Venezuela, el país donde todo se dolariza excepto los salarios

(Foto archivo REUTERS/Dinuka Liyanawatte)

 

 

“Los teléfonos cuestan entre 55 dólares (Crip K4) y 1.050 dólares (iPhone XS)”, le dijo sin disimulo una vendedora a un posible cliente en un centro comercial ubicado en pleno bulevar de Sabana Grande, el viernes a la 1:00 pm. “El Samsung Galaxy J7 Prime 2 cuesta 235 dólares, pero puedes pagarlo en bolívares al cambio que tenga la tienda, ahora está en 3.800 bolívares”, indicó. Una cotización por encima de la que había en el momento, publica El Nacional.

Por CARLOS SEIJAS MENESES | @CARLOSGMENESES

La trabajadora aseguró que consumidores han pagado en dólares en efectivo y que la tienda también tiene una cuenta internacional. “¿Y no les da miedo que el gobierno se entere de que venden en una moneda que no es el bolívar?”, le preguntó el hombre. “No, todo el centro comercial está dolarizado. Pero no facturamos en dólares porque el sistema está en bolívares. Recuerda que estamos en Venezuela”, añadió.

La Constitución establece en el artículo 318 que la unidad monetaria es el bolívar y además el gobierno no ha levantado el control de cambio que rige desde 2003, que le otorga al Estado la exclusividad en el manejo de las monedas extranjeras. Economistas aseveran que el Convenio N° 1, publicado en la Gaceta Oficial 6405, no lo desmontó. Las casas de cambio ni la banca están autorizadas para vender divisas y la tasa oficial la sigue fijando el gobierno mediante el Banco Central de Venezuela.

Sin embargo, la hiperinflación –que en 2018 llegó a 1.698.488% y ha pulverizado cada salario mínimo que decreta Nicolás Maduro– ha provocado una dolarización informal. Expertos explican que esto ocurre porque el sistema de precios está destruido, la moneda cada día vale menos y los comerciantes procuran garantizar la reposición de inventario. Ya no solo se venden inmuebles o vehículos en dólares, también ropa, zapatos, juguetes y aparatos electrónicos, además los médicos cobran las citas en la moneda estadounidense.

El diputado Ángel Alvarado, miembro de la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional, advirtió que la economía va a terminar completamente dolarizada si el gobierno no implementa las medidas adecuadas para frenar la hiperinflación, lo que podría generar una economía dual con personas que tienen acceso a divisas y las que no.

“La dolarización genera una sociedad complicada, porque si todo se dolariza excepto los salarios, la población que no tiene acceso a dólares se empobrece muy rápido mientras que la otra parte se protege. Esto ha hecho que Venezuela se convierta en la sociedad más desigual del mundo”, dijo.

Según datos de Ecoanalítica, cerca de 30% de la población maneja divisas, sea por remesas o por remuneraciones en moneda extranjera, lo que no significa que esa proporción tenga una buena situación económica. Por consiguiente, expertos advierten que 70% de los venezolanos está en riesgo de empobrecerse aún más si el gobierno no frena la hiperinflación. Ya de por sí el asalariado que devenga ingreso mínimo se encuentra en situación de pobreza extrema según Naciones Unidas, porque percibe menos de 1,25 dólares diarios.

El diputado Rafael Guzmán, presidente de la instancia parlamentaria, asegura que la economía está dolarizada en el consumo mientras que los ingresos de los venezolanos siguen siendo en bolívares. El parlamentario José Guerra añade: “Venezuela tiene unos precios similares a los de Suiza con salarios de Haití. Nadie quiere ganar en bolívares porque sabe que al día siguiente no tendrá valor”. Y dice que a largo plazo el principal afectado es el ciudadano que no posee dólares.

El economista Asdrúbal Oliveros, director de Ecoanalítica, explica que el hecho de que los precios dolarizados en Venezuela sean más elevados que en el exterior es un fenómeno muy técnico que los economistas llaman “apreciación real del tipo de cambio”, lo cual consiste en que la inflación interna crece mucho más rápido que el ajuste en la tasa de cambio, por eso el encarecimiento. “Además también impacta sobremanera la escasez de insumos y productos por la caída de producción”, dijo.

Indicó que Venezuela está en una dolarización de facto, y advirtió que a medida que la hiperinflación siga y no se resuelva, cada vez más actores reacios y temerosos a transar en divisas lo van a hacer.

Señaló que a pesar de que el gobierno en su discurso “sataniza” el dólar negro, principalmente los marcadores, en la práctica lo está permitiendo, y cada vez se hace de forma menos prudente y más evidente. “Antes era preguntar y el comerciante te lo decía. Ahora hay tiendas que colocan precios en dólares sin miedo, foros que cobran la entrada en dólares y restaurantes con menú en dólares. La dolarización informal es la otra cara de la hiperinflación”, dijo.

Así también lo afirmó el trabajador de un kiosco del centro comercial en Sabana Grande: “La economía está prácticamente dolarizada. El fin de semana mi pareja y yo fuimos a comer pizza y en el restaurante había un cartel con el cálculo del dólar del día, y la gente pagaba con dólares”. Añadió que para los comerciantes es mejor vender en divisas porque así mantienen precios. Él ofrece un bolso en 116.000 bolívares, más de 6 salarios mínimo, o en 40 dólares.

El empleado de otro negocio que vendía laptops usadas entre 150 y 450 dólares, dijo que no facturan en dólares porque está prohibido. “Si me pagan con bolívares, hago la factura en bolívares sin ningún problema, pero si me pagan en dólares lo que hago es una nota de entrega, una garantía”.

Según el decreto 3719, publicado el 28 de diciembre en la Gaceta Oficial Extraordinaria 6420, los sujetos pasivos que realicen operaciones en el territorio en moneda extranjera o criptodivisas autorizadas por la ley deben determinar y pagar las obligaciones en moneda extranjera o criptodivisas.

Sin embargo, declarar y pagar impuestos no es tan sencillo, dijo Oliveros, pues no hay una plataforma operativa ni tecnológica para eso y muchas operaciones en dólares que se están haciendo no se declaran, es decir, no entran directamente en la contabilidad formal. “La mayoría se hace en negro, bajo cuerda, por miedo, protección y seguridad, porque al final estamos en un país con niveles elevados de delincuencia. Además, mientras exista una tasa negra que esté por encima de la oficial, para el comerciante no tendrá sentido declarar lo que haga con dólares”, añadió.

Guzmán afirmó que en teoría hay libre convertibilidad de la moneda, lo que considera como una mentira porque “sigue el control de cambio” y el gobierno no genera la confianza suficiente para que operaciones se hagan de forma transparente. “No se están documentando, no se emite en factura, por temor a la persecución”.

El economista Luis Oliveros afirma que la economía no está dolarizada porque los servicios públicos no se pagan en divisas, la mayoría de los trabajadores no percibe un sueldo en dólares y el medio de pago sigue siendo la moneda nacional. “Pero mientras más tiempo dure la hiperinflación, la probabilidad de que vayamos hacia allá es mayor”.

CIFRA

30% de la población maneja divisas, lo que no significa que esa proporción tenga una buena situación y pueda despilfarrar, de acuerdo con la firma Ecoanalítica. Por consiguiente, 70% de los venezolanos está en riesgo de empobrecerse aún más si el gobierno no frena la hiperinflación, advierten expertos.