Robert Carmona-Borjas: Los retos que enfrenta Juan Guaidó ante las nuevas realidades de Venezuela

 

Los venezolanos han venido ejerciendo su derecho a protestar contra la usurpación del poder para dar paso a una transición esperada. El derecho a la rebelión, si se acepta el término en este contexto, tiene un fundamento constitucional, pero, sobre todo, una razón filosófica. Tal como decía Locke, la autoridad política, está limitada por los derechos naturales, pero si degenera en poder absoluto, el pueblo tiene el derecho y el deber a rebelarse.

La dictadura se derrumbó. Ya no hay más salida para la delincuencia organizada que todavía se atrinchera en Miraflores. Las horas, simplemente, están contadas. Se abre el camino a la libertad, a la democracia, un reto enorme para el Presidente (E) Juan Guaidó y quienes le acompañan.

Es el momento de unir esfuerzos y de hacer las cosas bien. No pueden cometerse errores.

Se construye un gobierno de transición que debe ser eficiente, serio, responsable, exento de personalismos y “partidismos”. Un gobierno en el que deben estar los mejores, los que puedan dar la cara con dignidad al mundo que espera que el cambio que estamos logrando sea estable y duradero.

El Presidente Guaidó debe tomar en cuenta a los mejores en sus designaciones, dentro del país, que debe hacer con urgencia, sus ministros y los rectores del CNE hasta cargos inferiores para de una vez tener el poder efectivo. Fuera, igualmente, el Presidente debe rodearse de los mejores, no tanto de los amigos o de los compañeros, sino de los más profesionales, de los mejores.

El mundo nos está viendo y no podemos equivocarnos. Es nuestra oportunidad de salir de esto y de permanecer en democracia para siempre. Estamos seguros que Guaidó lo hará bien, tiene un carisma extraordinario, una voluntad única y la capacidad para hacerlo bien.

El reto no es de él sino de todos y por eso debemos acompañarlo, ayudarle. Debemos estar claros queremos renovación, queremos un cambio, lo que supone abandonar prácticas del pasado que nos llevaron al desastre del Chavismo. Se impone la lucha contra la corrupción, la transparencia administrativa, políticas inclusivas. En fin, una democracia sustentable, libre de los vaivenes ideológicos. El Estado, como decía Platón, debe estar integrado por los mejores para garantizar el equilibrio entre las distintas clases sociales.

Debemos buscar la reconciliación, eso es cierto, pero con justicia. La paz política y social radica en ello. No puede haber impunidad. La justicia en su concepto sagrado en el que se basa la existencia misma de la sociedad. La justicia debe imponerse, al decir de Sócrates, como un valor universal y necesario, no como una simple opinión.