Portuguesa, bastión de la rebeldía cívica, por María Oropeza

Este miércoles 23 de enero, Venezuela marcó un hito histórico, uniendo sus fuerzas (cívica, institucional e internacional) para lograr el quiebre de la tiranía, sin duda demostramos que somos mayoría y que a pesar de que el régimen tenga el monopolio de la violencia y de las armas, las convicciones y la dignidad de los venezolanos se impuso.

Sabemos perfectamente que nos estamos enfrentando a una mafia criminal, y que éstos no respetan la vida ni ningún derecho de los individuos, aunque este 23 fue un día histórico, también fue un día bastante trágico para algunos estados, entre ellos el estado Portuguesa, uno de los estados que durante tantos años fue considerado “bastión del chavismo”, sin duda ayer demostró ser un bastión de la rebeldía cívica que se cansó del hambre, la miseria, la pobreza, y la violación sistemática de los derechos humanos.

El ilegítimo Rafael Calles, aliado de la mafia de Maduro, es el responsable mayor de todos los daños que ha sufrido el estado en las últimas horas, en rueda de prensa aseguró que los dos jóvenes, que asesinaron ellos mismos, fue por defender “la revolución”; y que la oposición pagó mercenarios para acompañar la protesta en Guanare y arremeter contra los chavistas.

Su nivel de descaro es incontable; hablamos del mismo enchufado que ha violado todas las leyes que le ha dado la gana, caracterizado por ser oportunista y que en sus inconstitucionales gestiones lo que único que ha hecho es destruir a Guanare como le ha dado la gana y ahora pretende hacerlo con todo nuestro estado; usando de monigotes a Valecillos, perteneciente de la PoliPortuguesa, junto al otro monigote ilegítimo alcalde, Oscar Novoa; dándoles órdenes de disparar con armas de fuego a los manifestantes, dejando como resultado 2 muertos en Guanare y 1 en Biscucuy, además de una gran cantidad de heridos en el Hospital Dr. Miguel Oraá, el cual está casi en colapso, al no contar tampoco con insumos.

El ilegítimo gobernador, Rafael Calles, después de arremeter contra los ciudadanos portugueseños, pretende cínicamente echarles la culpa a los ciudadanos, de cada daño causado por sus organismos de represión y colectivos armados; pero aquí cada uno está consciente de que los portugueseños y venezolanos en general salimos a protestar pacíficamente por nuestros derechos, por el hambre, por la miseria, por la libertad, y que las armas las poseen ellos, las pancartas y pitos no hieren ni asesinan, las armas, perdigones y bombas lacrimógenas, sí.

No importa lo que hagan, ni el chantaje, ni la persecución; estamos decididos a hacer lo que sea necesario para restablecer la república y la libertad. El régimen va de salida y sus cómplices y corruptos pagarán por cada daño ocasionado.

Avanzamos en la lucha por la Venezuela libre y próspera.