Comerciantes marabinos cocinan para evitar que se pierda la comida

Foto Vía Gerard Torres

 

Vecinos del sector Las Veritas se quejan y reclaman que ya son casi 24 horas las que tienen sin servicio eléctrico. El apagón nacional inició a las 5.00 de la tarde del jueves, pero en la zona se fue desde la 1.00 de la tarde. Van a optar por cocinar todo lo que tengan de comida, para evitar que se dañe lo que tienen refrigerado. Con colchonetas, y almohadas los vecinos resuelven y se acuestan en los frentes de sus casas para poder descansar en medio de una noche oscura, publica el diario La Verdad.

Ana Vílchez, jubilada de 58 años, comentó. “La calle la convertimos en hotel y lo llamamos El Cadillo y La Intemperie. Dormimos en el frente de las casas con cobijas y almohadas, los adultos estábamos adentro mientras los más jóvenes se quedaron afuera. Con los alimentos tenemos miedo y desde anoche, luego de comer, quedó prohibido abrir la nevera, para que la carne se conserve un poco más y si esto continúa tendremos que comernos todo para no dejarlo perder”.

Keny Pineda, de 33 años, dueño de una pizzería afirmo que “los alimentos que están para la venta están guardados en una cava para mantenerlos refrigerados, y si vendemos las bebidas estarán calientes. Los quesos están en el frízer, y estarán ahí hasta que aguanten”. Al igual que Ana Vílchez, la noche de Pineda también estuvo atareada. “Dormimos en las aceras, los niños de lado adentro los ventilamos con cartones para que los zancudos no se los comieran, y para cocinar haremos lo que tenemos, no podemos salir a comprar comida porque hay déficit de efectivo y sin luz no hay puntos de ventas, es imposible comprar algo”.

Sareth Rivas, de 40 años, vecina del sector Las Veritas aseguró que pasaron “muy mala noche”, que no durmieron. Sacaron los colchones hasta el porche y agradecen que por lo menos estuvo fresca la noche. “Compramos hielo en casa de una vecina, lo metimos en el congelador a ver si se conserva la carne, de no ser así cocinaremos toda la carne y la servimos, prefiero que comamos mucho a estar botando la comida que no tenemos”.

Orlando Barón, de 40 años, salió muy temprano de su edificio en el sector El Pinar en busca de hielo para mantener los alimentos. “Pasamos la noche con mucha precariedad. Todos los vecinos dormimos en la planta baja del apartamento y nos da dolor que los alimentos se nos dañen, por eso salí temprano para conseguir como refrigerar la comida”.

Zobeida Torres, abogada, de 59 años, vende hielo en su casa. “Ya se está derritiendo, tenemos más de 18 horas sin luz y ya el hielo no aguanta, tengo un charco en la cocina y lo triste es que se dañe la poquita comida que tenemos. No es fácil comprar comida, mi hijo me trajo las carnes de la semana ¿Cómo hago todo eso en un día? es imposible aunque la haga igual se va a dañar”.

Adolfo Mavarez, de 71 años, es un extrabajador de Enelven, aclaró que el mal funcionamiento se da por la falta de mantenimiento, “Pasamos la noche mal. Un apagón como este nunca se había visto, dicen que es por 72 Horas, esto es incómodo, el calor, la plaga, prácticamente no dormimos”. Comentó que a su hija y a su esposa se le dañaron unos almuerzos que tenían guardados en la nevera, “Si esto sigue tendremos que cocinar lo que esta refrigerado, aprovechar y comerse todo eso para evitar que se pierda”.

Jorge Pineda, de 58 años, es peruano y vive en el país desde hace 25 años. Afirmó que esto que está viviendo Venezuela él lo vivió en su país. “Yo soy peruano, allá vivimos lo mismo que se está viviendo acá, porque es parte del socialismos mantener la cabeza ocupada, esto pareciera que fuera provocado, esto es parte del programa que ellos llaman socialismo. Esta situación de la luz nos afecta a unos más que a otros, yo no tengo comida en mi casa, porque se me quemó la nevera lo que hago es que compro y cocino lo del día, hoy no sé cómo voy hacer con este problema”.

Marisabel Morillo, de 40 años, vende lácteos y carnes en su casa comentó que pasaron la noche en la planta baja de su edificio y que para ella es preocupante el tema de la luz porque “todo se está descomponiendo, si cocino para todo el edificio aún se pierde mucha comida”.