Trasladan a una cárcel al presidente depuesto de Sudán

Foto de archivo. El presidente sudanés, Omar al-Bashir, en la reunión del Comité de Diálogo Nacional, en el palacio presidencial en Jartum, Sudán. 5 de abril de 2019. REUTERS/Mohamed Nureldin Abdallah.

 

 

Los manifestantes seguían el miércoles reclamando delante del cuartel general del ejército en Jartum una rápida transición a un gobierno civil en Sudán, incluso después del traslado a la cárcel del expresidente Omar al Bashir, principal blanco de las protestas.

“Bashir fue trasladado la noche pasada (del martes) a la prisión Kober de Jartum”, indicó un allegado del exmandatario que pidió el anonimato por razones de seguridad.

Bashir, de 75 años, estaba detenido por los militares en un lugar mantenido en secreto desde su arresto tras el golpe con el que lo destituyeron.

La detención de Bashir no sosegó sin embargo a los manifestantes, que protestan desde diciembre en contra del gobierno y que llevan días acampando delante del cuartel general del ejército en Jartum.

Los militares hicieron algunas concesiones a los manifestantes, entre ellas la destitución el martes del fiscal general, Omer Ahmed Mohamed. Pero los manifestantes seguían determinados.

“Enfrentamos gases lacrimógenos, muchos de nosotros fuimos detenidos. Nos dispararon y muchos murieron. Todo esto porque dijimos lo que queríamos”, dijo Fadia Jalaf a AFP.

Las autoridades indicaron que al menos 65 personas murieron durante las protestas desde diciembre.

“Tememos que nos roben nuestra revolución, es por ello que estamos aquí, hasta que nuestras demandas se satisfagan”, dijo Jalaf.

Esta semana testigos indicaron que varios vehículos militares rodearon el área y que las tropas removieron barricadas que montaron los manifestantes.

Al tomar el poder los militares anunciaron que un Consejo Militar gobernaría el país durante dos años, suscitando reacciones negativas de los líderes de las protestas que pidieron la disolución del consejo.

Un día después el exministro de Defensa, Awad Ibn Ouf, dimitió como jefe de la junta, lo que la calle celebró.

Su reemplazante, el general Abdel Fatah al Burhan, inició el fin de semana conversaciones con los partidos políticos, pero no llegaron a nada.

– Alto el fuego –

Entre las medidas tomadas por el Consejo Militar figuraba un alto el fuego en el país, donde existen varias rebeliones.

Un alto responsable rebelde de Sudán ordenó el miércoles la suspensión de las hostilidades hasta el fin de julio en los Estados meridionales del Nilo Azul y Kordofán Sur, donde sus hombres combaten contra las fuerzas gubernamentales.

Abdelaziz Al Hilu, jefe del Movimiento popular de liberación de Sudán Norte (SPLM-N), afirmó que se trataba de una “muestra de buena voluntad (…) para dar una posibilidad a la transferencia inmediata del poder a los civiles”.

El Consejo Militar envió a un representante a la sede de la Unión Africana (UA) en Adís Abeba, pero el bloque regional amenazó con suspender a Sudán por el golpe de Estado.

Los 55 miembros de la UA dieron a los militares 15 días para entregar el poder a un gobierno civil, mientras que la ONU designó un nuevo enviado para trabajar junto al bloque regional en una mediación para terminar la crisis.

Respecto al futuro de Bashir, sobre quien pesa una orden de arresto de la Corte Penal Internacional (CPI) por “genocidio” en la provincia de Darfur (oeste), su extradición parece incierta.

Al principio, el poder militar se negó a extraditarlo. Después, según declaró el lunes el general Jalaluddin Sheikh, la decisión sería tomada “por un gobierno popular elegido y no por el Consejo Militar”.

Omar al Bashir “deber ser entregado inmediatamente a la CPI”, exigió por su parte el miércoles Amnistía Internacional en un comunicado.

“Su caso no debe ser juzgado de forma precipitada por el sistema judicial sudanés, notoriamente disfuncional”, agregó la oenegé.

Entretanto, en Arabia Saudita, el rey Salmán recibió el martes al príncipe heredero de Abu Dabi, para discusiones sobre Sudán, anunció la prensa saudita, luego del apoyo de estos dos aliados del Golfo a los militares sudaneses. Sudán forma parte de la alianza liderada por Riad que interviene en la guerra de Yemen.

Las potencias occidentales, que ya había presionado a Bashir para que accediera a los reclamos de la calle, mantienen su respaldo a los manifestantes.

AFP