Mitzy Capriles de Ledezma: Reconfirmado, Maduro es un narcotirano

Las acciones sanguinarias de Maduro, son cada día mas evidentes. No las disimula, mas bien se afana en hacerlas más grotescas y que gocen de la mayor difusión posible. Ante otras carencias, como la de no poder desempeñarse como un funcionario con algún nivel de capacidad, se esmera en proceder con la saña mas repugnante, al extremo de ordenar matar a quien ose trasladar fardos de alimentos y medicinas al territorio venezolano, donde millones de ciudadanos aguardan, con desesperación, esos insumos para tratar de sobrevivir. Seguro que Maduro disfruta, sádicamente, las imágenes de los camiones envueltos en llamas.

Los decibeles de sus carcajadas retumbaban en Cúcuta, mientras después echaba un pie, en la cima de la tribuna con su camarada Cilia. Para Maduro, es una cosilla natural que mueran diariamente niños por desnutrición. También que miles de madres se quejen por no poder conseguir ni los remedios para curar cualquier enfermedad, ni mucho menos alimentos que en otros países circulan con la mayor normalidad. Maduro, sabe que esta situación de penurias lleva años, pero la niega, argumentando que ¨son maniobras publicitarias de los enemigos de la revolución ¨.

Maduro, es cínico, perverso y cruel, porque trancar las vías de acceso de esa necesaria ayuda humanitaria, es de locos, asesinos o facinerosos. Y eso es lo que lleva años haciendo Maduro, con la cooperación delictuosa de sus compinches. Ha sido tal el descaro, que hasta el propio Papa Francisco, lo sentenció mediante una misiva privada que termino circulando por los medios de comunicación. ¨Ud no cumplió su palabra empeñada ¨, le reprochó, sentido, el líder de la Iglesia Católica, después de sentirse utilizado por Maduro, con aquel sainete del dialogo dominicano.

Ahora, agotadas esas modalidades de dialogo, negociaciones, etc, queda mas clara la ruta de la Intervención Humanitaria, en los términos en que lo ha planteado Antonio, en cada uno de los escenarios en donde se empina a ventilar las causas y las soluciones a la terrorí?ca crisis que padecemos en Venezuela. He sido testigo de la pasión con que Antonio ha justi?cado esa fórmula, pero también de sus angustias, porque se trata de una alternativa dolorosa, pero como él mismo lo explica, ¨los dolores de parto traen consigo vida ¨.

La primera vez que oí a Antonio proponiendo ante un jefe de estado la fórmula de la Responsabilidad de Proteger, fue en Paris, ante el presidente Macron, el 27 de marzo del año 2018. Luego el 14 de abril de ese mismo año cuando se reunieron, Borges, Vecchio, Smolansky y él, con el Vice Presidente Mike Pence, en Lima. Me preocupaba que Antonio se viera como un solitario abogando por esa tesis, que según algunos era extremista. Hoy entiendo porque Antonio trataba de hacerme comprender que ¨el tiempo lo arregla todo¨, y hoy efectivamente, transcurridos muchos meses desde que él asumiera esa defensa del principio de Injerencia Humanitaria, es casi unánime la aceptación de ese mecanismo para poder rescatar a Venezuela de las garras de las ma?as que la han secuestrado.

Las masacres, así en plural, que Maduro ha propiciado contra una ciudadanía indefensa, lo ubican en la cúspide de los perpetradores de crímenes de lesa humanidad. Por lo tanto, la respuesta tiene que ser proporcional, mas ahora que el mundo entero a con?rmado que efectivamente Maduro, continua desarrollando un genocidio silencioso, ocasionando la muerte de miles de seres humanos. Ayer se proyectó desde las fronteras que entrelazan a Venezuela con Brasil y Colombia una batalla desigual. Por una parte, indios Pemones tratando de buscar los paquetes de alimentos que les urge para sobrevivir, y de otra esfera, efectivos militares y civiles que integran escuadrones para matar, disparando a mansalva.

Fue la misma pauta represora que se puso en marcha para asesinar a los manifestantes a comienzo del año 2014, una vez que Antonio, junto a María Corina Machado y Leopoldo López, propusieron el movimiento La Salida, o cuando los jóvenes escuderos tomaron las calles de Venezuela reclamando libertad, entre los meses de febrero y julio del año 2017, y resultaron acribillados 137 venezolanos. Ya quedo demasiado claro que Maduro es una amenaza para el hemisferio, sus vínculos con el narcotrá?co, el terrorismo y sus caudales forjados al compás de la más descarada corrupción, lo sitúan como una amenaza para la humanidad y entonces cabe aplicar la intervención humanitaria.