Los Runrunes de Nelson Bocaranda

Los Runrunes de Nelson Bocaranda

 

EN ESTOS 20 AÑOS DE GOBIERNOS enfrentados a los periodistas y medios de comunicación libres con palpables evidencias de cierre, expropiación, juicios, detenciones, acoso y persecución, sobrevivir todo ello causa urticaria a los que detentan el poder pero mucho más a sus lacayos y obsecuentes censores partícipes de la llamada hegemonía comunicacional.

Con detalle cuento en mi libro “El Poder de los Secretos” escrito junto a Diego Arroyo Gil (Editorial Planeta, 2015) de mis viajes entre Caracas y Nueva York todos los viernes durante los años 1981 y 1982, con regreso cada domingo, para visitar a la que era mi novia, Bolivia, con quien me casé en 1983. Los pasajes en ese entonces costaban apenas $420, ida y vuelta, bien fuera por Viasa o por Pan American, para ese vuelo de solo 4 horas. Y eran al cambio de Bs.4,30. Al llegar y tras almorzar corría a las Naciones Unidas, donde estaba acreditado como corresponsal de RCTV y Radio Capital, para presenciar las sesiones del Consejo de Seguridad donde se discutía a diario la confrontación que duró 10 semanas entre Argentina y el Reino Unido por las islas Malvinas (Falklands para los británicos). Habiendo trabajado en la ONU como diplomático venezolano en la Misión de Venezuela y encargado de la información a la prensa por casi diez años, tuve una excelente relación con U.N.Television, desde donde hacía transmisiones semanales con sus servicios especiales para VTV propiedad del estado venezolano desde 1974 (cuando compraron la original CVTV que era la privada CVTV y donde también trabajé de 1989 a 1971 como director de prensa y moderador de un programa semanal de entrevistas llamado “En Confianza”). Esa cercanía con el equipo de la televisora de Naciones Unidas me permitía usar sus equipos para enviar vía satélite mis trabajos reporteriles cada vez que se me ocurriera. Conté antes, en mi libro, como desde Fidel Castro hasta Yassir Arafat habían visto algunas de esas transmisiones en La Habana y por ello sucedieron las anécdotas con Fidel allí narradas y el testimonio de aquel venezolano-palestino asistente de Arafat: Hassan Abdel Rahman, delegado de la Organización Nacional Palestina ante la ONU y quien había crecido en Puerto La Cruz.

Pues bien, cuando me quieren acusar en lo que parece un mediocre thriller de espionaje de Hollywood de haber ayudado a Gran Bretaña en su guerra con Argentina por las islas Malvinas en 1982, (tras reírme un buen rato de mis “habilidades como un criollo 007”) reitero que como cada viernes hasta el domingo de ese año 1982 viajaba desde Caracas a Nueva York aproveché en esas diez semanas de la guerra para entrevistar a los cancilleres y embajadores tanto de Argentina como del Reino Unido, así como al Secretario de Estado norteamericano Alexander Haig trayéndome los videos de esos encuentros para colocarlos al aire todos los lunes en el programa Lo de Hoy por RCTV para poder así dar las dos versiones de dicha confrontación. En Venezuela solo se oía la versión argentina pues los ingleses no declaraban nada en Caracas. Tuve acceso como periodista a las sesiones del Consejo de Seguridad y fue así que en los recesos pude grabar entrevistas con el canciller argentino Nicanor Costa Méndez y su embajador ante la ONU Eduardo Roca. Igualmente al canciller británico Sir Francis Pym y a su embajador Sir Anthony Parsons. Me ufané en su momento que tenía las dos versiones de la guerra pues en Caracas solo se oía la posición argentina pues el gobierno del presidente Luis Herrera le daba su apoyo como casi toda Latinoamérica. La información sobre esos encuentros con los ingleses quedó registrada de forma abierta y sin confidencialidad alguna, pues la británica “Ley de Información a sus Ciudadanos” así lo estipula permitiendo acceso a quienes quieran revisarla. Me quieren acusar de ser “agente local de gobiernos extranjeros”. Una farsa más de quienes nunca han podido descubrir mis fuentes periodísticas que me han permitido siempre estar al día con los venezolanos. Además, en los tuits que puso el diplomático venezolano ante la ONU, acusándome de espía, me da crédito por haber presentado las dos versiones de la noticia sobre “La Guerra de las Malvinas”. Es decir a los argentinos y a los británicos. Allí cita que en el estudio de RCTV, en el programa “Lo de Hoy”, al presentar la entrevista con el canciller británico o su embajador ante la ONU, yo tenía al embajador argentino en el estudio para refutar la versión inglesa y confrontarla con la versión argentina. Periodismo limpio donde las dos partes expresaron sus puntos de vista. El interés de los televidentes por esas entrevistas traídas desde Nueva York fue grande por el hecho de presentar la posición del Reino Unido que aquí nadie había logrado.

Hoy vuelven, además, con lo que llamamos los periodistas un caliche o refrito. Reproducen una vieja información de Wikileaks que hasta la publiqué yo mismo en mi columna Runrunes, en ese entonces en el diario El Universal y en nuestra web www.runrun.es, referente a una información transmitida a su gobierno por el embajador estadounidense en Caracas Patrick Duddy tomada de mi columna de El Universal y de www.runrun.es

Igualmente, información parecida fue publicada dos años antes en 2009 en la misma columna de El Universal. Es decir que no tenía nada de secreto pues era información pública. Mi pecado sería entonces que mi columna, mis Runrunes, mis escritos, sean tan leídos que hasta el embajador de los Estados Unidos los lea y de allí saque sus datos para compartir con su gobierno. No es mi culpa que tenga credibilidad por la seriedad de mis fuentes y por haberme granjeado el respeto no solo de mis compatriotas sino de los de otros países. Creo que aquí estaría el quid de este asunto. El régimen no me perdona desde que di el “tubazo” con la enfermedad de Hugo Chávez y tantas otras informaciones que no han querido se conozcan. Recordemos que hasta a un juicio me llevaron por instrucciones de la Fiscalía General. El interés de las fiscales era saber “cuáles fueron sus fuentes de información sobre la enfermedad del presidente”. Ese organismo tenía en su mas alto cargo a la Fiscal Luisa Ortega Díaz.

 

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