Gustavo Coronel: DONALD TRUMP, Un presidente peligroso para USA y para el mundo

Gustavo Coronel: DONALD TRUMP, Un presidente peligroso para USA y para el mundo

Gustavo Coronel

En un mundo afligido por el calentamiento global, múltiples conflictos geopolíticos y masivas migraciones de países pobres a países más ricos, el liderazgo político en los países poderosos debe ser especialmente sensible y competente, a fin de enfrentar esos peligros. Cuando este liderazgo carece de estas cualidades o, peor aún, cuando se conduce de tal manera que se hace parte del problema en lugar de ser parte de la solución, el mundo corre riesgos de inmensa magnitud. Creo que este es el caso del presidente estadounidense Donald Trump.

He vivido, en diferentes etapas, unos 31 años en los Estados Unidos, durante las presidencias de Harry Truman, Dwight Eisenhower, Lyndon B. Johnson, Jimmy Carter, Ronald Reagan, George W. Bush, George Busch hijo y Barack Obama pero nunca había sido testigo de tanta tensión política y social como hoy.

Reconozco que la economía de los Estados Unidos marcha bien durante su presidencia, lo cual explica mucho del apoyo que recibe. Sin embargo, no todo es positivo en ella, ver:  https://www.factcheck.org/2019/07/trumps-numbers-july-2019-update/.  Trump se ha enfrentado a lo que era un caso extremo de “corrección política” (Political Correctness) que era característico de pasadas administraciones, a pesar de que tiende a irse al otro extremo.  Trump ha construido una base política que le es totalmente leal y no le reconoce faltas. Se ha convertido en una significativa fuerza política. Sin embargo hoy existe una también significativa porción de la ciudadanía estadounidense que está profundamente preocupada por su comportamiento en la presidencia. ¿Cuáles son algunas de las fuentes observables de esa preocupación?:





  1. Le falta transparencia. Su negativa a hacer púbicas sus declaraciones de impuesto es una de las principales razones por las cuales se desconfía de él. Como presidente utiliza las mismas tácticas opacas y agresivas que lo han caracterizado como hombre de negocios.  
  2. Miente. Observadores, ver: https://www.politifact.com/personalities/donald-trump/  han documentado múltiple casos de afirmaciones de Trump que se apartan de la verdad. No es confiable en sus declaraciones, lo cual es un pecado mayor, el mismo que exhibieron Richard Nixon y Bill Clinton, quienes terminaron en graves problemas ante el país. 
  3. Es machista, habituado a hablar despectivamente de las mujeres y utilizar un lenguaje impropio para referirse a ellas. Se ha visto involucrado en múltiples casos de infidelidad, los cuales ha pretendido tapar mediante el pago de dinero a las parejas de ocasión, ver: https://www.newsweek.com/how-many-times-trump-cheated-wives-780550  y https://en.wikipedia.org/wiki/Stormy_Daniels%E2%80%93Donald_Trump_scandal. Otros presidentes, desde Roosevelt a Kennedy a Clinton han tenido aventuras de este tipo pero el caso de Trump es patológico, lo cual lo ha llevado a un encubrimiento crónico de su vida privada;
  4.  Con frecuencia se muestra pequeño y revanchista. No tolera la menor crítica y sus respuestas son generalmente desproporcionadas. Elogia a los nuevos miembros del equipo presidencial, como lo hizo con Rex Tillerson y los pone por las nubes, solo para hablar de ellos como “brutos” e “incompetentes” una vez que dejan de estar de acuerdo con él, ver:   https://www.motherjones.com/politics/2019/05/trump-attacks-dumb-as-a-rock-rex-tillerson-whom-he-once-praised-for-his-vast-experience/. O esas personas eran realmente incompetentes, lo que cual demostraría poco juicio de su parte o actúa de manera mezquina al final. Una de las dos;
  5. Actúa como un matón de barrio, utilizando un lenguaje vulgar e inapropiado para castigar a sus adversarios, rebajándolos y ridiculizándolos. Regaña a sus subordinados en público y envía “tweets” en los cuales denigra de instituciones del Estado, tales como el FBI o la Reserva Federal, ver:   https://www.axios.com/donald-trump-mick-mulvaney-government-shutdown-meeting-7d84ea72-5aaf-45e0-a707-5f955836070e.html. Este es un aspecto de su personalidad que me recuerda a Hugo Chávez, para quien los adversarios eran “escuálidos”, sus rivales para la presidencia recibían nombres de caballo y los jueces que discrepaban de él era unos “mojones” o la victoria  del adversario era “de mieeerda”. Trump utiliza la misma táctica (habla de “bull shit”), lo cual es impropio en boca de un presidente. El Psicólogo Daniel Benveniste lo dice en términos severos (traduzco y resumo su opinión): “ [ambos son] matones, demagogos autoritarios, con ambiciones dictatoriales. Utilizan metáforas violentas que incitan al odio… usan un lenguaje crudo, irrespetuoso y hostil en contra de quienes difieren de sus opiniones….Chávez y Trump son muy parecidos. Son gente de espectáculos y entretenimiento y han debilitado las instituciones y la separación de poderes… incitando al tribalismo, el miedo, la intolerancia”, ver: https://internationalpsychoanalysis.net/wp-content/uploads/2018/07/Diving-into-the-StreamBenveniste.pdf
  6. Claramente parece ser un narcisista patológico, ver: https://www.independent.co.uk/news/world/americas/us-politics/trump-narcissist-empty-chair-mother-bush-adviser-larry-lindsey-a8916676.html. Después de su visita a Inglaterra dijo que la Reina nunca había sido tan feliz como cuando compartió con él, lo cual es no solo narcisista sino poco elegante. Es inseguro y se muestra frecuentemente arrogante con sus aliados ingleses, franceses y alemanes o sumiso y obsequioso con los hombres fuertes de Corea del Norte, Rusia y Arabia Saudita. Esa tendencia a hostigar aliados y cultivar déspotas ha causado mucha tensión geopolítica y hostilidad en contra de los Estados Unidos. 
  7. Practica el nepotismo, ver:  https://merryjane.com/culture/a-brief-history-of-presidential-nepotism y ha colocado a su hija Ivanka y a sus hijos en posiciones de alta responsabilidad en el gobierno, pidiendo privilegios especiales para ellos y – en paralelo – manteniéndolos a cargo de sus múltiples negocios, lo cual ha conducido a reales y potenciales conflictos de interés. En particular, su utilización de Ivanka como su remplazo en tareas presidenciales ha causado hilaridad y/o rechazo en círculos internacionales.  

