Porque nadie fue al concierto de Serenata Guayanesa para Maduro, por Carmen Carrillo

Hace casi 20 años conocí en vivo y en directo a un integrante de Serenata Guayana: El doctor César Pérez Rossi.

Este ciudadano era o es, ya no lo sé, propietario de una empresa de festejos para esa fecha, además de integrante de Serenata Guayanesa.

Este grupo tiene como mérito recuperar la música del estado Bolívar.

Esto último algo loable porque pocos lo hacen. Habría que mencionar a Mariíta Ramírez, Cheo Hurtado, Ivo Farfán, entre otros y si se quedó alguien por fuera, por favor le pido disculpas. Ignorancia y edad serían los responsables.

Lo cierto del caso es que corría el gobierno de Antonio Rojas Suárez, primeros meses. César Pérez era proveedor de la gobernación del estado Bolívar a través de su agencia de festejos.

Y como era amigo del secretario privado del gobernador, su hermano Franklin Rojas, logró que la gobernación le financiara un CD y presentaciones para promocionar la hermosa canción de Manuel Yánez, Viajera del Río.

Por supuesto desde la dirección donde me encontraba teníamos esa responsabilidad y claro que lo hicimos: Contratábamos los servicios de la agencia de festejos y se inició la financiación del CD y todos los gastos colaterales.

A mí se me ocurrió diversificar algunos servicios de la gobernación del estado Bolívar en el ámbito de los festejos.

Así pues junto con el equipo que allí había, construimos una noria de proveedores de festejos para que todos pudieran prestar el servicio a la gobernación cada vez que fuera necesario y comenzó a cumplirse.

Todos los que han estado en gobierno saben que el primer dozavo, o sea el primer depósito por concepto de situado o presupuesto a las gobernaciones y alcaldías llega en marzo, o era así durante la IV y como la V estaba comenzando aún se mantenía ese mismo sistema.

El servicio de festejos comenzó a dar vuelta. Si en San Félix había un acto de gobernación, se contrataba según el cronograma de la noria.

Si era en Upata, rodaba la noria, si era en Ciudad Bolívar, giraba la noria.

Resulta que antes de que yo llegara, sólo la agencia de festejos de César Pérez Rossi prestaba todos esos servicios, en todos lados.

Eso trajo malestar entre los otros empresarios del sector, con razón, porque aunque tenían sus clientes regulares, brindar ese servicio a la gobernación o a cualquier ente del Estado daba caché y significaba más dinero. Digo antes, no sé cómo será ahora.

Un día casi a las 11 de la mañana, entró César Pérez Rossi como un energúmeno a la oficina de Relaciones Públicas de la gobernación del estado Bolívar.

Vociferaba, aullaba y ofendía porque no era posible que no entendieran allí quién era él. Todo el personal que venía del gobierno anterior, yo era la única nueva, salió a esconderse, pues ya lo conocían. Yo opté por enfrentarlo y gritarle, cosa que no debí hacer, pero bueno soy humana, le aclaré que en mi oficina sólo gritaba yo y no lo hacía y que fuera a gritar a otro lado.

Eso dejó descolocado al tipo que me miraba con cara de “¿Acaso no sabes tú quién soy yo?”

Primero resolló un momento tomó aire y volvió a la carga y entre otras perlitas me dijo que iba a hacer que me botaran porque él era amigo de Franklin Rojas, hermano del gobernador del estado.

Aquí volví a gritar yo y le dije que bajara (antes RRPP estaba arriba y despacho abajo en el mismo edificio. Hoy no sé dónde está pues después de salir de allí no volví más nunca. Fue traumática la experiencia) y que hablara con el gobernador que golpe no me iba a dar que lo que me iba a dar era real, que no hiciera alardes que cumpliera.

No. No me botaron por eso, pero todo el mundo entendió en la oficina y el mismo César Pérez Rossi, que nadie está por encima de la educación y el respeto por el otro.

Yo a veces me arrepiento de haber perdido el glamour, sólo a veces, porque sé que Pérez Rossi aprendió la lección.

El odio con qué me mira cuando a veces nos encontramos me indica que no se ha olvidado de cómo lo ubicaron.

Hago este comentario recuerdo a propósito de la ausencia de público en el acto de Serenata Guayanesa en la plaza Bolívar con motivo de los 200 años del Congreso de Angostura.

Tocaron para unas sillas vacías. Imagínense la cara de los tipos, cuyo grupo cumplió más de 47 años en el 2018 y en este van para 48.

Yo supongo que la gente con esa actitud les reclama esa larga estela de estar siempre trabajando con el gobierno, que ojo no tiene nada de malo, porque después de todo son artistas y representan al país, lo malo es que en el caso específico de ellos, sólo ellos tienen derecho a hacerlo, los demás no comen y me imagino que eso es lo que le reclama la gente.

Es lamentable que un hermoso esfuerzo porque los tipos podrán caerle bien o mal a cualquiera, pero hicieron un trabajo sobre todo César Pérez Rossi.

Sólo que no se puede ser tan egoísta y creer que eres el único con derechos.

Por eso llegó Chávez, por la falta de humanidad de quienes estaban cuando él llegó y por eso se van ahora el chavismo y el madurismo, por lo mismo.

Termina uno pensando que nuestro país no aprende la lección y eso preocupa porque ahora comienza una nueva etapa y todos queremos que haya hidalguía y humildad. Esa es la única manera de construir un mejor país.