Enrique Viloria Vera: El hombre está hecho para la guerra, no para la paz

Enrique Viloria Vera: El hombre está hecho para la guerra, no para la paz

 

A Rafael López Cosio, con quien he conversado mucho el tema.





“Todo hombre lleva dentro de sí una bestia salvaje”
Rey Federico El Grande

“Cuanto más conozco a la gente más quiero a mi perro”
Diógenes El Cínico

 

Thomas Hobbes tuvo mucha razón cuando sentenció que el hombre es lobo para el hombre – homo homini lupus -. La historia de la Humanidad así lo confirma: conflictos bélicos para la conquista territorial, guerras fratricidas por causa de la raza, de la ideología, insurrecciones por motivos políticos, guerras de secesión o de independencia, motines libertarios, ilustran bien el quehacer exterminador del ser humano contra su semejante, convertido, sin más, en desemejante. A estos fines, se han creado armas de toda índole para eliminar al prójimo o torturarlo; también se han aprovechado inventos pre-existentes para servir de apoyo a las operaciones bélicas.

Por Enrique Viloria Vera

En el pasado lejano, el aprendizaje de la fusión de los metales convirtió a los herreros de la comarca en protagonistas sociales, esta revolución tecnológica permitió al hombre contar con sofisticadas armas de guerra para la época. En efecto, el desarrollo de la primitiva metalurgia dio origen a los carros de guerra tan temidos en las guerras de la antigüedad, así como a filosas dagas y espadas, y a las primeras armaduras personales. Por otra parte, la catapulta creada por los griegos, desarrollada por fenicios y cartagineses, y perfeccionada luego, se convirtió en el arma privilegiada para atacar castillos y fortificaciones, mientras los sitiados combatientes esperaban la llegada de sus enemigos para calcinarlos con calderas de agua o aceite hirviendo, arrojadas desde las alturas del castillo.

En las guerras de la Edad Media se pusieron a prueba nuevos artilugios de extinción, entre las que destacan: las armas de arco largo, las ballestas usadas a mansalva contra los musulmanes y el mosquete. El cañón, los puentes de asalto móvil y la mejorada catapulta fueron de uso frecuente en las guerras entre reyes, duques, príncipes, exarcas, o en contra o a favor de los Papas guerreros, así como en la exterminación tanto de musulmanes como de protestantes. Además de los temibles y poderosos barcos de guerra usados por Estados, corsarios, piratas y filibusteros, en especial en el Mar Caribe, potenciando el desarrollo de la industria militar naval y la infraestructura portuaria.

La cruel o temida Santa Inquisición, en vista de que lo más importante para el creyente era el cristianismo y la adoración al Dios verdadero, también realizó su aporte; en este caso, desarrollando y empleando crueles y novísimos instrumentos de tortura, a saber: el potro, la rueda, la garrucha, la cuna de Judas, la sierra, las peras orales, anales o vaginales, y la sanguinaria araña de hierro.

La Edad Moderna ha sido munífica en la creación de nuevas armas, ahora de destrucción masiva: la bomba nuclear, la sólo mata gente, los enormes portaviones y los submarinos nucleares, las armas biológicas y químicas son dramático ejemplo de la condición destructiva del ser humano. Sin embargo, pondremos el énfasis en invenciones previas, algunas de ellas civiles, que fueron de gran utilidad en las guerras del siglo XX y, desafortunadamente, en el actual.

El Telégrafo, es un aparato o dispositivo que emplea señales eléctricas para la transmisión de mensajes de texto codificados, como con el código Morse, mediante líneas alámbricas o comunicaciones de radio. El telégrafo eléctrico, o más comúnmente sólo ‘telégrafo’, reemplazó a los sistemas de transmisión de señales ópticas de semáforos, como los diseñados para el ejército francés y para el ejército prusiano, convirtiéndose así en la primera forma de comunicación eléctrica, ampliamente utilizado en la Gran Guerra.

El Avión primero de uso civil, fue adaptado para el combate aéreo en las dos guerras mundiales. Ahora sofisticados aparatos tripulados o no son elemento indispensable en las guerras modernas.

El Bolígrafo, inocente y útil invención cívica, fue utilizado en la Gran Guerra, para el levantamiento – desde los aviones -, planos, en virtud de la poca confiabilidad de lápices y estilográficas en el aire.

El Radar, el modelo actual fue creado en 1935 y desarrollado principalmente en Inglaterra durante la Segunda Guerra Mundial por el físico Robert Watson-Watt. Supuso una notable ventaja táctica para la Real Fuerza Aérea británica en la Batalla de Inglaterra, cuando aún era denominado RDF (Radio Direction Finding).

El Jeep, es de indudable origen militar, En junio de 1940, poco después del estallido de la II Guerra Mundial, se convoca en Estados Unidos un concurso para diseñar un vehículo de combate. Bantam Motor Company y Willys-Overland, que presentan un quad, son las empresas que acuden a la llamada; más tarde se une Ford. Willys es la ganadora y el resultado es el definitivo MB de 1941 (aunque todo el mundo lo conoce como Jeep), del que se fabrican durante la contienda 650.000 unidades.

La Internet, ahora de uso diario y obligado por la sociedad civil, tuvo en sus orígenes una finalidad militar. Recordemos que el origen de Internet se basa en ARPANET (Advanced Research Projects Agency Network), red de computadoras del ministerio de defensa de EEUU que propició el surgimiento de Internet dentro de un proyecto militar estadounidense que buscaba crear una red de computadoras que uniera los centros de investigación de defensa en caso de ataques, que pudieran mantener el contacto de manera remota y que siguieran funcionando, a pesar de que alguno de sus nodos fuera destruido. Sin embargo, su objetivo era el de investigar mejores maneras de usar los computadores, yendo más allá de su uso inicial como grandes máquinas calculadoras, y luego de su creación fue utilizado por el gobierno, universidades y otros centros académicos haciendo su aporte a la actual sociedad binaria, digitalizada.