Robert Carmona-Borjas: La “Responsabilidad de Proteger” depende más de los países aliados que de la AN

Carmona-Borjas
Foto: La Patilla

Venezuela está atravesando uno de los momentos más cruciales de su historia contemporánea. Para tratar de entender la situación del país La Patilla ha buscado la opinión del Profesor Robert Carmona-Borjas, Director del Think Tank de Arcadia Foundation con sede en la ciudad de Washington, D.C.

Profesor Carmona-Borjas, ¿Cree usted que el proceso iniciado el 23 de Enero está en buenas manos?

El Presidente interino Juan Guaidó ha logrado en muy poco tiempo lo que muchos estaban esperando: Unir y movilizar a los venezolanos alrededor de un proyecto que nos conduzca realmente al fin de la pesadilla. Su figura es, sin duda alguna, la que esperábamos todos los venezolanos: inteligente, preparado, humilde, sencillo, carismático, honesto. Aunque es miembro de Voluntad Popular, Guaidó no representa en realidad un partido o un grupo de partidos. Simplemente representa la esperanza.

¿Cuál es la tarea de Guaidó?

Le corresponde al Presidente Guaidó guiar el proceso de cambio en esta primera fase, quizás la más complicada, a pesar de que los venezolanos estamos esperanzados y eufóricos ante el futuro que se nos abre como nunca en estos últimos 20 años de pesadilla. Y a los venezolanos, a todos, nos corresponde apoyarlo con todo, pues su éxito es el de todos. Un camino ni corto ni fácil. Por el contrario, encontraremos todos los obstáculos, de unos y de otros, de enemigos y de amigos, que hay que vencer con sabiduría, prudencia, pero sobretodo con mucha humildad, esa misma que irradia Guaidó que es precisamente lo que ha cautivado al venezolano.

Y después de esa primera fase, ¿qué nos espera?

La reconstrucción del país no será fácil, ni ahora ni después. El desastre Chavista deja marcas difíciles de superar y no solamente en lo material: la ruina de la infraestructura, sin luz, ni agua, ni servicios. Dejará también una gravísima ruptura social que estamos seguros se superará. Debemos encontrar ante todo la reconciliación, aunque con justicia y no con venganza. Y eso no lo exijo yo ni nadie. Es la misma sociedad la que solicita que se haga justicia, pues muchos crímenes no pueden quedar impunes. La amnistía es útil, pero es relativa. El perdón es igualmente útil, pero también es relativo.

¿Cree usted Profesor Carmona-Borjas que esta ruta hacia la democracia será definitiva?

Se da un paso adelante hacia la estabilización de la Democracia. Los venezolanos esperan una Democracia inclusiva, realmente inclusiva; lo que supone que todo debe estar orientado hacia las grandes mayorías, por lo que la lucha contra la pobreza es indispensable. A finales de los años 70 la pobreza tenía niveles relativamente bajos, pero lo importante era que todo indicaba que se iba combatiendo con éxito. Posteriormente, resurgió y aumentó a niveles escandalosos a finales de los 90, lo que lamentablemente abrió el espacio a Hugo Chávez y a esta locura que nos invadió y destruyó. Si bien hubo unos primeros intentos por mejorar las condiciones de vida en 1999, los errores y la misma ideología política perversa e inútil del régimen chavista hicieron que la pobreza llegara como hoy a niveles impensables, escandalosos. Más del 87 por ciento de los venezolanos viven en estado de pobreza y entre ellos una gran cantidad, millones de nosotros, en pobreza crítica.

Pero de nuevo Profesor, ¿Cómo mantenemos una democracia perdurable?

El regreso a la Democracia supone un Pacto político entre las grandes fuerzas democráticas, para garantizar unidad y gobernabilidad. Alcanzar la paz social y lograr la recuperación económica a través de un acuerdo nacional en el que participemos todos. Es quizás el objetivo de la nueva democracia que se inicia y que se fortalecerá después de la etapa de transición.

¿Qué ingrediente considera necesario para que podamos reencontrarnos como sociedad?

Nos acercamos al fin de la dictadura y al comienzo de esta nueva etapa. Lo importante es construir la confianza necesaria, dentro y fuera, para avanzar y reconstruir el país. Debemos mostrar a todos los venezolanos y al mundo entero que lo que estamos haciendo está bien y que vamos en la buena dirección. Debemos demostrar que vamos a superar el caos y que, si bien regresamos a la Democracia, no regresaremos a las viejas prácticas que nos llevaron a la situación que hoy se supera.

¿Cómo es esa democracia que debemos alcanzar?

Debemos luchar por una democracia inclusiva, efectiva y de todos y para todos. Hay que erradicar la Corrupción y la Pobreza, pero sobre todo las viejas prácticas del “Clientelismo” y del “Partidismo” para dar paso a los mejores; pues Venezuela necesita hoy a los mejores de sus hombres y mujeres, que son muchos, para abrir el camino y garantizar el futuro de las nuevas generaciones, pero sobre todo que no regresaremos, que no habrá excusas para retornar al caos y al horror que inspiran y llevan a cabo los regímenes como el que hoy superamos en Venezuela.

A quienes promueven que la AN apruebe una resolución que con base en el Artículo 187 Numeral 11 de la Constitución para autorizar la actuación de fuerzas militares extranjeras en el país bajo el concepto de la responsabilidad de proteger. ¿Qué reacción le produce este planteamiento?

Estos planteamientos son muy razonables. En nuestro Think Tank en Arcadia hemos discutido mucho este tema. Sin embargo, lo primero que tiene que garantizar la AN es que cualquier resolución que tome sea efectiva y eficazmente aplicable. Para ello es necesario estar seguro que contamos con el compromiso de las fuerzas internacionales de apoyar esa resolución. En otras palabras, no es que no ha habido una intervención humanitaria en Venezuela por falta de esa autorización. Es que los países que nos han venido ayudando no están convencidos de que esa sea la vía. El reto que tenemos por delante es convencer a los países aliados de que la situación de rehenes que vivimos los venezolanos requiere que se implemente a la brevedad posible la responsabilidad de proteger. Una vez tengamos ese compromiso, podemos aprobar la resolución en la AN. Para estas cuestiones el orden de los factores sí altera el producto.

Para finalizar, ¿Cree usted que los países aliados tienen una clara idea de lo que pasa en Venezuela?

Los Estados Unidos, Colombia y Brasil han demostrado conocer muy bien la situación venezolana y la condición de rehenes que sufrimos los habitantes de nuestra gran nación. Sin embargo, hay países que, quizás por la distancia o por compromisos ideológicos quisieran minimizar la grave situación que atravesamos. Resulta llamativo que el gobierno de Italia con una importante colonia de sus nacionales en Venezuela y presencia de un importante cuerpo diplomático no tenga una lectura adecuada de la tragedia que vive el pueblo venezolano. Lo que hoy sucede en Venezuela es un grave cataclismo social que merece la atención urgente de la comunidad internacional.