Theresa May usa su penúltima carta para intentar salvar el acuerdo de Brexit

Theresa May usa su penúltima carta para intentar salvar el acuerdo de Brexit

La primera ministra británica, Theresa May, asiste a una conferencia de prensa después de una extraordinaria cumbre de líderes de la UE para finalizar y formalizar el acuerdo Brexit en Bruselas, Bélgica, el 25 de noviembre de 2018. Foto: REUTERS / Dylan Martinez

 

La primera ministra británica, Theresa May, viajó este lunes a Estrasburgo para reunirse con el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, en un último esfuerzo por salvar el acuerdo del Brexit, la víspera de un voto crucial en Londres.

Minutos después de las 21H00 (20H00 GMT), Juncker recibió a la mandataria británica a la entrada del edificio Winston Churchill, anexo a la sede de la Eurocámara en esta ciudad del noreste de Francia, junto al negociador europeo Michel Barnier.

El viaje relámpago de May representa su último esfuerzo para conseguir de la Unión Europea (UE) las garantías que el Parlamento británico reclama para aprobar el acuerdo que ya rechazó en enero, después de muchas idas y venidas de negociadores a Bruselas en las últimas semanas.

Y, todo ello, cuando el tiempo se acaba. Los diputados británicos deben pronunciarse de nuevo sobre el acuerdo con las eventuales garantías el martes y May debe presentar un  una moción escrita en la Cámara de los Comunes antes de las 22h00 GMT de este lunes.

Tras los contactos infructíferos de los últimos días, varios responsables europeos consideraron el lunes que la UE propuso todo lo que estaba en su mano y que la pelota se encuentra ahora en el campo británico.

“Hemos conversado todo el fin de semana y, ahora, las discusiones, las negociaciones, son entre el gobierno en Londres y el Parlamento británico”, dijo a la AFP el negociador jefe europeo Michel Barnier.

“Ahora la Cámara de los Comunes debe tomar decisiones importantes”, agregó el portavoz de la Comisión Europea, Margaritis Schinas, mientras en Berlín, la canciller alemana Angela Merkel afirmó que realizaron “una oferta importante” a Reino Unido, que “ahora” debe “reaccionar”.

– El tiempo apremia –

Casi tres años después del referéndum de junio de 2016, en que un 52% de votantes se declaró a favor de salir de la Unión Europea, el tiempo se le está echando encima a la líder conservadora británica.

Si nada cambia, el país debe abandonar el bloque el 29 de marzo y, ante la falta de un acuerdo, crece el temor de que se vea abocado a hacerlo brutalmente, lo que tendría dramáticas consecuencias económicas y sociales para el país.

El acuerdo que May negoció arduamente durante año y medio con la UE fue estrepitosamente rechazado por los diputados británicos en enero.

La primera ministra prometió entonces renegociar con Bruselas su punto más conflictivo: la salvaguarda irlandesa, un mecanismo para evitar la reinstauración de una frontera física entre la República de Irlanda -país miembro de la UE- y la provincia británica de Irlanda del Norte.

– “Nada ha cambiado” –

May se enfrenta el martes a la posibilidad de otra humillante derrota, a raíz de la cual podría incluso verse expulsada del cargo. En enero, solo 202 diputados votaron a favor del acuerdo y 432 en contra, entre ellos más de cien rebeldes de su propio Partido Conservador.

El texto que se dispone a presentar “es el mismo acuerdo (…) nada ha cambiado”, señaló la influyente diputada Yvette Cooper, del opositor Partido Laborista, durante un acto público en Londres. “¿Qué ha estado haciendo la primera ministra durante ocho semanas?”.

Y denunció: “Tendremos apenas unas horas para examinarlo antes de votar”.

Si los diputados tumban de nuevo el texto, May se comprometió a organizar el miércoles otra votación para que se pronuncien a favor o en contra de un Brexit sin acuerdo. Si este también es rechazado, el jueves debería haber un tercer voto sobre la posibilidad de pedir a la UE un aplazamiento de la fecha del Brexit.

Pero este necesitaría la aprobación por unanimidad de los líderes de los otros 27 países del bloque y estos ya advirtieron de que solo lo considerarían si tiene un propósito claro. Y no simplemente para seguir prolongando un bloqueo que consideran motivado por cuestiones de política interna británica.

AFP

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