Elsa, la profesora jubilada que le grita las verdades a Aristóbulo y al régimen (Entrevista exclusiva)

Juan Peraza / LaPatilla

 

Elsa Castillo es igual de transparente en privado como se observa a simple vista. Para una entrevista exclusiva con LaPatilla, eligió recibirnos en la plaza Washington de El Paraíso porque no estaba cómoda con enseñarnos su modesto hogar, al que no le ha podido hacer arreglos por los embistes de la crisis económica en Venezuela.

Raylí Luján / LaPatilla

La profesora jubilada de 60 años de edad se ha destacado recientemente en las redes sociales por su verbo tan claro y directo en contra del régimen chavista y sus representantes, uno de ellos el actual ministro de Educación, Artistóbulo Istúriz.

“Quédate quieta”, fue uno de los mensajes que recibió Castillo, graduada en la Universidad Pedagógica Experimental Libertador (Upel) en 1986 y reconocida en el gremio docente por sus arduos años de servicio, luego de esa declaración en la que llamaba a Istúriz “traidor de su raza”.

 

Otros llamados de atención y preocupación también llegaron por parte de sus familiares. “Bájale dos, mamá”, le comunicó una de sus tres hijas, que reside actualmente fuera del país. Pero esto no detuvo ni detendrá a Elsa. Sus más de 30 años como docente en el sector público y como parte del gremio sindical la hacen mantenerse en posición de lucha, o como ella misma reconoce, con la quijada levantada.

Elsa se crió en el Guarataro, es de padres mirandinos y gran parte de su familia se encuentra arraigada en Barlovento. Recuerda que con humildad siempre lograron salir adelante. Su papá desde su puesto en el mercado mayor de Coche, luego ella con su trabajo de educadora y su esposo laborando en un restaurante.

“Yo a mis hijas les podía dar todo lo que quería, le podía comprar sus juguetes, la navidad bonita con sus estrenos. Ahorita en lo absoluto podría cumplir con todo eso. Ya tengo 3 años consecutivos que no puedo pintar mi apartamento y eso para mi era religioso (…) el diciembre pasado fue el peor que mi gremio ha pasado. Conozco la situación de mis colegas. Antes siempre nos poníamos de acuerdo, se hacía una despedida con su plato navideño en los centros educativos. Ahorita no. La escasez ha afectado. Esas cosas tan naturales no son posibles”, destaca.

Castillo, quien desde el año 1988 se registró en el Ministerio de Educación, recuerda esos momentos como una época más sencilla, en la que a pesar de las controversias que se podían presentar al momento de designar directivas a dedo, las protestas del sector siempre eran escuchadas por las autoridades. 

Considera que los peores casos registrados en el sistema educativo venezolano han sido superados por el chavismo. “Lo peor que he visto ahora es que una persona ingrese a trabajar sin estar graduada y le entreguen la dirección de un plantel (…) prevalece el interés de proselitismo político que sectariamente tiene un grupo en el país. Lamentablemente a estas alturas de mi vida, no es que tenga una posición contraria a los políticos, pero sí siento que los políticos en Venezuela han convertido la palabra política en una mala palabra, la han desvirtuado”, sostiene. 

Para la profesora Elsa, la sociedad también es co-responsable. Lamenta que frente a lo que califica de “piratería” para enseñar a sus hijos, la población no se alce. “Yo no sé si es un grado exagerado de inocencia o estupidez, pero no hacen nada. Ya era para que todo el mundo saliera a protestar, en un movimiento quizás como en el pasado se hizo, que se llamaba ‘Con mi hijo no te metas’”, agrega.

Elsa sufrió dos accidentes cerebrovasculares (ACV) entre los años 2011 y 2012. Fue justo cuando estaba al frente de la dirección del plantel E.B.N Juan Rodríguez Suárez en El Paraíso y desde el gobierno se amedrentaba a aquellos que no simpatizaran con la ideología chavista. Castillo, que militó en un partido que prefiere no mencionar, decidió independizarse a partir de 1999 y dice que nunca se lo perdonaron. “Algunos decían que yo era de aquí y de allá, y yo decía: ‘déjenme en paz, yo soy independiente, soy educadora y punto’. Eso no me lo perdonaron y me sabotearon hasta más no poder. Era muchísimos estrés”.

