En Venezuela niños del JM de los Ríos viven sobre una lista de espera

En Venezuela niños del JM de los Ríos viven sobre una lista de espera

Un grupo de personas participan este lunes en una manifestación frente al Hospital de Niños José Manuel de los Ríos, por falta de trasplantes y tratamientos médicos en Caracas (Venezuela). EFE/MIGUEL GUTIERREZ

 

La situación que viven muchos enfermos en Venezuela es dramática. En algunos casos, los que necesitan un trasplante de médula ósea pueden estar condenados a muerte porque el régimen chavista desvía dinero para armas en lugar de sanidad. Maduro culpa a las sanciones de Estados Unidos mientras en Venezuela ya han muerto seis niños en menos en el mes de mayo en el hospital J.M. de los Ríos, cuatro de ellos estaban esperando el transplante: Giovany Figuera (6 años), Robert Redondo (7 años) y Yeidelberth Requena (8 años) y Erik Altuve (11 años); Yoider Carrera (2 años) tenía un tumor cerebral y Nicole Díaz (3 años) falleció porque no había medicamentos para tratar su enfermedad. Así lo reseña abc.es

«La situación es desesperada», comenta a ABC Enrica Giavatto, directora de la Asociación para el trasplante de medula ósea (ATMO). «Estamos en contacto diario con la doctora del Hospital de los Niños J.M. de los Ríos que atiende a los 26 niños que necesitan un trasplante de médula ósea. La situación que viven, y así se nos transmite, es desesperada porque no se ve una solución. Han muerto ya seis niños. Lamentablemente, poco a poco van a fallecer otros», nos dice la directora de ATMO.

Pero el problema no está únicamente en Hospital de los Niños J.M de los Ríos, sino en otros muchos hospitales donde hay cientos de niños y adultos que necesitan también con cierta urgencia un trasplante, porque si se demora esa asistencia su estado de salud se deteriora y hace luego más difícil y complicada su recuperación. «Nosotros hemos colaborado con más de 50 hospitales en Venezuela donde había enfermos con necesidad de trasplante de médula ósea. Así que se puede imaginar cuántos niños, jóvenes y adultos hay con urgencia de ser atendidos para evitar que poco a poco terminen falleciendo», advierte la directora de ATMO.
Doce hospitales

Esos niños podrían haber sido atendidos en algunos de los 12 centros hospitalarios italianos con los que colabora ATMO, pero momentáneamente se ha interrumpido la relación porque ya no llegan los recursos económicos y la Asociación para el Trasplante de Médula Ósea esta sumergida en un mar de deudas. Concretamente, debe casi 8,5 millones de euros a los 12 hospitales en los que han sido atendidos enfermos venezolanos.

Desde el inicio del año 2018, ATMO no recibe dinero de Venezuela. El Estado venezolano apoyaba financieramente a ATMO mediante Petróleos de Venezuela (PDVSA). Pero las cuentas que esta empresa estatal, la principal del país, tiene en Novo Banco, el instituto bancario portugués que hacía las transferencias de dinero a ATMO, ya no operan como antes: han dejado de enviar las cantidades acordadas para no incurrir en las sanciones internacionales impuestas por Donald Trump., según afirman fuentes venezolanas.

Los familiares del venezolano Erick Altuve, de 11 años, quien murió de cáncer el 26 de mayo, asisten a su funeral en el barrio de Petare, Caracas, el 28 de mayo de 2019. (Foto de Marvin RECINOS / AFP)

Ayuda humanitaria

Actualmente, en media docena de hospitales italianos hay 19 pacientes venezolanos, la mitad de ellos niños y adolescentes, para ser atendidos por trasplante de médula ósea. El Ministerio de Sanidad italiano ha dado órdenes para que no les falte la asistencia sanitaria. Cada paciente está acompañado por un familiar. Pero ATMO no tiene ya recursos propios para ayudar a los familiares.

La situación económica de la Asociación y de sus once trabajadores es también dramática, según nos cuenta su directora: «Todos fuimos despedidos y desde febrero dejamos de recibir el salario. Tampoco llegamos a percibir la última mensualidad porque, voluntariamente, la entregamos para ayudar a los familiares de los 19 pacientes venezolanos. Gracias a los convenios que tenemos con otras fundaciones, esos familiares tienen donde dormir, y para otros gastos, incluyendo su comida, contamos con ayudas, donaciones y algunos eventos que organizados para recoger fondos, como esta misma noche en la que tendremos un musical», explica Enrica Giavatto.

Hay amargura en las palabras de la directora de ATMO por la dramática situación que vive su asociación, pero la asume con coraje y con la esperanza de que pueda encontrar una solución para salvar a cientos de venezolanos que necesitan con urgencia un trasplante de médula ósea.

Gilberto Altuve, padre del niño venezolano Erick Altuve, de 11 años, quien falleció de cáncer el 26 de mayo, muestra una foto hecha por su hijo en marzo, durante su funeral en el barrio de Petare, Caracas, el 28 de mayo de 2019. (Foto por Marvin RECINOS / AFP)
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