Elio Herrera: Ineficiencia roja

La usurpación en el poder de Nicolás Maduro ha sido el sinónimo de la peor crisis que haya vivido Venezuela en toda su vida republicana. Millones de dólares en las cuentas de quienes protagonizan niveles de corrupción digno de Record Guinness tanto durante el gobierno de Hugo Chávez, como durante los años en Miraflores de Nicolás Maduro, son la única respuesta a la catástrofe humanitaria que insisten en tercerizar sus únicos responsables.

Ciudadanos que pasan incalculables horas sin servicio eléctrico en Maracaibo, gente haciendo kilométricas colas por agua a las afueras de la Cruz Roja en Caracas, niños comiendo de la basura en Valle de La Pascua, Puerto La Cruz, o Trujillo; venezolanos muriendo de mengua en hospitales sin insumos de Tucupita, Puerto Ayacucho San Fernando de Apure; son el vivo reflejo de la ineficiencia roja que sigue hundiendo a nuestro país.

Expertos en la materia han calculado fortunas del erario público despilfarradas en obras inconclusas sin responsables que paguen por ello, mientras quienes ilegítimamente se encuentran en cargos de Estado buscan justificar la tragedia que generaron con sanciones que nada tienen que ver con nuestro país, sino que por el contrario buscan poner freno al robo indiscriminado del dinero de todos los venezolanos.

Son funcionarios de un cinismo descolosal. Estos responsables de un genocidio contra el pueblo venezolano, cuando se sienten reos de la ciudadanía y de la comunidad internacional optan por permitir el acceso de una ayuda humanitaria que pudo llegar al menos tres años antes para impedir que cientos de miles de venezolanos terminaran muriendo de hambre y mengua.

Los usurpadores pretenden tapar el sol con un dedo. El país está claro que la ayuda humanitaria que está ingresando, a través de la Cruz Roja, es apenas un paño de agua tibia que poco servirá para solventar la crisis nacional

El país necesita, y es la lucha que damos desde Nuvipa y que encabeza la Asamblea Nacional, que llegue a todos los rincones de nuestro país la ayuda humanitaria que está del otro lado de nuestras fronteras desde el 23 de febrero y que se niegan a permitir el ingreso.

No nos acostumbraremos a ser ciudadanos mendigos, seguimos en la calle dando la pelea para que Venezuela supere la crisis y vuelva a ser el país de oportunidades que todos anhelamos.