¡De vagabundo a millonario! Llegó a la cima del éxito, tocó fondo y “resurgió” como el ave fénix (FOTO)

En la Internet podemos encontrar muchas historias de empotramiento que te llenan de motivación para salir adelante y cumplir tus metas, incluso si has caído, te volverás a levantar.

Con información de El Farandi

La historia que te contaremos a continuación pasó en Londres, y es la vida de un hombre que luego de haber tocado la cima del éxito, decayó pero solo con perseverancia logró recuperarse y volver a ser un tipo exitoso, así lo reseña el portal La Guía del Varón

La vida da muchas vueltas. Quienes se encuentran en la cima del éxito pueden caer en desgracia en un abrir y cerrar de ojos; pero también los que están abajo pueden levantarse y triunfar. Esas dos cosas le sucedieron a Drew Goodall, un hombre que se elevó, cayó y se volvió a levantar.

Drew había iniciado su carrera de actor y fue subiendo peldaño tras peldaño en la escalera de la fama hollywoodense. Se había ido de la casa de sus padres y tuvo participaciones en películas como Snatch y Un Gran Chico, en las que se codeó con celebridades de la talla de Brad Pitt y Hugh Grant.
Pero su sueño fue aplastado por la crítica y su carrera se fue en picada. La presión y el mal manejo de dinero lo dejaron en la calle.

Tenía la opción de volver a casa de sus padres, mas Drew creía que eso iba a ser una gran decepción para todos: “No quería encarar a mis padres. Cuando me fui de casa, yo era su gran esperanza. No podía enfrentar la ignominia de tener que volver con la cola entre las patas.”

Así que se quedó solo, lo desalojaron de su casa y tuvo que vivir en la calle. La vida urbana de Londres fue muy dura con él; mendigaba comida y tenía que defender lo poco que le quedaba del robo y los ataques de otros vagabundos. Apenas tenía 20 años y su vida era miserable.

Un hombre veía a Drew mendigar con frecuencia cerca de su lugar de trabajo y le sugirió que al menos se ofreciera a limpiar zapatos para ganar algo de dinero. Entonces el actor fracasado juntó lo suficiente para comprar un cepillo y una lata de esmalte para comenzar su vida de limpiabotas.