Posibilidades del presente, por @lmesculpi


Al no encontrarle explicación fácil a la mutación  producida en el mapa político en los días transcurridos en este mes de enero, en contraposición con el segundo semestre del año anterior;  analistas políticos, opinadores nacionales y editorialistas de la prensa internacional; han intentado buscar repuestas al interesante fenómeno que ha provocado un sustancial cambio en la situación, donde se ha combinado la sostenida presión de la comunidad internacional, con la retoma de una iniciativa de las fuerzas democráticas.

En cualquier análisis resulta imprescindible tomar en consideración lo sucedido con la elección de la Directiva de la Asamblea Nacional, en primer término se consolidó la unidad para mantener los acuerdos aprobados, proyectando así una imagen que tanta falta hacía para el desarrollo de la política alternativa, además es justo reconocer que los electos, especialmente su Presidente Juan Guaido se colocaron a la altura de la exigencia planteada a partir del diez de enero. Era lógico después del desconocimiento del proceso de mayo pasado, pensar que los propósitos continuistas carecían de legitimidad, no fue solo un giro formal el hablar de usurpación y no de vacío de poder, como algunos insinuaban, dada las diversas interpretaciones y analogías existentes en torno al texto constitucional.

El asumir más allá de las necesarias consideraciones jurídicas que el problema planteado era esencialmente político, constituía una premisa esencial para el análisis del momento y permitió acertar en el diseño de la conducta política a seguir y en la definición y ejecución de acciones que posibilitaron el apoyo y la incorporación de centenares de miles de personas en todo el territorio nacional, como los Cabildos y la memorable jornada del veintitrés de enero.

Desde mediados del año pasado se venían realizando gestiones para recomponer la unidad, basados en le definición de una ruta estratégica que el debate fue puliendo progresivamente, ese proceso con sus avances y retrocesos obedecía a una exigencia planteada. Ahora bien, algunos analistas atribuyen solo a algunas individualidades quienes efectivamente tuvieron una importantísima participación en ese proceso que permitió  los logros alcanzados hasta ahora, pero subestimando el debate y la participación del colectivo dirigente.

Suponer que todos, absolutamente todos,  los acontecimientos sucedidos hasta ahora, estaban “fríamente calculados “, implica subestimar la habilidad en el manejo de la táctica  política, aún estudiando todos los escenarios posibles, siempre se presentarán factores y variables imprevisibles cuya repuestas requieren una acertada conducción, en efecto así lo ha sido, posibilitando la recuperación de la imagen de nuestros parlamentarios y de la institución legislativa. La coyuntura -como suele suceder- ha producido su propio liderazgo y este ha conectado sorprendentemente con la mayoría de los venezolanos.

Indudablemente la labor desplegada por algunos dirigentes en el área internacional ha permitido despejar dudas existentes en esa comunidad, acerca de las características de las fuerzas alternativas y sus potencialidades para acceder al poder o activar las tareas de la necesaria reconstrucción institucional.

No estaba en los cálculos la masiva  incorporación de densos sectores populares a la lucha,  hoy víctimas de la más despiadada represión, por ocupar un rol protagónico , de su creatividad surgió la consigna que ahora recorre el país: “No quiero bono, no quiero Clap, lo que quiero es que se vaya Nicolas”. Los venezolanos de este tiempo hemos sufrido en carne propia la más grave crisis en toda nuestra historia contemporánea, podríamos también vivir en tiempo presente  el más vigoroso renacer de todas las potencialidades de nuestra esencia como pueblo , para conquistar el cambio en paz y reconstruir el país en libertad y progreso para todos. Que así sea.