Entrevista a Héctor Schamis: “El régimen de Maduro no es una entidad política, es una entidad narco- criminal”

Héctor Schamis | Foto captura

 

Héctor Schamis es profesor en el Centro de Estudios Latinoamericanos y en el programa “Democracy & Governance” de la Universidad de Georgetown.. Previamente enseñó en las universidades de Brown y Cornell. El Dr. Schamis fue becario del Woodrow Wilson Center en Washington DC, e investigador visitante en la Universidad de Cambridge y en la Universidad Centroeuropea en Budapest. Nacido en Argentina, obtuvo su Ph.D. en ciencia política en la Universidad de Columbia.

Por lapatilla.com

Desde DemoAmlat le hicierons una entrevista para conocer su postura sobre el estado de la democracia en la región, y en específico, sobre la dictadura cubana y su influencia en el régimen de Maduro. A continuación sus declaraciones:

Sus artículos sobre las “misiones médicas cubanas”, específicamente sobre “Mais Médicos” han puesto en la agenda el modelo de tráfico de personas y trabajo forzoso para expropiar a los médicos hasta el 90% del fruto de su trabajo ¿Por qué un sistema tan antiguo y conocido no había sido investigado anteriormente?

Creo que en buena parte porque la izquierda, y buena parte de la izquierda europea le ha dado un cheque en blanco al régimen castrista, sin capacidad de cuestionar, de examinar, de interrogar cómo funciona ese régimen luego de sesenta años de un sistema de partido único, y de una virtual dinastía, de un hermano pasándole el poder a otro. Ahora hay una transición generacional, porque de la generación histórica quedan dos. Y le han dado un cheque en blanco, lo han dejado y han comprado sus mitos. Y ni siquiera han sido de izquierda, porque lo que revela el caso de “Mais médicos”, el caso de las misiones médicas en general, que ocurre en decenas de países, y no solamente en América latina, afuera de América latina, inclusive en Europa, en África y en otras latitudes, es que no son de izquierda. Me acuerdo que después de escribir esa nota de “Mais médicos” en una entrevista un periodista me dijo “bueno, pero, El País es un diario de izquierda, ¿cómo publica eso…?” Bueno, finalmente pasó lo que pasó, que todos lo saben. Yo le decía “es que yo soy de izquierda, claro que sí”, “¿Cómo…?”, y porque estoy hablando de los derechos de los trabajadores de la salud cubanos, que son explotados, que son esclavizados, con tráfico de personas; luego salió la otra denuncia. Si vamos a seleccionar los derechos en función de la ideología de quien ostenta el poder entonces van a desaparecer los derechos. Va a desaparecer la agenda como tal. No puedo imaginar nada más de izquierda que defender los derechos de los trabajadores, en este caso de los médicos, de los enfermos y de los trabajadores del sector de la salud de Cuba. Y en buena parte esa ha sido la razón por la cual el régimen cubano se la lleva de arriba, sin rendir cuentas, sin transparencia ante la comunidad internacional durante nada menos que seis décadas.

La Unión Europea está más preocupada por las consecuencias comerciales que la Ley Helms-Burton puede tener, que por la sistemática violación de los DDHH en la isla. ¿Su postura ha contribuido a la estabilidad de la dictadura?

Fueron benignos, indolentes con la situación de los derechos en Cuba. Suecia rechazó el acuerdo el otro día, eso es un paso importante, el gobierno de Suecia, social demócrata, por otra parte, rechazó el acuerdo con la Unión europea precisamente por esos motivos. Y eso debió ser así para todos y desde hace mucho tiempo. Por otro lado también entre esos mitos está el tema del supuesto bloqueo, en lenguaje cubano, y del embargo, que en realidad es el embargo de un país y no de ningún otro. Y además de cómo sucedió con la restitución de las relaciones diplomáticas entre los EEUU y Cuba, que no fue beneficiosa para los disidentes, sino todo lo contrario. Eso también hay que decirlo. Porque con una Cuba abierta, con eventos internacionales, Mick Jagger, con Madonna, lo que tú quieras, las redadas policiales para con los disidentes, los luchadores de derechos, las damas de blanco, se intensificaron y se hicieron más frecuentes. Entonces el restablecimiento de relaciones diplomáticas con EEUU no benefició la agenda de derechos en Cuba, sino todo lo contrario.

¿Cuál es la influencia que el régimen iliberal cubano tiene en la dictadura de Venezuela?

Directa, explícita y perversa. Todavía hoy hay 22.000 cubanos allí. El otro día Raúl Castro cometió el error de relaciones públicas de reconocer “nunca nos iremos de Venezuela, seguiremos haciendo lo que estamos haciendo” y reconoció que había 20.000, más de 20.000, dijo, trabajadores cubanos. Son muchos más, 20.000 solamente son los oficiales de inteligencia, que controlan la documentación, los aeropuertos, el padrón electoral, la custodia de Maduro, quien no confía en los propios militares venezolanos. Y todo eso a cambio de una relación parasitaria donde Cuba exporta petróleo sin tener petróleo porque recibe petróleo subsidiado de Venezuela, consume una fracción y reenvía el resto al mercado a precio de mercado. En ese contexto una de las preguntas fundamentales de Venezuela es ¿hasta cuándo se quedarán los cubanos? ¿Hay una manera de sacarlos? Mientras estén ahí es muy difícil la caída del régimen de Venezuela.