Quien en ese entonces asumía como jefe de distrito escolar número 3 le declaró la guerra por no militar con el “proceso revolucionario”. “Ese profesor nunca se refirió a mi como la profesora Elsa Castillo, sino como ‘la negra esa’, dicho en una forma despectiva (…) cada vez que yo iba a pedir reparación para la escuela al Ministerio de Educación, me decían: ‘profesora, en ese colegio no gana el proceso’ y solo por eso no reparaban el plantel. Es centro electoral y allí siempre la oposición gana pero con una ventaja abrumadora (…) El saboteo era tanto que no me aprobaban las coordinaciones y solo incentivaban al personal que era militante del partido de gobierno”, explica. 

De su paso por esa institución, también atesora buenas experiencias pese a que insistentemente las intentaron vincular, de una u otra forma, con la política. Como directora rescató la música en el plantel y se desarrolló una coral que asistía a distintos eventos en todos los distritos. 

Juan Peraza / LaPatilla

 

En una oportunidad fue invitada a una celebración en el Teatro Teresa Carreño. Le indicaron que se trataba de un encuentro de estudiantes, sin embargo alguien le advirtió que era una celebración política llamada “Cada 11 tiene su 13” y que participaría Diosdado Cabello.

“Llegó la invitación y aunque no decía que era un acto político, yo sabía. Reuní a los estudiantes y representantes y les dije que era un acto político pero también les dije que probablemente no iba a existir otra oportunidad de montarse en el mejor escenario que tiene Venezuela. Yo les recomendé que asistieran, que hicieran caso omiso a lo que escucharan, que ellos no iban a hacer proselitismo. Ellos fueron, los acompañé, no iba a dejar a mis muchachos solos. El trato del público fue muy respetuoso”. 

La protesta en sus venas

Elsa también se dedicó al área sindical en el sector privado mientras daba clases en instituciones públicas. Se enfrentó a dueños de centros educativos y obtenía buenos resultados ante la Inspectoría del Trabajo, que asegura sí funcionaba para ese entonces. 

La lucha por lo justo y lo correcto siempre estuvo en sus venas. Como dirigente estudiantil de la educación media también protagonizó un número importante de protestas con avances positivos. 

Asegura que nunca recibió ningún tipo de acoso cuando estuvo a cargo de la organización de actividades sindicales durante los años previos al chavismo. “Una vez nos agarró una huelga en Semana Santa y mandaba Caldera. Estábamos molestos por un cambio en la ley por las prestaciones sociales. Hicimos un Judas con tres cabezas, una era de Caldera, el manifiesto lo leí yo y a mi nadie me llamó, ni me amenazó”.

En 2014 se atrevió a versionar una canción de Alí Primera. “Les dolió”, dice. “Estábamos en una protesta y yo cambié la letra de los ´Techos de Cartón’ y le puse así: ‘Que triste vive el maestro en esta robolución’. Porque esto no es una revolución, han deformado la palabra. Una revolución es un proceso histórico que se supone da un salto hacia adelante. Es algo que va rápido y que procura un cambio para mejor, pero han usado un discurso, que antes se respetaba muchísimo porque era en beneficio de los trabajadores, pero esa jerga la han usado para engañar a la gente, sobre todo a la gente humilde”, expresa.

Cree que la palabra “revolución” no ha sido lo único que ha modificado el régimen a su conveniencia. “Ahora todo lo unificaron en una cosa que ellos llaman: ‘Memoria, territorio y ciudadanía’. Yo le reclamé a una profesora que funge como supervisora que la memoria no es la historia. La historia es una ciencia social que discurre fuera del individuo, aunque yo no la recuerde en mi memoria, la historia está ahí, pero la memoria solo transcurre en mi psiquis, y las memorias son distintas, con perspectivas distintas. Memoria colectiva es una trampa porque  no existe cerebro colectivo, lo que existe es la trampa de algunos que quieren tergiversar los hechos, de que Chávez es el libertador de Venezuela, cosas absurdas como esas”, apunta.

