Surfear la crisis: El nuevo deporte nacional de Venezuela

Venezolanos recogiendo agua estancada a orillas del Río Guaire | Foto: Juan Peraza | lapatilla.com

 

El venezolano ha aprendido a sobrevivir en medio de una tormenta, ha encontrado migajas en ríos revueltos de caos, ha sido el escudo antibalas de las ideas libertarias, se ha convertido en el principal caparazón de la paciencia, ha aprendido a hablar con los dedos cuando la boca se cansa de gritar… El venezolano aprendió a surfear la gran ola de la crisis que, por más alta que sea, no consigue ahogarlo, aunque el “agua” se le meta por la nariz.

Lucho Suárez | lapatilla.com

El venezolano es arrecho, ¿por qué no decirlo de esa manera? Este curso de supervivencia de 20 años dictado por el chavismo ha permitido al ciudadano desarrollar aptitudes insólitas, como el aguante súperhumano del criollo para permanecer en colas kilométricas, durante horas, en supermercados para acceder a unos pocos alimentos, asimismo, esa visión nocturna que permite observar a los culpables de la debacle en medio de la oscuridad debido a tantos apagones, y por qué no, una nueva actividad que debería ser patentada por el propio Ministerio del Deporte: Surfear la crisis

¡Mosca! No te quedes atrás, cualquier venezolano echado pa’ lante tiene opción de ser convocado a la Vinotinto de la crisis.

Los pacientes en tratamiento de diálisis esperan fuera de una clínica cerrada durante un apagón en Caracas el 26 de marzo de 2019. Un nuevo apagón azotó a Venezuela el lunes, incluida gran parte de Caracas, sembrando la alarma dos semanas después de un apagón en todo el país que paralizó el país. | Foto: Federico PARRA / AFP

 

Desde María, la que tiene dos muchachos y le echa pichón para sacarlos adelante con una miseria de salario, Miguel, el taxista que sale a las 5:00 AM de casa y regresa a las 9:00PM con el dinero para sobrevivir únicamente la semana, Mercedes, la profesional que tiene que dedicarse a vender comida en Argentina porque le robaron sus oportunidades en Venezuela, Yonaiker, el niño que corre descalzo por Chacao buscando comida en la basura, hasta Jesús, el periodista que se encuentra tras las rejas, siendo torturado por pensar distinto y querer un mejor país… ¿Sale un trabuco para esa selección no?

Puede que la inquebrantable aptitud que adoptó el venezolano durante el infierno provocado por el “socialismo del siglo XXI” sea bien dirigida por Juan Guaidó, y la catapulte a clasificarse al mundial de la libertad.

Quién sabe… Puede que el país logre colgarse una medalla de oro al coraje, a la valentía, o mejor, una que le permita a despertar de esta pesadilla.