Cómo el chavismo dilapidó USD 28.000 millones del petróleo para comprar votos de 14 países

Mandatarios caribeños posan para la foto oficial de la cumbre de Petrocaribe el martes 6 de septiembre de 2005 en Montego Bay (Jamaica). EFE/Miraflores

 

 

El régimen socialista de Venezuela -el país con las mayores reservas de petróleo del mundo- malversó los recursos naturales del pueblo venezolano para comprar los votos de al menos 14 países de Centroamérica y del Caribe en foros internacionales, tales como la Organización de los Estados Americanos (OEA) y las Naciones Unidas (ONU), reveló recientemente #Petrofraude, una rigurosa investigación liderada por la plataforma latinoamericana de periodismo Connectas, en alianza con cuatro medios de la región, publica Infobae.

 

 

La compra de votos ocurría a cambio de la venta de petróleo venezolano a precio subsidiado en el marco del acuerdo Petrocaribe, la alianza regional creada por Hugo Chávez en 2005 y mantenida por su sucesor Nicolás Maduro. “La clave del apoyo internacional que aún mantiene el régimen de Nicolás Maduro en Venezuela y que le ayuda a evitar el completo aislamiento tiene nombre propio: Petrocaribe”, sostiene el informe.

El acuerdo energético, que permitía la venta de miles de millones de barriles de petróleo a precios de oferta —o a cambio de bienes y servicios— a al menos 14 países de Centroamérica y del Caribe, tenía como supuesta finalidad combatir la desigualdad social en las sociedades latinoamericanas, para hacerlas más justas y solidarias. En palabras del propio Chávez, la ayuda de Venezuela debía “empoderar de derechos” a las poblaciones de los países beneficiarios, ayudar a la “superación de la pobreza” y garantizar la “disponibilidad y accesibilidad a la salud, la educación y al micro financiamiento de cooperativas, pequeñas y medianas industrias”, entre otros objetivos.

Entre 2006 y 2016, el régimen chavista inyectó más de 346,31 millones de barriles de petróleo, o USD 25.000 millones, en la región en la que operó su creación: Petrocaribe. “Los grandes volúmenes de petróleo de Venezuela, se transaban a cambio de alimentos, en una parte, y en otra bajo créditos pagaderos en máximo 25 años con tasas que no superaban el 2,5 por ciento anual”, detalla la investigación.

Estos pagos diferidos le costaron a Venezuela un promedio de USD 2.300 millones por año en ingresos perdidos entre 2011 y 2013. No es sorprendente que la deuda a Venezuela alcanzara su pico al año siguiente: “El financiamiento petrolero entregado por Venezuela a países de Centroamérica y el Caribe llegó a su punto más alto en 2014 cuando 14 países del área, incluidos algunos de los más pequeños, menos poblados y con recursos más escasos del continente, debían más de 14.800 millones de dólares a la nación suramericana”, descubrió #Petrofraude en base a los balances de gestión de Petróleos de Venezuela (PDVSA). “República Dominicana y Jamaica, que en suma acaparaban casi la mitad de las deudas, concretaron en 2015 renegociaciones que les permitieron cancelar sus acreencias con el pago de menos de 50 por ciento de lo adeudado”.

El dinero ahorrado por los países beneficiarios debía destinarse a distintos fines sociales, como la salud, educación, limpieza de playas y subsidios energéticos. Sin embargo, la investigación de #Petrofraude demuestra que esos propósitos no se cumplieron. A Venezuela tampoco le importó porque, desde un principio, su objetivo fue otro: asegurar apoyos diplomáticos en foros internacionales y buscar la expansión regional del socialismo bolivariano. “La gestión de los fondos (…) se hizo en un entorno de opacidad con respecto a los controles aplicados dentro y fuera de la plataforma diseñada para que el dinero fluyera, lo que facilitó el surgimiento de esquemas de desvío de recursos que beneficiaron a la consolidación de otros regímenes políticos que hoy son noticia, como el caso del orteguismo en Nicaragua”, afirman los investigadores.

El primer “anillo de protección” geopolítica de Venezuela

(Foto AVN)

 

 

La Cancillería de Venezuela definió en 2015 a los países miembros de Petrocaribe como parte de un “primer anillo” de “protección geopolítica” destinado a la “defensa de la soberanía” de Venezuela en foros internacionales. Esto se explica por la alta coincidencia en las votaciones de Venezuela en la Organización de Estados Americanos (OEA) y las de los países beneficiados con Petrocaribe.

