Konzapata: ¿Esta es la última fase de la lucha de Guaidó contra Maduro?

Konzapata: ¿Esta es la última fase de la lucha de Guaidó contra Maduro?

Venezuelan opposition leader Juan Guaido, who many nations have recognised as the country’s rightful interim ruler, speaks during a protest against Venezuelan President Nicolas Maduro’s government in Caracas, Venezuela, March 12, 2019. REUTERS/Manaure Quintero NO RESALES. NO ARCHIVES

 

Nadie dijo que iba a ser fácil. Sin embargo, hubo un momento que pareció, que ya le había llegado la estocada final a Nicolás Maduro. Pero sigue allí. La estrategia es aguantar. Es resistir. Mientras, Juan Guaidó acaba de comenzar una nueva fase en la lucha.

Por Juan Carlos Zapata / konzapata





La primera fase comenzó cuando llegó a la presidencia de la Asamblea Nacional, el 5 de enero. Fue el tiempo de los cabildos abiertos. Y el darse a conocer. Y le bastaron días para convencer.

La segunda fase arranca el 23 de Enero con la juramentación. Se consolida el fenómeno Guaidó y la historia comienza a tener otra dimensión por el reconocimiento y la presión internacional. Se designan embajadores.

La tercera fase es la del discurso de la amnistía para ganarse a la Fuerza Armada. Llega hasta el 2 de febrero. Anuncia la fecha de entrada de la ayuda humanitaria para el 23 de febrero.

La cuarta fase es la de la ayuda humanitaria en sí misma. La operación no resulta. Y lo que era un fracaso se transforma en una victoria moral porque el régimen desata la represión. Se queda Guaidó en el exterior. Participa en Bogotá en una reunión del Grupo de Lima. Consolida apoyos en América Latina y el mundo. Los embajadores de Guidó ya trabajan en los países que son reconocidos. Recuperan activos. Se recupera Citgo. Se bloquean operaciones del régimen. Guaidó anuncia que regresará al país.

La quinta fase es toda una victoria moral. Es la fase que arranca el 4 de marzo con el retorno a Caracas. El régimen no puede contra él.

La sexta fase la ofrece el mismo régimen de Maduro. Ocurre el apagón con todas las consecuencias. El régimen, como bien ahora dice el general Carlos Rotondaro, queda al descubierto en su desgobierno, en la falta de toma decisiones, en la indolencia, etc.

La séptima etapa es la que está en desarrollo. Guaidó ha vuelto a los cabildos abiertos. La propuesta es construir “capacidades”, hacer masa, fortaleza, de cara a la gran marcha que irá hasta el Palacio de Miraflores. Pues Guaidó quiere la silla. Quiere estar en Palacio. Quiere gobernar de verdad. Entre tanto, sigue el discurso para que ocurra la pronunciamiento de la Fuerza Armada. Para que deje solo a Maduro. Sigue el discurso por la ayuda humanitaria. Sigue el plan de los 3 pasos: Cese de la usurpación, gobierno de transición, elecciones libre. Sigue la presión internacional.

Sigue el plan. Y las encuestas hablan de la necesidad de cambio. Pero también revelan que la gente señala que se acaba el tiempo. Esto a pesar de que Guaidó fue claro desde los comienzos. Que todo iría paso a paso. Y por ello evadía ponerle fecha a la salida de Maduro. Con lo cual también dejaba abierto el espacio para pensar que no sería fácil, ni rápido, aunque esto no significa que Maduro esté mejor que hace dos meses: está peor. Ya no gobierna. Hace que resiste. Se ha quedado sin recursos.

Dos tiempos marchan en paralelo. El de Guaidó y el de Maduro. El de Guaidó sin desesperarse. Admite que la lucha tiene altos y bajos. Pero descarta los síntomas de la frustración. Y llama a la movilización. Y llama a la unidad. Maduro dice que ha vencido. Que ha derrotado el golpe de Estado, y ha derrotado a los Estados Unidos, al que culpa del apagón. En un punto ha resultado favorecido. Los riesgos de una intervención militar cada vez son menores. Los halcones se quedan solos, aunque todas las opciones siguen sobre la mesa. El mismo Guaidó lo señala. Por lo pronto, Guaidó sabe que el régimen de Maduro es débil. Solo falta el evento que lo empuje. Las revelaciones del general Carlos Rotondaro dibujan a un régimen de luchas internas y de falta de gobierno, y confirma que la inteligencia cubana está activa, ejerciendo presión sobre la Fuerza Armada, aspecto al que también se ha referido Guaudó. Maduro se plantea resistir. “Me quedo y todos se cansarán”, dice Elliot Abrams,representante Especial de Estados Unidos para Venezuela. Que aquello es lo que puede estar pensando Maduro, al estilo de Bachar El Asad, el dictador de Siria. Lo señaló Abrams este domingo a El País. Dice Abrams que Maduro pensará que “la oposición se dividirá, los americanos se aburrirán”.
Abrams asegura que Maduro es de los pocos que cree, en el régimen, que esa política le va a funcionar.