¿Por qué hay algunos países del Grupo de Lima que consideran que la solución de la crisis venezolana debe ser negociada con Cuba?

En parte es sensato eso. Si el objetivo es que se haga una transición pacífica los cubanos tienen que salir de ahí. Tiene que negociarse la protección a ELN (Ejército de Liberación Nacional), la protección a grupos irregulares, la protección que le otorgan a los grupos parapoliciales, los paramilitares, los colectivos son eso, andan en motocicleta. Pero tal vez eso sea una expresión de deseos, los cubanos no parecen estar dispuestos a eso. Cuba nunca promovió la democracia en ningún lugar del mundo, por empezar en Cuba, y en ningún lugar del mundo promovió una transición democrática. Esa es la posición ahora de Canadá también, inexplicablemente, decir “Cuba es fundamental y va a promover…”, Cuba es fundamental para negociar que se vayan. Que libere, es un territorio ocupado. Si todavía hay 22.000, en algún momento hubo el doble de oficiales militares cubanos en Venezuela. Entonces la ecuación es esa. Hasta ahora no parece ser el caso que vaya a ser pacífica. Sí ese es el deseo de todos. Pero también hay otras hipótesis que el derecho internacional prevé, permite el uso de la fuerza, permite la responsabilidad de proteger, la intervención internacional humanitaria. Si se quiere producir una transición en Venezuela no se puede descartar a priori ninguna opción, porque eso es decirle al régimen y a Cuba, “quedénse tranquilos, cuando ustedes dispongan”. Y “cuando ustedes dispongan” es nunca. La influencia es directa, y el grupo Lima, en ese sentido, que tuvo buenos reflejos, en algunas instancias con respecto al caso Venezuela, también en los últimos tiempos con el agregado de ese “pacífico, pacífico, pacífico”, es un mensaje a la administración Trump, para decirles “estamos en desacuerdo”. Pero bueno, no hay que estar de acuerdo. El problema fundamental que es cognitivo con Venezuela, que tiene que ver con que no es una entidad política el régimen de Maduro, es una entidad narco-criminal. Se lo compara con las dictaduras del Cono Sur, con las dictaduras del mundo comunista. No, eso era político e ideológico. A la hora de negociar, la negociación fue política y fue por espacios de impunidad, de amnistías. Muchos países lo han hecho, no todos. Los abusadores de derechos fueron impunes y amnistiados. Hay de todo en la historia de las transiciones. Pero esta es una transición que debe ocurrir desde una organización criminal que controla el aparato del Estado. Eso nunca lo hemos visto. Entonces no podemos usar los instrumentos analíticos de las transiciones a la democracia, en América latina, en Europa oriental, en Europa del sur, etc. Ese es el problema que hay con Venezuela. Es como el asaltante de bancos que se queda con los rehenes, y está rodeado, no se va a rendir fácilmente. Esto es el país entero como un aguantadero, y los venezolanos, con hambre, con enfermedad, sin luz, sin agua, son los rehenes. Ante eso estamos, tenemos que innovar en la manera cómo conceptualizamos esa transición, no es la transición a la democracia de los ´80 o los ´90 en América latina o en Europa, nada que ver con eso. El contrabando de petróleo, la cocaína, esa es la realidad. Si quieren comparar con alguien comparen las guerras por el recurso en los países africanos, la guerra entre diferentes world lords por el control del recurso. Eso es lo que hay hoy: quién tiene el petróleo, quién tiene el oro, la minería ilegal, por dónde sale, a quién hay que arreglar, quiénes son los socios, quiénes son los narcos, dónde están las plantaciones. Cuántos hay del ELN, los recursos valuables, repartidos entre diferentes organizaciones ilícitas. Es un régimen de un conjunto de ilícitos.

Las amenazas militares de Estados Unidos no se han cumplido en Venezuela, y las negociaciones, hasta lo que sabemos hoy, han vuelto a fracasar. ¿cómo se puede generar una transición hacia la democracia en Venezuela?

