Brian Fincheltub: Cansancio país

Brian Fincheltub: Cansancio país

 

Los venezolanos estamos agotados y no es para menos. Han sido más de veinte años de lucha interminable en la que todos sin excepción hemos tenido que pagar un precio. Desde el más humilde que por marchar fue detenido, al empresario que por oponerse a la tiranía terminó robado, perdiendo todo su patrimonio. Es absolutamente natural que sintamos cansancio, sobre todo cuando miramos atrás y vemos que lo hemos intentado todo o casi todo, sin que nada haya logrado el desenlace que anhelamos. Veinte años se dicen fáciles pero es una eternidad para cualquier nación y estos años se hacen más largos cuando no los vives, sino que los padeces. Cuando sufres en un régimen que te robó prácticamente toda tu vida productiva, cuando lloras los tuyos que has visto morir asesinados, por falta de medicinas. Son años que los padeces incluso estando a miles de kilómetros de Venezuela, cuando la frustración se apodera de ti viendo cada oportunidad de reencuentro desvanecerse.

Ser venezolano hace mucho dejo de ser un gentilicio para convertirse en el dolor compartido de millones dentro y fuera de Venezuela. Esta es una tragedia que no tiene fronteras y que se vive, con sus contrastes y diferencias, en todo el mundo. Hemos hecho que nuestro drama también se convierta en un desafío para los gobiernos de la región, que deben aprovechar las bondades de la migración masiva, pero hacer frente a los problemas que esta también trae consigo. En la mayor parte de los países hemos sido bienvenidos, pero la la hospitalidad como la paciencia tienen un límite y en muchos casos hemos comenzado a traspasar la línea de tolerancia. Vivir afuera, aunque lo tengas todo, es como dormir en colchón ajeno, aunque sea el mejor colchón del mundo no habrá jamás uno en el que puedas dormir mejor que el tuyo.

Por eso entiendo a cada venezolano que dentro y fuera del país reclama y expresa estar cansado. En muchos leo desesperación, esa de quien se sabe que se juega su supervivencia y no puede darse el lujo de esperar. Lo que si no entendería es que ese cansancio, a veces con mucha rabia reprimida, nos lleve a rendirnos, resignarnos o perder la esperanza. No se trata de vivir engañados o convertirme acá en un motivador barato, se trata de seguir de pie, retando a quien te quiere de rodillas. Eso sí, exigiéndole a quien haya que exigirle las rectificaciones necesarias para triunfar. Hoy, el triunfo del gobierno de transición es el triunfo de Venezuela, si la dictadura vuelve a imponerse no pierde Juan Guaidó, perdemos todos. Aunque las decisiones de los líderes marcan una ruta a seguir, nuestro rol como ciudadanos es fundamental no solo para acompañar el camino hacia la libertad, sino para enderezarlo cuando sea necesario. Cansarse está permitido, rendirse jamás.

Brian Fincheltub
Fincheltubbrian@gmail.com
@Brianfincheltub

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