El director creativo de Carolina Herrera sobre acusaciones de plagio: La colección rinde homenaje a la cultura de México

Carolina Herrera
El modista Wes Gordon, de 31 años, saluda al final de su desfile de la colección primavera verano 2019 para la firma Carolina Herrera hoy, lunes 10 de septiembre de 2018, durante un desfile de la Semana de la Moda de Nueva York celebrado en el museo de la Historic Society de Nueva York (EE.UU.). La firma Carolina Herrera presentó hoy en la Semana de la Moda de Nueva York su primer desfile sin la fundadora de la compañía como directora creativa, un evento que acaparó muchas miradas y que destacó por su carácter colorido y floral. EFE/Miguel Rajmil

 

El director creativo de Carolina Herrera, Wes Gordon, aseguró sobre la acusación del gobierno mexicano de apropiación de la cultura de los pueblos indígenas, que las prendas de su colección Resort 2020 rinden homenaje a la “riqueza cultural mexicana”.

Gordon respondió así a la carta que remitió la secretaria de Cultura mexicana, Alejandra Frausto, a Carolina Herrera y al director creativo de la firma en la que solicita “una explicación por el uso de diseños y bordados de pueblos originarios”.

Asímismo explicó, este miércoles, mediante un comunicado que su colección “rinde homenaje a la riqueza de la cultura mexicana” y reconoció el “maravilloso y diverso trabajo artesanal” de México. La colección está inspirada en sus colores y en sus técnicas artesanales.

“La presencia de México es indiscutible en esta colección”, incidió Wes Gordon, “es algo que salta a la vista y que en todo momento quise dejar latente como una muestra de mi amor por este país y por el trabajo tan increíble que he visto hacer allí”.

Muestra de ese profundo respeto, el diseñador quiso resaltar diversas técnicas y elementos tradicionales de la artesanía mexicana y ponerla al nivel de piezas de “verdadera alta costura”.

“Mi admiración por el trabajo artesanal a través de mis viajes a México ha ido creciendo con los años. Con esta nueva colección he intentado poner en valor este magnífico patrimonio cultural”.

La firma Carolina Herrera se enorgullece de su origen latino, no en vano la fundadora de la marca es venezolana de nacimiento “y una de las principales emisarias del espíritu latino en todo el mundo”.

“Una de las primeras cosas que me llamó la atención al llegar a esta firma”, indicó Wes Gordon, “fue el increíble respeto por las técnicas artesanales, hasta el punto de tener un taller de artesanos en pleno Manhattan, y desde que llegué he sentido el deseo de homenajear las diferentes técnicas artesanales que todavía existen en el mundo”.

En la carta remitida por la secretaria de Cultura de México al diseñador reivindica “los derechos culturales de los pueblos indígenas” al tiempo que solicita que “expliquen con qué fundamentos decidieron hacer uso de elementos culturales cuyo origen está plenamente documentado”.

“La nueva colección crucero 2020 de Carolina Herrera se inspira en unas alegres y coloridas vacaciones latinas, el amanecer de Tulum, las olas en José Ignacio, el bailar en Buenos Aires o los colores de Cartagena”, según explica la nota de prensa de la firma, perteneciente al grupo Puig.

Los diseños no parecen convencer al gobierno de México -que considera que las prendas de Carolina Herrera contienen la cosmovisión de los pueblos indígenas mexicanos-, más cuando está trabajando en una iniciativa de ley que proteja su arte y creatividad para evitar el plagio.

Uno de los modelos cuestionados es un vestido blanco largo con vistosos bordados de animales y flores y Frausto señala en esa carta que “ese bordado proviene de la comunidad de Tenango de Doria (Hidalgo); en estos bordados se encuentra la historia misma de la comunidad y cada elemento tiene un significado personal, familiar y comunitario”.

Otros son unos vestidos por encima de la rodilla con vistosas flores bordadas como las que se hacen en la región del istmo de Tehuantepec, en Oaxaca.

Y un tercer caso, en el que Wes Gordon diseñó algunos vestidos con el típico sarape de Saltillo (Coahuila) que los indígenas utilizan para confeccionar prendas de abrigo como ponchos, jorongos, gabanes o mantas.

“Se trata de un principio de consideración ética que nos obliga a hacer un llamado de atención y poner en la mesa de desarrollo sostenible de la ONU un tema impostergable: promover la inclusión y hacer visibles a los invisibles”, termina diciendo la carta.

Tras 37 años en el mundo de la moda y 72 desfiles, la venezolana Carolina Herrera se despidió hace dos años de la dirección creativa de la firma que creó en 1981 y tomó las riendas Wes Gordon, encargado de crear esta última colección Crucero 2020 que ha generado molestias al gobierno mexicano.

Pero el de Carolina Herrera no es el único caso que el Gobierno mexicano ha considerado un plagio. Zara, Mango, Isabel Marant, Louis Vuitton y Michael Kors, Santa Marguerite o Etoile fueron algunas de las firmas que recibieron anteriormente una llamada de atención desde México, que desde el pasado mes de noviembre trabaja en una ley que salvaguarde la cultura indígena.

Hasta ahora, parecía habitual que los diseñadores se inspiraran en distintas culturas para crear su universo creativo. Basta recordar las colecciones de Moschino, Gaultier o Lacroix que han creado por ejemplo a partir de la estética de la tauromaquia. Lo que antes parecía inspiración hoy podría considerarse plagio.

EFE