Armando Info: Corpovex, el monstruo que se tragó las importaciones venezolanas

Armando Info: Corpovex, el monstruo que se tragó las importaciones venezolanas

Foto Armando.Info

 

Desde puertas hasta pollos, a través de la Corporación Venezolana de Comercio Exterior (Corpovex) el gobierno de Nicolás Maduro acaparó las importaciones a Venezuela bajo la clásica impronta “revolucionaria”: dándole poder casi absoluto a un militar que cosechó negocios con dinero del Estado, sin ningún tipo de control y fomentando una copiosa red de intermediarios. La sistematización de los registros de importaciones de Puerto Cabello muestra que esa estatal se convirtió en una enorme caja negra que defenestró la importación privada.

Por Roberto Deniz





La Corporación Venezolana de Comercio Exterior (Corpovex) es el corazón de los negocios del Gobierno de Nicolás Maduro. En sus oficinas -hasta tres sedes distintas ha tenido el organismo desde su creación a finales de 2013- se ha decidido casi todo lo relacionado con las importaciones públicas: qué se compra, a qué precio y a quién. Se trata de operaciones cubiertas por un manto de opacidad que hasta hace poco dependió del mayor general Giuseppe Yoffreda Yorio y que hoy están bajo sospecha de Estados Unidos por quizá haber beneficiado a empresarios del entorno presidencial.

La descarga y sistematización de casi 71 mil registros de importaciones de la aduana de Puerto Cabello, el principal puerto venezolano, correspondientes al período enero 2014 a enero de 2018 confirman las dimensiones del monstruo estatal creado por Maduro y arroja pistas sobre la naturaleza de los proveedores.

La organización de la información en una base de datos desarrollada por Armando.info revela que Corpovex fue el segundo mayor receptor de mercancías en ese lapso sólo por detrás de la también estatal Corporación de Abastecimiento y Servicios Agrícolas (CASA), suplantada por la Corporación Única de Servicios Productivos y Alimentarios (Cuspal).

Mientras la crisis económica se acentuaba y las importaciones se desplomaban año tras año, Corpovex emergió como el gran centralizador de las compras públicas al recibir más de 100 mil toneladas de mercancía de distinta índole. A falta de datos oficiales, estimaciones de consultoras privadas indican que entre 2012, el último año de la bonanza petrolera, y 2018 las importaciones cayeron 80% al pasar de 50 mil a unos 10 mil millones de dólares. Ha sido un deslave con una característica: mientras las compras en el exterior del sector privado desaparecían, el Estado aumentaba su peso en ellas, llegando a concentrar hasta 7 de cada 10 dólares. El destino de buena parte de esos millones se decidió en Corpovex, pero en el relato oficial la culpa de la crisis recae en la burguesía nacional y factores externos.

La estatal, por ejemplo, recibió puertas de madera y metálicas, piezas sanitarias o andamios comprados a la empresa china Catic Beijing, posiblemente para las obras del programa estatal Misión Vivienda, el plan estatal de construcción; leche en polvo enviada por la argentina Sancor Cooperativas Unidas, semillas de maíz compradas a Monsanto Comercial S.A y carne de bovino a la nicaragüense Novaterra S.A, entre otros productos y proveedores.

Para Maduro la creación de Corpovex fue una urgencia para desligarse de la cuestionada Comisión de Administración de Divisas (Cadivi) que dirigió la entrega de dólares para importaciones desde 2003, año en que empezó a regir en Venezuela el férreo control de cambios que 16 años después parece empezar a desmontarse. Sólo en 2012 desde Cadivi se desviaron hasta 20 mil millones de dólares para compañías “fantasmas” o de “maletín”, según denunciaron funcionarios chavistas como Jorge Giordani o Edmée Betancourt. Para Maduro, la solución sería Corpovex, un ente a imagen y semejanza de las corporaciones estatales cubanas que han controlado el comercio en la isla durante décadas.

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