La profesora jubilada no se arrepiente de nada de lo que ha dicho o sugerido en público hasta el momento. “Se volvió loca, ¿cómo se le ocurre decir eso?”, son comentarios que le han llegado de personas plenamente identificadas con el gobierno. 

“No me arrepiento para nada, ni de una coma, ni de un punto, es más le pondría más. Quisiera tener una bota gigante, para darle puntapié en el trasero a unas cuántas personas que no deberían estar en el cargo”, indica.

Después de jubilada

Cuando Elsa se encontraba ejerciendo la docencia siempre soñó con jubilarse y escribir historietas, novelas, recetas o hasta textos jocosos. “Yo aspiraba poder dedicarme a otras cosas de mi vida, escribir historietas o novelas, o escribir un libro de recetas de dulces venezolanos y elevarlo a nivel gourmet, porque me niego a que siga siendo una gastronomía desconocida en el mundo. No he podido montarme en eso, escribo una página y no puedo seguir en eso. ¿Cómo hago? Si hay un gobierno al que darle palo”, cuenta.

Castillo no ha escapado de la crisis económica que afecta a los venezolanos y explica cómo ello la ha afectado. “Tengo tiempísimo que no sé lo que es comprarme un par de zapatos nuevos o ropa nueva, hace mucho que no sé lo que es darme un gusto, ahora digo: ‘gracias a Dios que me los di cuando se pudo’. Ese carrito de mercado ya ni lo agarro, agarro la cestica, ese carrito uno lo llenaba hasta arriba, con un sueldo de docente”.

Se jubiló en 2015 tras 27 años consecutivos en el Ministerio de Educación. Dice que pese a que los docentes tienen una tendencia a no pedir la jubilación de inmediato por la buena energía que transmite el ejercicio, ella se agotó. “Sentí que podía dar más pero no quería, ya era demasiado el abuso”, dice.

“Ya en el 2012 era duro, en el 2013 se fue agudizando (…) Antes teníamos el programa Páez y comían, todos, hasta los estudiantes flojos. La persona que cocinaba lo hacía muy bien. Ese programa lo quitaron de los liceos, lo dejaron en las bolivarianas, y donde quedan dan lástima, pena y dolor. Es una gran impotencia, pero tengo una gran fe en Dios de que todo se solucionará. Los procesos sociales tienen un principio y un fin, aunque para la vida de un ser humano es eterno. El nombre del señor Nicolás Maduro pasará a la historia como el señor que hizo el proceso contrario al Rey Midas. El Rey Midas todo lo que tocaba lo convertía en oro, este lo convierte en otra cosa, todos sabemos que es”, señala.

Seguirá llevando su mensaje

Como voz que ha representado al sector docente en las últimas protestas, Elsa considera que si alcanzarán muy pronto sus objetivos, dirigiendo el mensaje y el reclamo a quién sea pese a las amenazas.

Juan Peraza / LaPatilla

 

“Yo conocí a Aristóbulo de manera personal y el criterio que tenía es que era un hombre recto, preocupado por su gremio. Yo creo que el precio de él como que estaba muy bajito y le llegaron facil, no sé si será en dinero o en cargo. La última vez que hablamos fue en el año 1998. No he podido hablar más, ellos manejan la tesis de que ellos no van a conversar sino con los presidentes de las federaciones, mientras tanto yo seguiré concientizando a los representantes”.

Insiste que son un grupo que ha asumido el riesgo y le gusta recordar las palabras que una buena profesora le dejó. “Yo tenía una profesora que decía: ‘No te desanimes, aunque tu sientas que el niño no te está escuchando, si te está escuchando, y luego recibirás la sorpresa’. Por eso con esta designación de docentes express, hay que continuar diciéndole a los padres que la idea es que estos niños no puedan ser generaciones de relevos. Hay que mantenerse peleando”.