Juan Guaidó entre las personalidades más influyentes del 2019, según la revista Time

Juan Guaidó entre las personalidades más influyentes del 2019, según la revista Time

REUTERS/Ueslei Marcelino

 

 

El presidente encargado de Venezuela, Juan Guaidó, fue designado como una de las 100 personalidades más influyentes del 2019 por la revista Time.





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El líder político venezolano fue elegido entre una larga lista de influyentes por los internautas como una de las personas que más impacto tuvieron en el desarrollo del acontecer mundial.

Entre los líderes políticos que fueron elegidos junto a Guaidó se encuentra el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, la presidenta del Congreso norteamericano Nancy Pelosi, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador y el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu, entre otros.

El expresidente de Colombia, Juan Manuel Santos, fue el encargado de describir por qué el oriundo del estado Vargas ha causado un gran impacto a nivel mundial, no sólo en Venezuela.

Así describe Santos a Guaidó:

Gabriel García Márquez solía decir que su realismo mágico era simplemente la descripción de lo que veía todos los días en América Latina. No muy lejos de la ciudad del norte de Colombia donde nació el autor, en el mismo entorno caribeño, surgió un segundo Macondo, pero esta vez no tiene magia: todo es trágico en la realidad de la Venezuela de hoy.

Como la historia nos ha mostrado una y otra vez, es a partir de este tipo de situación especial que emergen líderes inesperados. Juan Guaidó es uno de ellos.

Joven, enérgico, articulado, decidido, ha demostrado la posesión de la madre de todas las virtudes: el coraje. Al estar en el lugar correcto en el momento adecuado, pudo finalmente unir a la oposición y convertirse en un faro de esperanza para un país que anhela un cambio rápido y pacífico.

Muchos, incluidos importantes jefes de estado, están jugando una política mezquina con el drama de Venezuela. Eso solo ha ayudado al autoritario Nicolás Maduro. Guaidó debe usar su coraje para controlar el proceso de transición de una vez por todas y, evitando a toda costa un baño de sangre, negociar con los interesados pertinentes una salida pacífica, un puente dorado, para el régimen.