Domingo Alberto Rangel: Aprendiendo de los chalecos amarillos

Domingo Alberto Rangel @DomingoAlbertoR

De muchacho era yo más intuitivo y opinaba sin recurrir a textos donde buscar argumentos coherentes. Textos útiles escritos por sabios del pasado.

Sin embargo y sin tener internet a mano bastó leer que el presidente Ronald Reagan autorizaba la emigración de capitales yanquis a la China para intuir que tras esos millardos se iban muchos empleos de Estados Unidos.

Ha pasado mucho tiempo y Europa Occidental siguió el camino trazado por Reagan desde hace tantas décadas que a estas alturas los devastadores efectos de las políticas yanquis en los años ochenta del siglo pasado… han impactado por igual en las dos orillas del Atlántico… con distintas particularidades.

En ese entonces escribí un artículo de opinión donde sin tener dotes de pitoniso anunciaba que a mi entender el mundo iba a ingresar en una nueva edad media.

En nuestra Venezuela, donde los medios se limitan a entregarnos los dimes y diretes de los gemelos polarizados que llevan 20 años en esto mientras la población se empobrece, los problemas se agravan… y no se ve solución. Razón por la cual la población sigue creyendo que allí nada ha cambiado.

Esa razón explica que en nuestro país el fenómeno de los Chalecos Amarillos se piense en función de los intereses de chavistas y opositores. No me parece justo.

Los chalecos amarillos no son expresión del chavismo francés y tampoco tienen nada que ver con los opositores que ahora prometen “simulacros” como si la política fuese subsidiaria del Miss Venezuela.

A diferencia de los opositores que ahora siguen al interino y por ende a los partidos de la Mud que parece dura de matar –y de seguir haciendo negocios-, los Chalecos Amarillos tienen organización, disciplina y cierta ideología que si se analiza es más cercana al viejo nazi-fascismo que a la democracia tal como la conocemos.

Tienen estos Chalecos Amarillos –Gilets Jaunes- portavoces que a diferencia de nuestra oposición, no pescuecean por parecer dueños de las protestas y más bien explican sus posiciones sin profundizar necesariamente: “Macron es el presidente de los ricos, nos ignora, insulta al pueblo francés” dicen ante la TV.

Francois Boulo, portavoz de los Chalecos Amarillos de Rouen “Los chalecos amarillos son personas que trabajan pero que creen que la situación está mal, porque a pesar de su esfuerzo no llegan a final de mes o pagan muchos impuestos, sin comprender para qué sirven, porque no hay contrapartida” dice explicando porque llevan más de 5 meses protestando con tanto éxito que tienen afiliados en Bélgica, Alemania, Reino Unido, Grecia Italia y España.

Añaden estos voceros y los periodistas que les son afines –tienen en su favor al 75 % de la población gala- que la razón de las protestas son las alzas de los impuestos a los que no se les ven frutos, que los salarios que ganan las clases medias y los pobres no permiten vivir y que hay que cortar con la presidencia de Macron y los mandarines de la política porque no ven que nada cambie.

Esas no son razones sino los síntomas del verdadero mal que corroe a Europa y que se comenzó a gestar cuando el presidente Reagan dio luz verde a la capitalización de la China desde occidente.

La verdadera causa de tanto malestar es que ha desaparecido la situación que durante al menos los últimos 80 años en Europa y 2 siglos en los Estados Unidos permitió el crecimiento de las clases medias, invención genial de los estadounidenses.

Algo similar ocurre también en Venezuela aunque no se trata de procesos idénticos.

En Europa años de trabajo duro al final de la Segunda Guerra y de compartir con USA el freno a la expansión del comunismo soviético dieron como fruto las clases medias con mayor nivel de vida en el mundo… solo comparable con el de los estadounidenses y casos especiales como los suizos.

Ese bienestar solo se pudo dar en presencia de cooperación de clases que permitiese el crecimiento económico y que poco a poco permitiera que vía impuestos a las grandes empresas se construyera un estado de bienestar que le permitió a gente como Boulo ascender socialmente a pesar de que sus padres no estudiaron en la universidad.

La única obligación para las capas bajas era tener muchos hijos pero desde que las fábricas europeas emigran a la China y antes… eso se acabó.

En Europa y en menor medida en USA hace tiempo esa condición desapareció. Primero los europeos con franceses a la cabeza comenzaron a casarse tarde… luego a tener solo un hijo…. Y finalmente a tener un gato o perro.

Las pocas fábricas que no se habían ido a la China comenzaron a tener problemas para encontrar trabajadores y así comenzó Europa a “ser invadida” por árabes, africanos y sudamericanos” hasta el punto que hoy día más europeos que franceses, alemanes, españoles, ingleses o italianos son… los argentinos, chilenos y uruguayos.

¿No lo creen?

¡Vean los equipos nacionales de futbol de esos y estos países y díganme dónde hay más africanos o dónde estos futbolistas brillan por ausencia!

En USA es lo mismo pero a otro tiempo y de allí los desplantes de Donald Trump. La clase media Estadounidense se formaba a partir del padre que sin haber estudiado trabajaba duro para que sus hijos pudieran estudiar en buenas universidades que es la garantía para un ben trabajo una vez egresados.

Esto se acabó desde que estudiar en una buena universidad vale 60. 000 dólares al mes… algo inalcanzable para la mayoría de los estadounidenses y ya se sabe… un abogado graduado con honores en Harvard… se lo pelean los bufetes de Nueva York o Chicago… uno egresado del Walter Raleigh College… a lo sumo tendrá trabajo en el condado.

El malestar del primer mundo si no es canalizado lo cual es difícil –cómo el caso venezolano- terminará agudizando la situación y los Chalecos Amarillos con la antipolítica a la cabeza pueden devenir en segundas partes del nazismo alemán.

Mientras tanto en Asia no hay recesión en medio de una extraña mezcla de liberalismo económico y despotismo político… en Venezuela no hay ni lo uno ni lo otro y la oposición nuestra no quiere abandonar las prácticas que nos han arruinado.

Son lecciones que se pueden extraer a primera vista del fenómeno de los Chalecos Amarillos.