Quedó en coma tras un accidente y ahora sus padres quieren preservar su esperma para “continuar el linaje”

Quedó en coma tras un accidente y ahora sus padres quieren preservar su esperma para “continuar el linaje”

El caso ha generado un enorme debate sobre las implicaciones del caso para los niños que podrían nacer con el esperma preservado y la cuestión del consentimiento (iStock)

 

Peter Zhu, un cadete militar de 21 años miembro de una familia chino-estadounidense, sufrió una caída esquiando el 23 de febrero y fue declarado muerto cerebralmente cuatro días después, pero su cuerpo se mantuvo con vida dado que era donante de órganos.

Por Infobae

El 5 de marzo sus padres fueron autorizados por un juez a realizar una polémica práctica que ellos creen les permitirá mantener el linaje familiar: extraer y conservar esperma de su hijo.

Zhu se había fracturado la columna en el accidente ocurrido en la pista Victor Constant en West Point, Nueva York, lo que impidió que el oxígeno llegar a su cerebro y le causó la muerte cerebral, señaló el Washington Post.

El joven cadete fue hallado inconsciente y llevado luego el Centro Médico Westchester para recibir tratamiento de emergencia.

Peter Zhu estaba cursando su último semestre en la academia militar de West Point (AP)

Contrarreloj, sus padres solicitaron una orden judicial para poder recuperar esperma del cuerpo antes de que los órganos fuesen extraídos, alegando entre otras cosas que el sueño del joven era tener hijos.

“Sin obtener esperma del cuerpo de Peter nunca podremos ayudar a cumplir su sueño de traer un niño al mundo”, señalaron los progenitores en un escrito, que fue rápidamente aceptado por el juez.

El magistrado, John P. Colangelo, ordenó al personal sanitario extraer el esperma y enviarlo a un banco elegido por los padres para ser conservado a la espera de una decisión definitiva de la Corte Suprema del Estado de Nueva York, que comenzará a tratar el tema el 21 de marzo, sobre qué podrán hacer con él.

Según varios medios, la intervención se llevó a cabo el pasado viernes 1 de marzo, pocas horas después de la petición de la familia. Zhu fue luego enterrado el jueves 7 en el cementerio de West Point.

Entre otros argumentos, los padres subrayaron la importancia personal y cultural que tiene para ellos poder continuar su linaje, dado que su hijo era el único varón de su generación en toda la familia, en parte por la política china de hijo único.

Según la tradición, en China únicamente los hombres pueden pasar el apellido familiar y, en este caso, todos los tíos de Zhu habían tenido hijas.

“Nuestra familia fue hecha pedazos esta semana por la pérdida de nuestro querido hijo. Ahora rogamos a la corte no devastar aún más a nuestra familia eliminando la posibilidad de preservar una parte de nuestro hijo que pueda perdurar”, señalaron en su solicitud.

Zhu, cuya familia es de origen chino pero viven en Concord, California, estaba cursando su último semestre en la prestigiosa academia militar de West Point, en Nueva Yorek, e iba a graduarse el próximo mes de mayo.

La Academia Militar de West Point, en Nueva York, donde asistía Peter Zhu

La recuperación de esperma de cadáveres es una técnica que se lleva a cabo desde hace cuatro décadas, pero habitualmente la persona que lo solicita es la esposa del fallecido, por lo que el hospital pidió en este caso una orden judicial para proceder.

Un debate que lleva ya décadas

La práctica, desarrollada por el urólogo estadounidense Cappy M. Rothman, no está exenta de polémicas y ha generado fuertes debates éticos sobre la idea de engendrar niños con el material genético de padres muertos.

En 1999 una mujer se convirtió en la primera en la historia de Estados Unidos en dar a luz a un niño tras ser fecundada con el esperma de su esposo fallecido, como reportó en ese entonces la agencia AP.

Inmediatamente se generó una discusión legal, ética y académica sobre las implicaciones del hecho, quién debería retener el esperma, cómo utilizar para engendrar y la necesidad de dejar asentado el consentimiento para la preservación de esperma, en un modo similar a cómo se hace con la donación de órganos.

El caso abre un debate ético:¿ quién se quedará con el esperma, cuántos niños nacerán, cómo serán engendrados?

En el caso de Zhu, sus padres mencionaron numerosas referencia hechas en vida por su hijo sobre deseo de ser padre alguna vez y proveerles de nietos, aunque no se había hablado de la posibilidad de preservar el esperma ni había un consentimiento escrito o verbal para el procedimiento.

Además, los padres de Zhu hicieron hincapié en las razones “culturales” para hacerlo, que poco parecieran tener que ver con los deseos del joven.

No estaba claro cómo esperaban engendrar un nieto con el esperma de su hijo. Aunque existe el antecedente de 2009, cuando una mujer del estado de Texas contrató a una mujer para ser fecundada con el esperma de su hijo, muerto en un pelea en un bar.

Prácticas inconsistentes en los hospitales

“Una de las preguntas que puede surgir es ‘¿cuántos bebés puedes engendrar?'”, se preguntó el doctor Arthur Caplan, director de la División de Ética Médica del Departamento de Salud de la Población en la Universidad de Nueva York, quien ha trabajado con unas 30 familias que han logrado preservar el esperma de sus seres queridos.

La práctica de la extracción póstuma de esperma tiene más de cuatro décadas (iStock)

“¿Y si decides que no quieres más, puedes darle ese esperma a otra persona?”, se preguntó, de acuerdo al Daily News.

Caplan asegura que hay aún una enorme inconsistencia en los requisitos de los diferentes hospitales para realizar la práctica y aconseja que quienes avalen este procedimiento lo dejen asentado en vida.

Además, propone que los hospitales estén dispuestos a preservar el esperma por un período de tres meses, tras lo cual los familiares, más calmos tras el dolor de la pérdida de un ser querido, podrán tomar mejores decisiones sobre el destino de ese material genético.

Por su parte el Comité de Ética de la Sociedad Estadounidense para la Medicina Reproductiva indicó en un artículo de 2018 que la extracción póstuma de esperma y ovarios está “éticamente justificada si existe autorización por escrito”. Si no existe tal cosa, sólo debería realizarse cuando es solicitada por un cónyuge o pareja, indica el comité.

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