“A la luz del inventario realizado por #Petrofraude, la diplomacia de Nicaragua, la de San Vicente y Granadinas y la de Dominica aparecen como las más consistentes en la línea del apoyo”, según las revisiones de más de 800 actas de las asambleas generales, los consejos permanentes y las reuniones de cancilleres de la OEA. “El bloque de los que se ‘alinearon’ con el régimen de turno de Venezuela incluye además a países como Antigua y Barbuda, Belice y Granada entre otros que, a pesar de ser muy pequeños en territorio y población, tienen votos con el mismo valor en los diversos foros internacionales, en especial en la OEA, donde el ‘anillo de protección’ de los gobiernos de Venezuela, ha cumplido a carta cabal su propósito”.

Rafael Ramírez, ex ministro de Petróleo, ex presidente de PDVSA y uno de los impulsores de los convenios mientras sirvió a Chávez admitió a periodistas de #Petrofraude que el acuerdo energético no tenía fines sociales sino geopolíticos: “Nos volteamos a nuestro espacio natural geopolítico. Hicimos una política diferenciada para unos pueblos que son muy pequeños, islas muy pequeñas, pero que al cabo son países soberanos. ¿Qué eso nos dio una extraordinaria presencia geopolítica? Sí, claro. ¿Y por qué no lo vamos a hacer si todos los países lo hacen? Estados Unidos lo hace, los ingleses lo hacen, los mexicanos lo hacen”, justificó Ramírez.

 

Manifestantes sostienen una bandera con la leyenda “¿Dónde está el dinero de Petrocaribe?” en Haití. (REUTERS/Andres Martinez Casares)

 

 

No obstante, los recursos de Petrocaribe tuvieron destinos mucho más opacos que los que defiende el ex funcionario, que ahora es investigado por la justicia tras un fuerte enfrentamiento con Maduro. En Haití, luego del terremoto del 12 de enero de 2010 de 7 grados de magnitud que causó la muerte de 300.000 personas, el gobierno venezolano presupuestó más de USD 2.100 millones para ayudar a reconstruir el país. Haití creó un fondo especial con los recursos excedentes a los que accedió gracias al programa. Supuestamente, estaba destinado a obras de infraestructura y a fines sociales. Pero sucesivas investigaciones comprobaron que buena parte de ese dinero fue a parar a bolsillos privados.

En junio de 2018, el senador dominicano Félix Bautista fue sancionado por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos bajo la Global Magnitsky Act por presunto lavado de dinero proveniente de Petrocaribe. Compañías suyas estuvieron entre las más favorecidas con contratos para la reconstrucción haitiana y, según documentación examinada en el caso, también formaron parte de complejos movimientos financieros de los que salieron aportes para campañas electorales y figuras políticas en diversos países.

Lavado de dinero y corrupción

Nicolás Maduro y Daniel Ortega de Nicaragua en una cumbre de Petrocaribe

 

 

Otra de las forma de corrupción más generalizadas que denuncia el informe se practicó a través de sobreprecios en el sistema de compensaciones que firmaron algunos países con Venezuela, el esquema en el que pagaban parte de sus deudas con productos alimenticios. “Venezuela pagaba productos en muchos casos de baja calidad muy por encima de los precios internacionales de lo que costarían productos de primera calidad”, observa #Petrofraude.

Un caso a observar es la compra de ganado y café a Nicaragua. Entre 2009 y 2013, #Petrofraude documentó pagos de 145 millones por encima en la compra de café de dudosa calidad a Nicaragua. Federico Argüello, presidente de la Asociación de Exportadores de Café de Nicaragua confirmó que el mercado venezolano “pagaba un diferencial por encima de Nueva York”. Por su parte, la carne de ganado se compraba a casi USD 5.690 por tonelada, cuando en los 20 años previos los mejores promedios de exportación no habían superado los USD 5.000, según datos oficiales del gobierno de Nicaragua.

La misma dinámica ocurrió en Guyana, donde durante seis años se despachó más de un millón de toneladas de arroz blanco para Venezuela a cambio de los préstamos petroleros. En 2010, por ejemplo, Caracas aceptó la cotización de 700 dólares por tonelada, mientras que los compradores de la Unión Europea adquirían la misma cantidad por un promedio de USD 476. Frente a semejantes precios, un informe del Banco Interamericano de Desarrollo de 2016 concluyó que el principal motivo detrás de las operaciones comerciales entre ambos países “no parece ser económico”, sugiriendo que el mayor beneficio se obtenía en el campo diplomático.

En tanto, el pueblo venezolano padece la mayor crisis humanitaria de su historia, con escasez de alimentos, medicinas y recursos básicos que el régimen chavista dio por sentado durante años mientras que los precios del petróleo se mantenían elevados. En la medida que se reduce el flujo de fondos que fluye desde Caracas con la caída de los precios del petróleo, los lazos que unen a Petrocaribe serán cada vez más débiles y por ello más probable el completo aislamiento de Venezuela.