El día después en la embajada venezolana en Chile: “Esto va a terminar por las malas”

Un funcionario de la embajada venezolana sale a dar numeros para los trámites (La Tercera)

 

Dar con un venezolano o venezolana orgullosamente madurista en la fila que espera su turno -y que da de sobra la vuelta a la esquina- ante la embajada de Caracas en Santiago, en Providencia, es más difícil que hallar a uno que crea en un desenlace pacífico de esta crisis. “Si hay alguno de Maduro, se lo callan”, comentan a La Tercera PM algunos de los más de cien residentes apostados allí hoy a la espera de hacer sus trámites, en la primera mañana después de que detonara esta nueva y casi terminal etapa del drama en ese país, publica La Tercera.

“Si emigramos y estamos acá es porque estamos en contra de la narcodictadura”, cuenta Pablo Obregón, uno de los que esperan ser atendidos. Todos, al menos los que prestaron testimonio para esta nota, declarados opositores al gobierno del heredero de Chávez. Se quejan que el personal a cargo “nos maltrata, nos trata como traidores” y casi todas y todos piensan que el epílogo de la era Maduro será un baño de sangre.

Y pese al extraño estatus en que se halla la legación diplomática luego de que la administración Piñera dejara de reconocer al gobierno de Maduro como legítimo, pero sí al presidente encargado Juan Guaidó, su personal igual abrió y atendió público. En Chile -según cifras de Extranjería e Inmigración- viven cerca de 250 mil venezolanos, de los cuales el 70% lo hace en la capital, y pase lo que pase necesitan hacer sus trámites.

Pero es tanto, dicen, lo hastiados que están ante la crisis en su país, que prefieren que el personal de la embajada “madurista” sea expulsado, aun cuando eso demore más sus papeles.

Poco antes de las 9 de la mañana, hora en que la embajada inicia la atención de público, Egor Burado es uno de los que comenta que “lo idóneo sería que esto terminara por las buenas, porque por las malas, lamentablemente, tendría que haber mucho derramamiento de sangre”, pero no cree que eso sea posible porque Maduro, dice “no quiere dar su brazo a torcer”. Lleva un año y cuatro meses en Santiago y piensa que “lamentablemente se escapó el socialismo de las manos y no pudimos contener la corrupción y el daño que ha hecho este hombre”.

Unos puestos más atrás se encuentra Agneli Romero, quien ha llegado a las 5.30 de la mañana para quedar en los primeros puestos de la fila: necesita sacar “un certificado de estatus de pasaporte de mi bebé” y sí espera que “acá siga funcionando todo igual” para hacer sus papeleos. También quiere que “”que haya libertad, que se vaya Maduro”, pero que prefiere que “no sea violento, porque ya hay muertos”.

Más drásticas son las convicciones en un grupo de animadas mujeres que comentan lo sucedido en las últimas horas. Relatan que con sus familiares y amigos en Venezuela se comunican vía Instagram o a veces WhatsApp porque allá la señal es mala, y que los suyos se informan por ellas de lo que pasa allá, en su país.

El eufemismo no es lo suyo. “Me encanta que Chile nos haya reconocido, para que salgan esas mierdas, esos perros del poder. No me preocupa que demoren más los trámites, todo lo necesario, con tal de que salgan de Venezuela”, despotrica Noemí Sesrudo. Se queja que hay papeles por los que le cobran US$180, que solo aceptan dólares, y que cuando ha preguntado “el desgraciado que atiende me dijo que me fuera a hacerlo a Venezuela. Nos tratan como traidores los desgraciados esos, cuando ellos son los traidores. Son unos cínicos”.

Casi a su lado, Yani Munar reclama que en la embajada un funcionario “nos maltrata verbalmente” y espera que “los saquen a todos de acá, así se pare el proceso de nuestros trámites”.

Y ante el desenlace, no tiene dudas: “Si Chile pudo salir de la dictadura, nosotros también podemos. Esto va a terminar por las malas, con golpe de Estado, con sangre, con sangre. Por las buenas no se va ir”. Lo mismo cree María González, también en la fila, cuando dice que “va a terminar por las malas, pero vamos a salir victoriosos”.

Tampoco cree en un final limpio Emerlin Barrios: “Va a haber un derramamiento de sangre muy fuerte, pero es necesario para que ese hombre salga de ahí, porque por las buenas no va a salir”. Metros más allá, Yacslin Munar, con su hijo en brazos, dice que prefiere que Maduro “salga a las buenas, sino ameritaría una intervención internacional. Tal vez deba ser forzado para salir”.

 

Venezolanos en Chile esperan una salida pacífica

“Sección consular atiende con normalidad solicitudes de los usuarios y entrega pasaportes de manera regular”, posteó la sede diplomática cerca de las 10 horas en su cuenta de Twitter, @EmbaVeneChile. Por esa misma vía publicaron ayer varios videos en los que aparece el embajador, Arévalo Enrique Méndez Romero, dando un discurso y declaraciones.

“Si están pensando que se van a repartir Venezuela como una torta, tienen que esperar 20 años más. La única oportunidad que tienen es destruir, porque invadir no van a poder”, ha dicho el representante de Maduro en Santiago. También sostuvo que “Maduro fue elegido con más de seis millones de votos. Este pipiolo que se declaró hoy presidente, nadie votó por él”.

Un rol que ahora entra en la zona de incógnitas luego que el canciller Roberto Ampuero dejara en suspenso la duda de si Santiago declarará a Méndez persona non grata y lo expulsará. Por lo pronto, Carabineros tiene desde ayer personal de punto fijo frente a la sede de calle Bustos 2021, casi esquina con Pedro de Valdivia.