Por trochas y callejones, los niños van al colegio por el cierre de la frontera (Fotos)

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Sin importar el problema diplomático en que se encuentran, Colombia y Venezuela deben respetar los derechos fundamentales de los niños, entre ellos los básicos: salud, educación e integridad, dijo el secretario de Víctimas del Departamento, Luis Fernando Niño, publica el diario colombiano La Opinión.

El funcionario fue explícito en señalar que más que el corredor humanitario que se está planteando por algunos sectores de la sociedad, lo que se tiene que brindar a los niños es la posibilidad de un respecto de las dos partes a sus derechos fundamentales.

Los corredores humanitarios solo se pueden dar cuando se está en guerra y, en el caso particular de ahora, lo que hay es una frontera cerrada por un problema de carácter migratorio.

Recalcó que los derechos fundamentales, en especial los de los niños, como personas protegidas, sobrepasan el índole del carácter internacional; estos son derechos fundamentales adquiridos por la carta de Naciones Unidas.

En este sentido, Niño manifestó que si se tratara de un corredor humanitario, pues entonces había que entrar también por él la ayuda humanitaria, los médicos humanitarios. Insistió en que esto es un tema de carácter político y lo que se necesita es abrir la posibilidad de que los niños se vean por fuera del conflicto armado, por fuera del conflicto político y diplomático que tienen Colombia y Venezuela.

Este martes, en San Antonio y Ureña, una comisión conformada por 40 representantes y defensores de derechos humanos sostuvieron una reunión con las autoridades militares de la frontera en la sede del destacamento 212 de la Guardia Nacional, sin lograr ningún resultado favorable entorno a que se permita el libre paso por los puentes de los estudiantes que vienen a Colombia a estudiar, pero también de pacientes oncológicos y enfermos crónicos.

 

‘Culpa de los gobiernos’

Ana Joséfa Quintero, de 68 años, no admite que sus dos nietas, de ocho y nueve años deban desplazarse por caminos oscuros y llenos de maleza para venir a estudiar. Unas niñas que apenas están viendo la luz de la vida, ya en estas, es inadmisible, dice.

Dijo que esto que les pasa a los niños venezolanos es culpa de ambos gobiernos, de Venezuela y Colombia.

 

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¡Déjenos quietos!

Saray Rolón, de 13 años, estudiante de cuarto bachillerato en el Megacolegio institución Educativa La Frontera (Villa del Rosario), confiesa que no sabe nada de política y por eso no entiende por qué de un día para otro la frontera se le cerró a ella y a sus compañeros para venir a estudiar.

Vive en Palotal, un pequeño caserío de San Antonio, y desde la puerta de su casa hasta su colegio tardó ayer una hora de camino por las trochas.

El cierre de la frontera la perjudicó porque dejó de venir a clases cinco días, pero no porque no quisiera sino porque le daba miedo desplazarse por la trocha. “A mi mamá le da mucho temor, por el peligro que representa, pero uno solo quiere es estudiar, por eso les digo a quienes tienen cerrada la frontera que la abran. No nos perjudiquen más, por favor, déjenos quietos”, sentencia Saray.

 

 

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‘Me atreví a venir hoy’

Los disparos que se escuchan todos los días en las noches por las trochas que comunican a San Antonio con Villa del Rosario no habían dejado venir a la escuela a Luis Rueda.

Hoy (este martes) me atreví a pasar porque ya llevo perdiendo mucha clase”, dijo.

Dijo que las dificultades de desplazamiento por el río y por la trocha le han impedido a muchos compañeros suyos regresar a la escuela. “Muchos no han venido desde el 22 de febrero, y los que se han atrevido apenas hace dos días que lo hicieron, como yo.

Lo que uno quisiera es ir a clases sin tener que enfrentar peligro, como lo hacen los estudiantes de las ciudades en paz, dijo Rueda.

Dijo que jamás imaginó tener que ir al colegio en las condiciones que lo está haciendo, por ello aprovechó para pedirles a los presidentes de Venezuela y Colombia que pongan fin a las peleas que los tienen por fuera de las aulas.