Padre del inspector Héctor Rovaín lucha por su vida

 

A sus 83 años, Maximiliano Toro sigue luchando. El ha batallado duramente contra las injusticias de un régimen que mantiene tras las rejas a su hijo, el inspector jefe Héctor Rovaín, acusado por 2 de las 19 muertes ocurridas el 11 de abril de 2002, pese a que todas las pruebas demostraron su inocencia. Hoy Maximiliano Toro lucha por su vida.

Recluido en el Hospital Guatire Guarenas, el anciano hace frente a una serie de padecimientos que se han incrementado producto de la dificultad para acceder a los medicamentos y al tratamiento. Cáncer de próstata, cálculos en la vesícula, tensión alta, artritis y soriasis aquejan al octogenario. Desde noviembre le fue colocada una sonda para drenar la orina, la cual le ocasionó una infección. Aunque recibe los antibióticos que necesita para su tratamiento, la familia debe costear los gastos de los exámenes, que deben realizarse en centro clínicos privados.

Maximiliano Toro perdió la visión hace 14 años. Eso, sin embargo, no le ha impedido desenvolverse, pelear por la libertad de su hijo y hacer frente a las injusticias.  Lo ha hecho desde 2013 con más fuerza. El 8 de junio de ese año perdió a su esposa, Ildelfonza Rovaín, producto de una enfermedad respiratoria. Ese día, el inspector jefe pudo asistir al velorio de su madre y fue uno de las últimas veces en las que Maximiliano pudo abrazarlo.

Hoy enfrenta otra batalla, la de conseguir los medicamentos. El Tansulón, que requiere a diario para mantener a raya el cáncer de próstata, es difícil de conseguir y muy costoso. Quienes quieran colaborar con su tratamiento pueden comunicarse a través del teléfono: 0414-224-0046

 

Nota de prensa