Padres de niños que estudian en Pacaraima alquilan entre varios casas temporales, mientras sigue cerrada la frontera con Brasil

Padres de niños que estudian en Pacaraima alquilan entre varios casas temporales, mientras sigue cerrada la frontera con Brasil

 

Desde la noche del 21 de febrero, por orden de Nicolás Maduro, las fronteras venezolanas con Colombia y Brasil fueron cerradas para impedir el ingreso de la ayuda humanitaria, el 23 de ese mes. Desde entonces han permanecido cerradas. Desde el estado Bolívar, y desde territorio brasileño, bien sea caminando o en vehículo, las personas solo han logrado cruzar a través de trochas, reseñó Correo Del Caroní.





El trayecto es de unas seis horas, pero no es solo el tiempo. Quienes decidan cruzar por trocha asumen un riesgo: ser robados. Además de tener que pagar vacuna a militares para que los dejen pasar. Con indígenas ha ocurrido lo mismo.

Entre 50 y 70 reais (moneda brasilera) suele pagarse para cruzar en vehículo. Este monto se puede elevar hasta 100 reais por pasajero. Hasta este 19 de marzo, cada real estaba valorado en 868,43 bolívares.

“Hay que pagarle a los soldados, a los guardias y a la comunidad de San Antonio de Morichal, para poder pasar. En Kamaiwa, el taxi cobra 100 reais por pasajero, para pasarlos por trocha. Esa pasa por una parte de territorio militar, me cuentan que les han disparado. También han habido robos. A los indígenas hay que pagarles una comisión”, detalló una habitante de Santa Elena de Uairén.

“Nadie puede pasar alimentos desde Brasil, el que lo hace debe pagar a los militares. La frontera la cruzan quien paga a los habitantes de San Antonio de Morichal, y los dejan pasar solo con carta de residencia”, señaló otro habitante, que prefirió resguardar su identidad.

“Me quedé varada con mi esposo y mis hijos en Boa Vista, hasta que decidimos arriesgarnos y cruzar por trocha. Mi esposo habló con un guardia y nos dejaron pasar. Vimos mucha gente caminando, personas que estaban emigrando y otras que venían de comprar alimentos en Pacaraima”, contó Isabel Parra, quien hace unos 10 días logró regresar a Ciudad Bolívar.

¿Cómo han hecho los estudiantes?

 

 

Los niños que estudian en escuelas de Brasil también son afectados. Representantes se han organizado para alquilar, entre cuatro o más personas, una casa para alojarse mientras permanezca cerrada la frontera.

“A mi hija la tengo con una amiga en Pacaraima, se queda de lunes a viernes. Por ley de Brasil, si un alumno pierde 51 días de clases, pierde el año escolar”, explicó.

La mayoría de los habitantes del municipio Gran Sabana estaban acostumbrados a cruzar frecuentemente la frontera para poder comprar alimentos y medicinas en Pacaraima, en el estado Roraima. Incluso, el cacique de Kumarakapay, Richard Fernández, contó, una noche antes de que el Ejército venezolano los atacara con armas de fuego, que debido a la falta de insumos y medicinas en el ambulatorio de la comunidad debían reunir entre ellos para trasladarse a Brasil y adquirir lo necesitado.

Esa madrugada fueron atacados por el Ejército y fue asesinada Zoraida Rodríguez. De los 15 heridos, nueve fueron trasladados de emergencia a Pacaraima y Boa Vista por falta de insumos en el hospital Rosario Vera Zurita de Santa Elena de Uairén. En total fueron 20 los trasladados a Brasil, sumando los heridos por la Guardia Nacional el 23 de febrero. De ambos ataques resultaron siete asesinados.

Comerciantes de Santa Elena de Uairén también se han visto afectados, ya que la principal fuente de distribución proviene de Brasil. De hecho, la economía en el pueblo se maneja con reais, dólares, y en algunos casos transferencias en bolívares.