte los labios… te quiero. Estoy enamorado de ti”, le escribe Jeff a Sanchez, casada con el agente de Hollywood Patrick Whitesell, con el que tiene dos hijos.

Alta temperatura

La temperatura de los mensajes aumenta según va avanzando su relación. Bezos escribe de nuevo a Lauren: “Te echo de menos. Quiero besarte ahora mismo y penetrarte lenta y suavemente. Y tal vez por la mañana te despierte y no sea tan amable contigo”. Aunque parece que su relación trasciende lo meramente sexual. “Tu energía e ideas, tu competencia y ESPÍRITU me encienden. Me haces ser mejor. Estás destinada para mí”. “Estoy tan lleno de amor por ti. Mi corazón está creciendo solo para que pueda tener espacio para ti. Es más grande de lo que nunca ha sido y todavía se está hinchando”.

“Quiero abrazarte fuerte… quiero besar tus labios… te quiero. Estoy enamorado de ti”, le escribe Bezos a Sanchez. “¿Tu sabes lo que quiero? Quiero emborracharme un poco contigo esta noche. No de caerme. Solo un poco borracho. Quiero hablar contigo y planear cosas contigo. Escucharte y reírnos… Básicamente ¡¡¡QUIERO ESTAR contigo!!! Luego quiero quedarme dormido contigo y levantarme mañana y leer el periódico contigo y tomar un café contigo”.

Además de las fotografías sin camisa que se tomó delante de distintos espejos, incluida una en una habitación llena de vapor donde la revista afirma que solo llevaba una toalla, Jeff Bezos también le envió a su amante una fotografía “implacable” de sus genitales que, según afirma la publicación, “es demasiado gráfica” para poder publicarla.

 

Lauren Sanchez, el pasado fin de semana, en la entrega de los Globos de Oro. (Cordon Press)

 

La revista revela hasta cómo comenzó la relación entre ambos. Fue Bezos quien rondó a Sanchez hasta que cayó en sus redes. Ambas parejas ya se conocían y habían sido fotografiadas juntas en algunos eventos. En una fiesta posterior a la entrega de los Oscar el empresario empezó a rondar a su presa, se le acercó en un momento de despiste de sus respectivas parejas y fue bastante explícito: “No puedes luchar contra la química”. Meses después, el 30 de octubre, hay constancia de que la pareja pasó la noche en la casa que Bezos tiene en Beverly Hills.

A partir de aquí se sucedieron las citas. Algunas en la casa de Sanchez y su marido, en Santa Mónica. Muchas en el jet privado de Bezos, lo que destapó el asunto a ojos de MacKenzie. Iba pasando el tiempo y ellos también iban bajando la guardia. Según el ‘National Enquirer’, en una ocasión Sanchez ocupó una suite no muy lejos de las que habían reservado los Bezos para acudir a la graduación de su hijo en el MIT.

La investigación del ‘National Enquirer’, la más cara y relevante en la historia de la revista, llevó a los periodistas a perseguir a Bezos y su amante por cinco estados. Algo que, a la luz de los resultados, ha merecido la pena.