Margarita se aleja de temporadistas de Semana Santa

Tumbonas de playa, apiladas en la playa vacía de El Agua, en la isla de Margarita, en Venezuel  (AP Foto/Ariana Cubillos)

 

 

Semana Santa ha dejado de ser para las tradicionales zonas de recepción turística en el país, una temporada vacacional de movilización masiva para los venezolanos, de acuerdo con los reportes que desde distintos estados difunden profesionales y medios de la comunicación colectiva. Sin embargo, tal hecho corresponde a una situación que se viene observando de una manera progresiva a través de los últimos años cuando la profundización de la crisis económica resulta difícil esconder, pese a los esfuerzos de las autoridades nacionales al presentar cifras de movilización de temporadistas que contrastan con la realidad que muestran por su parte los medios a través de imágenes, publica El Universal.

Estados del oriente del país, como Nueva Esparta, cuya actividad turística y comercial comenzó a mermar de una manera creciente especialmente desde el arribo a la presidencia de la República de Nicolás Maduro; al igual que Anzoátegui, con su amplia oferta de playas preferentemente concentrada en su Parque Nacional Mochima, similar a Carabobo y Falcón con sus atractivas áreas de disfrute marino; y la región andina, en el oeste, con sus paisajes de montaña y su singular gastronomía, apenas permiten observar una entrada de visitantes especialmente representada en personas que aprovechan el asueto, esta vez ampliado por decreto, para visitar a sus familiares, según lo expresan desde los distintos terminales de pasajeros la mayoría de quienes hacen uso de ellos.

Dato curioso es que, aunque numéricamente difícil de precisar, lo que evidencian las imágenes que nos llegan desde las distintas regiones del país, es que los lugares públicos que reciben a la mayoría de visitantes está representado en personas que acuden a los templos religiosos, adonde se presume concurren los feligreses no solo para rogar por la salud de los suyos sino, aún más allá, por el bienestar de toda la población cuya crisis humanitaria ha sido oficialmente reconocida después de muchas exigencias en ese sentido.

“Margarita es una lágrima”

Comparada con lo que fue desde las fechas cuando distintos gobiernos, a partir de Juan Crisóstomo Falcón (1864), Cipriano Castro (1905) Raúl Leoni (1967) y Rafael Caldera (1969) le impusieron desde sus distintos momentos y condiciones figuras de régimen preferencial en materia aduanera, en esta primera etapa como Zona Franca, y posteriormente Carlos Andrés Pérez (1974), como Puerto Libre, la isla se muestra hoy convertida en “una lágrima”, como reza la tonada de Inocente Carreño (Margarita es una lágrima que un querubín derramó) popularizada entre otros artistas de la región por Francisco Mata, y como suele ser citada por distintos comunicadores, especialmente desde los momentos actuales de la “Venezuela potencia” al ser informalmente decretado el inicio de la actual crisis.

De aquellas calles y avenidas como la 4 de Mayo y la Santiago Mariño, y playas como El Agua y Guacuco, plenamente concurridas en toda época vacacional, hoy solo queda el recuerdo. Las santamarías cayeron, sus dueños se marcharon y sus empleados emigraron hacia otras actividades o países, mientras sus tradicionales visitantes quedaron varados en los distintos puntos del territorio nacional, entre otras dificultades por el estado de las vías que conducen a los puertos de tierra firme, por el riesgo de no encontrar combustible a lo largo de las rutas y porque la oferta de buques para su traslado vía marítima desaparecieron. Mientras que para la reducida cifra de “navegados”, las playas perdieron muchos de sus encantos, por la precariedad de los servicios en ellas o por los elevados costos de las bebidas y alimentos que pudieran conseguirse en estas áreas de gratos y recordados esparcimiento y diversión. Sumado a ello, la escasez de agua y las fallas en el sistema eléctrico, agregan la puntilla final.

Viviana Vethencourt vicepresidenta de la Camara de Turismo de Nueva Esparta, informó a la corresponsal de El Universal en ese estado, que tanto el turismo internacional hacia la isla de Margarita como el ingreso de visitantes nacionales por la Semana Santa está estancado.

Según informó Vethencout, de cinco vuelos internacionales que estaban ingresando en temporada alta, especialmente desde Brasil y Colombia, se han reducido a 3: e incluso que hay rumores de suspender otro, a causa de los problemas fronterizos y diplomáticos de Venezuela con ambos países, lo que determina que siga disminuyendo la actividad, lo cual se refleja en la baja demanda hotelera que, para esta temporada ha estimado la Cámara de Turismo en apenas el 30 por ciento de la disponibilidad de habitaciones.

La ejecutiva turística afirma que, no obstante, en todas las áreas de servicio en la isla los empresarios hacen grandes esfuerzos por brindar la debida atención a los visitantes, ya que están conscientes del amor que los venezolanos tienen por Margarita y de los sacrificios que también hacen para visitar la región.

Alternativas para amantes de playas y montañas

El archipiélago Los Roques, se presenta como alternativa para los amantes de las playas con posibilidades de asumir los altos costos de su traslado a esta zona beneficiada como Área Bajo Régimen de Administración Especial (ABRAE) y clasificada como Parque Marino Costero, y donde pese a las limitaciones determinadas por las fallas del servicio eléctrico y de agua potable, los operadores turísticos toman las previsiones para que estos no se conviertan en obstáculos mayores para recibir visitantes que estén dispuestos a pagar lo que vale el paseo y la estadía en el paradisíaco lugar del Caribe venezolano.

Las opciones por tierra
Después de la isla de Margarita, los lugares más visitados en Venezuela en temporadas vacacionales son, en playas, las ubicadas en el estado Carabobo, y Falcón; en montañas, Mérida, Táchira y Trujillo. De la misma forma, la grandiosidad de los paisajes de la zona sur del país, han constituido un atractivo para quienes gustan de disfrutar los días de asueto lejos de sus sitios de residencia. Las tres regiones han atraído tradicionalmente a residentes de todo el país. No obstante, la tendencia que se viene observando durante los años de la crisis, es la de los desplazamientos hacia los lugares de variados atractivos más cercanos a los lugares de residencia de los aspirantes a cambiar de ambiente y realizables en sus propios vehículos.

Así como para los caraqueños las alternativas se reducen a la visita a lugares en corta permanencia como El Hatillo, Colonia Tovar y lo alto del cerro El Avila, para vecinos del centrooccidente la tendencia se enfoca hacia las playas de Choroní, en Aragua; playas y ríos de Puerto Cabello, en Carabobo y Falcón; mientras que para la región occidental los desplazamientos se dan hacia lugares puntuales como el teleférico de Mérida, en el estado del mismo nombre; Páramo Cabimbú y La Puerta, en Trujillo, y los pintorescos pueblos del Táchira.

En algunos puntos las autoridades se esmeran en ofrecer ciertas ventajas para el disfrute de los visitantes, como lo hace en Mérida el Gobierno nacional, que anuncia a partir de este Jueves Santo y hasta el domingo, la habilitación de un sistema de traslado a través de los Trolebús y Trolcable entre 10 de la mañana y 4 de la tarde.

De acuerdo con el anuncio de Edwarr Rojas, presidente de la estatal Tromerca, se han habilitado dos rutas turísticas, las cuales partirán, una de ellas, desde el Terminal de Rutas Alimentadoras de Ejido, hacia el balneario lacustre de Palmarito; y la otra, desde el sector Paseo Domingo Peña, en la estación del Trolcable, hasta el Páramo merideño. Según se anuncia, ambas iniciarán a las 7:00 de la mañana, entre jueves y domingo santos.