¿Por qué la Unión Europea se piensa tanto su reacción ante Venezuela?

La jefa de política exterior de la Unión Europea, Federica Mogherini, celebra una conferencia de prensa después de una reunión de la Unión Africana y la Unión Europea en Bruselas, Bélgica, el 22 de enero de 2019. REUTERS / Francois Lenoir

 

 

Juan Guaidó, jefe del legislativo, se juramentó como presidente encargado de Venezuela en una jornada envuelta en protestas. Automáticamente, los países americanos contrarios al régimen de Nicolás Maduro, como Argentina o Estados Unidos, se han lanzado a reconocer a Guaidó como el presidente legítimo. Pero desde la UE solo ha llegado un tenso silencio hasta más allá de las 11 de la noche, publica El Confidencial.

Tras horas de negociación, Federica Mogherini, alta representante de la UE para Exteriores, ha hecho público un comunicado ambiguo, en el que evita posicionarse de uno u otro lado: en él señala que la UE apoya un “proceso político que lleve a unas elecciones libres y creíbles” y “apoya a la Asamblea Nacional como la institución democráticamente elegida cuyos poderes deben ser respetados”. “Los derechos civiles, libertad y seguridad de todos los miembros de la Asamblea, incluido su presidente, Juan Guaidó, tienen que ser respetados”.

Por último, señala que “la Unión Europea y sus estados miembros están listos para apoyar la restauración de la democracia y el Estado de derecho en Venezuela a través de un proceso político creíble y pacífico en línea con la Constitución venezolana”.

¿Por qué ha llegado tan tarde la reacción en la UE? Por dos razones. La primera, porque la UE tiene una política exterior común, lo que significa que mientras el presidente argentino o estadounidense solo tiene que comunicar la decisión, en el bloque comunitario Federica Mogherini tiene que llamar a 28 capitales distintas para ver cuál es la postura común, y normalmente cada país defiende posturas diferentes, lo que complica y ralentiza esta tarea.

Josep Borrell, ministro español de Asuntos Exteriores, ha escrito rápidamente en Twitter las razones de que la UE no se haya expresado ya a favor o en contra de Guaidó: “Debemos preservar la unidad de la acción de la Unión Europea ante la crisis institucional de Venezuela. Estamos trabajando para tomar una decisión juntos con la rapidez necesaria”.

La decisión de la UE se ha hecho esperar porque no es fácil coordinar la posición de todos los estados miembros, divididos entre los que siguen apostando por el diálogo, como España o Francia, y los que quieren ir más allá, como Alemania o el Reino Unido. La ambiguedad del comunicado final refleja la precaución con que la UE trata este asunto y las diferencias que existen entre los distintos estados miembros.

La segunda razón por la que tarda es porque la postura defendida por la UE ha consistido siempre en intentar mantenerse al margen del problema central, sin interferir directamente en los asuntos internos del país. Al menos, eso es lo que venía realizando hasta ahora.

 

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