 

Uno de los resultados de estas actitudes del Presidente Trump ha sido al agravamiento de la polarización política e ideológica en los Estados Unidos. Trump no la inventó pero la ha profundizado. Las instituciones políticas están hoy ideologizadas, lo cual ha deteriorado la gobernabilidad. El Congreso ha dejado de ser bipartidista, la Corte Suprema está actuando, más y más, de manera predecible a lo largo de líneas ideológicas y hasta el sector militar se ha visto utilizado políticamente (casos de barco con el nombre de John McCain, cuyo nombre fuera ocultado a la vista por orden de Trump y caso del desfile del 4 de Julio pasado). Los medios están sesgados de manera dramática y CNN y Fox News son impúdicos centros de propaganda para un lado o el otro. Los dos grandes partidos se han fracturado y ya no es fácil saber si representan a los demócratas tradicionales, a los extremistas de la izquierda, a los republicanos tradicionales  o a los extremistas de la derecha. Nuca se habló antes de Roosevelt-ismo o Reagan-ismo o Busch-ismo, como hoy se habla de Trump-ismo, algo que es típico de la política latinoamericana (Chavismo, Peronismo, etc.).     

 Este clima ha conducido a una carencia de ecuanimidad y sensatez en el discurso político y en la vida política cotidiana.  Dependiendo de qué lado se está, Trump es percibido como narcisista o como alguien que tiene suprema confianza en sí mismo, como nepótico o como alguien que se rodea de quien puede confiar, de opaco o de genio de los negocios que necesita actuar de manera secreta. 

Sin embargo, debe existir una verdad y debemos estar dispuestos a aceptarla con la mayor objetividad posible y corregir lo que deba ser corregido. Yo creo que la presidencia de los Estados Unidos, una de las dos grandes potencias mundiales, requiere una persona con grandeza de espíritu, maneras dignas y con la capacidad para unir voluntades, cualidades que no veo en Donald Trump. Ver:    https://www.history.com/topics/doris-kearns-goodwin-on-presidential-leadership .