Para generar una transición a la democracia se puede apelar al derecho internacional humanitario, antes que invocar a la fuerza. Por supuesto que una operación humanitaria de envergadura no va con enfermeras, va con personal militar. Personal militar de Naciones Unidas podría ser, que es como ha sido toda la historia de las intervenciones humanitarias. Hay que invocar la responsabilidad de proteger, que contempla en su último eslabón el uso de la fuerza si lo autoriza el Consejo de Seguridad. Pero antes de eso hay una serie de pasos y de temas que no se han abordado y que deben abordarse y que tiene que ver con la responsabilidad de ese Estado de proteger a su población y que es una doctrina de las Naciones Unidas frente a la cual si el Estado no cumple la responsabilidad cae en la comunidad internacional como un todo. Entonces si al final de este proceso que está detenido, la situación implica el uso de la fuerza se verá. Pero por otro lado tenemos que conversar Venezuela en términos de un genocidio. No todos los genocidios han ocurrido con bombas y hornos crematorios; han ocurrido con hambre, han ocurrido con enfermedad, han ocurrido con una política deliberada de exterminio. Stalin en Ucrania, los crímenes de lesa humanidad en Bosnia y Kosovo. Impedir la entrada de ayuda humanitaria, el sitio de Sarajevo. Ambas concluyeron con la intervención de Otan. Y la Otan intervino sin la autorización del Consejo de Seguridad. En tres semanas estaba terminado. Milocevich arrestado terminó muriendo en una cárcel en La Haya, enjuiciado por genocidio, crímenes de lesa humanidad diversos. Hoy nadie en esta conversación diría que las intervenciones de Otan en Bosnia y Kosovo hayan sido ilegítimas e ilegales, mucho menos inmorales; al contrario, ¿verdad? La conclusión es que debió ocurrir más temprano. Recién conversando con la gente de migración de Colombia nos decían que ya hay un millón trescientos venezolanos y esperan que para fin de año haya otro medio millón. La situación es insostenible. Naciones Unidas debe darles el status de refugiados porque se accede a recursos, a protección. El tema de los pasaportes venezolanos que nadie tiene. Bueno, el status de refugiado permite obtener pasaporte de Naciones Unidas, de refugiado, lo he visto más de una vez. Eso es Venezuela. Ya para fin de año va a haber más refugiados venezolanos que de Siria que está en guerra desde 2011. Y en Venezuela no hay guerra, supuestamente no hay guerra, hay una guerra de un régimen criminal, de una organización criminal contra el pueblo. De la denegación de agua corriente y electricidad. Los niños se tiran al Guaire, se tiran al Guaire a buscar agua. Debe haber una epidemia de cólera de la que no sabemos. Hoy decimos por qué no intervinimos en Ruanda, por qué no intervinimos antes en Bosnia y Kosovo, vamos a decir lo mismo de Venezuela muy próximamente si no intervenimos.

Además de la grave crisis venezolana, somos testigos de la profundización de la dictadura en Nicaragua, y del desconocimiento de Evo Morales de los resultados del referendo de 2016 que le impedían su postulación. ¿Estamos ante un retroceso de la democracia en la región?

Yo creo que sí. Pero veámoslo en perspectiva histórica. Cuando ocurrieron las transiciones en los ´80 por lo general en América del Sur y luego en América central al concluir las guerras fue un periodo importante, un periodo innovador, una buena etapa para la democracia. Pero desde entonces se han consolidado malas prácticas. Yo lo he llamado el virus de la perpetuación. Y esto ha trascendido ideologías, hay de derecha, de izquierda, de centro. Hay una costumbre que se ha instalado que es desde el poder cambiar las reglas de juego para beneficiarme y quedarme más tiempo del que estaba estipulado al momento de ser elegido. Lo han hecho todos, por supuesto Chávez; por supuesto donde se han instalado reelecciones indefinidas, que ahora Evo Morales quiere hacer eso. Pero también lo ha hecho Fernando Enrique Cardoso, un gran demócrata, lo ha hecho Menem para implementar la reforma de mercado, lo ha hecho Álvaro Uribe, lo ha hecho Juan Orlando Hernández en Honduras que ignoro el compromiso de las leyes pétreas de no reelección. Lo ha hecho, y esto además es lo trágico, si se quiere, el primero en invocar la reelección como un derecho humano fue Oscar Arias en Costa Rica para volver. Para modificar la Constitución. No estaba él en el poder, pero si estaba su corte suprema, que reinterpretó la Constitución y le permitió volver a postularse y ganó por muy poco, por uno y medio por ciento. Se veía mal, sin duda. Y eso fue trágico porque fue un mal producto con una buena marca, porque era Oscar Arias, el premio Nobel de la Paz, el gran hacedor de la paz y las negociaciones en Centro América, un estadista. Recordemos que ese fue el primero y todos los demás han sido imitadores y ha sido un virus. Eso es lo que estamos padeciendo hoy. Cuando los precios internacionales eran fuertes y había recursos fiscales pasada inadvertido, lo podían hacer, no tenían grandes consecuencias. Ahora con un retroceso de los precios, con problemas económicos importantes en muchos países, empezamos a pagar el precio de la interacción entre la inestabilidad económica y malas decisiones institucionales de la democracia. Y ahí estamos. Yo creo que sí hay un retroceso. Y desgraciadamente lo han hecho tanto y todos, lo han hecho los que se llaman de derecha, los de centro, los que se llaman de izquierda, lo han hecho los verdaderos demócratas, además, eso es lo más trágico, como Arias o como Fernando Enrique, un estadista gigante, pero lo ha hecho también, siempre justificados con que “es imprescindible que me quede”, y no, nadie es imprescindible en la democracia, lo único imprescindible para la democracia son las instituciones.


Demo Amlat es un proyecto impulsado por Transparencia Electoral cuya misión central es el compromiso con el fortalecimiento democrático en la Región.