William Anseume: Universidad versus armas

William Anseume: Universidad versus armas

Lo sabemos: la universidad destruida como concepto educativo, literalmente, por un régimen que no sólo la desconoce sino que la consideró, siempre, un fuerte enemigo a vencer. El plan fue largo, pero certero.

En ese sentido, lo primero que se trazó desde el poder fue crear instituciones paralelas: otras supuestas universidades de cartón, unas misiones que tendían a suplir la función universitaria, donde se repartieron “títulos” de manera inclemente, con nombres proceros y regadíos politiqueros con marcas comunistas.





Posteriormente, se allanó con descaro la autonomía universitaria: instituciones intervenidas sin chistar, presupuesto condenado a revisión continua, mensual, sin ninguna libertad de acción independiente, sólo dedicado a las mensualidades del personal; cercenamiento de la investigación, de la formación profesional, del crecimiento. Así, desde el “Ministerio” se decide y se elige la “alimentación” en los comedores, y el (im)posible funcionamiento de los servicios: dan para el transporte si quieren, quitan agua, luz e internet a placer.

Luego se propició la diáspora: la vida universitaria dejó de ser atractiva para nadie. Todo se redujo a polvo: los sueldos a lo ínfimo de la miseria, los seguros, la protección social completamente borrada, las condiciones laborales, materiales, exterminadas.

El ataque a la universidad ha sido planteado como una guerra: asedio, rendimiento, exterminio. Muy acorde con la “novedosa” idea balbuceada por Nicolás Maduro de insistir con la exaltación de lo militar, de producir metralletas y aumentar la generación de balas. Militarismo versus civilismo. Violencia contra raciocinio. Imposición tiránica versus libertades. La imagen de verdes uniformados correteando estudiantes para agredirlos hasta la muerte, es la misma del allanamiento de la universidad como concepto. Es la de la universidad contra los armamentos atemorizantes y matadores del tirano. Del pensamiento versus la sangre derramada para producir placer por la venganza de lo imposible de alcanzar, de lo que se quiere realmente carcomer: las ideas libres.

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