Nosotros seguimos en la lucha por Venezuela, por José Luis Centeno

 

El hogar es la cuna en la que se enseñan los valores y principios que acompañarán a la persona toda su vida. María Elena Uzcátegui, madre del preso político merideño Antonio José Altuve Uzcategui, me lo confirmó, cuando la contacté, esperaba a la Virgen, a la Inmaculada Concepción, para recibirla en su casa y pedir por la libertad de Venezuela, como suele hacerlo con su familia y vecinos.

Por José Luis Centeno S.

Antonio José “lleva la política en la sangre”, afirmó su mamá, una caraqueña criada en Mérida, que dice con orgullo: “Yo soy adeca, hasta que me muera”. Su abuelo, José Asunción Uzcategui, dirigente de Acción Democrática en Mesa Bolívar, Estado Mérida, estuvo preso durante la dictadura de Pérez Jiménez, junto a Simón Alberto Consalvi y Rigoberto Henríquez Vera. Y Uvencio Altuve, su papá, fue dirigente sindical de Copei, ahora funge de Secretario de Educación del partido Primero Justicia en esa región de los Andes venezolanos.

Nacido y criado en un hogar de educadores, Antonio Altuve desde pequeño se destacó por su inclinación artística, bailaba con Los Vasallos o Danceros de La Candelaria, agrupación cultural de la cual aún forma parte, y heredó un profundo sentimiento religioso, a sus 32 años de edad seguía siendo catequista en la Parroquia Arias, Sector El Arenal del Municipio Libertador de Mérida, donde antes fue monaguillo.

Antonio es directivo municipal del partido Voluntad Popular en el municipio capital del Estado Mérida y trabaja en el Instituto Municipal de la Cultura (Imucu) de esa jurisdicción, funciones coartadas por la medida privativa de libertad que le impusieron cumplir en un retén policial hace poco más de dos meses, con anterioridad, durante el paro petrolero, siendo un adolescente, también estuvo tras las rejas con su papá y algunos vecinos, pero por pocas horas.

La UBCH de la comunidad donde vive lo denunció y fue detenido el 8 de marzo de 2019, según ellos, junto a Mario Mora, estaba robando gasolina de una moto, sin que existan elementos de convicción que apoyen esa versión de los hechos, sólo un señor, “un vecino revolucionario”, que se prestó para esa falsa; en el expediente dice que“portaba un pasamontañas, unos morteros, unos balines”, que los tenía en un bolso, pero no hay nada en custodia, no hay evidencias.

Es de los presos políticos juzgados por delitos comunes, específicamente por“robo frustrado de Vehículo Automotor Tipo Motocicleta”. ¿Y la gasolina? Preso, con 40 kilos menos, no pierde ni el optimismo ni el entusiasmo:

“Le voy a comentar algo que me dijo mi hijo, mamá, Dios me mandó para este retén, yo de aquí salgo a hacer una ONG para ayudar a los presos, aquí hay hambre, falta de fe, la palabra de Dios aquí no llega, yo me voy a encargar de eso al salir de aquí. Dios me puso aquí por esto mamá, entonces yo voy a seguir este camino de ayudar a esta gente que esta presa”.

Algo acorde con su vocación de servicio, adquiriendo mayor sentido viviendo las penurias y aflicciones de los privados de libertad.

“Mi hijo es muy humanitario, es muy hijo de María Elena, yo soy demasiado humanitaria, yo no veo partido, colores, razas ni religiones para ayudar a los demás, en nuestro hogar todos somos demasiado humanitarios”.

Este caso no escapa al ambiente de conflictividad política inducido por el régimen, aunque a María Elena y su familia le han tenido cierta consideración por ser educadores en esa comunidad por muchos años, la UBCH ha amenazado a la gente en caso de manifestar en favor de Antonio Altuve y Mario Mora, “los que se muestren solidarios con ellos no le venderán la caja del Clap, el gas, ni le darán ninguno otro beneficio”.

“Sin embargo, lo ven a uno y le dicen hola profe, ¿cómo está? ¿Cómo está Antonio? Pero así, de lejitos, o le mandan a uno un cariñito a la casa, tome profe rapidito, esto es para los muchachos, por temor, por el temor que les han infundido los de la UBCH, pero si hemos recibido mucha solidaridad”.

De tanto rezar por la libertad de Venezuela, en la casa de Antonio fueron amenazados por la UBCH y él fue a parar a la cárcel. “A ellos -Antonio y Mario- los agarraron el viernes 8 de marzo de este año, el miércoles 6 yo hice un rosario por la Libertad de Venezuela en la puerta de mi casa y vino mucha gente, muchísima gente, eso como que los enfureció”.

“A los familiares de los presos políticos les pido que no pierdan la fe, que se aferren a Dios, que Dios hace las cosas por algo, no castiga y la prueba es el pensamiento de mi hijo. Hay que seguir luchando por el país, porque esto no nos ha limitado para seguir en las marchas, en las concentraciones, si mi hijo está por eso ahí nosotros no nos vamos a esconder, nosotros seguimos en la lucha por Venezuela”, fueron las palabras de María Elena al despedirse.

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