Metro de Caracas ha cambiado la rutina de los caraqueños

Metro de Caracas ha cambiado la rutina de los caraqueños

(foto Luis Morillo)

 

Para quienes trabajan en Caracas y viven en zonas cercanas como Guarenas, Guatire, Vargas, Altos Mirandinos y Valles del Tuy, el panorama es más complicado, especialmente aquellos que laboran hasta la noche. Otros han tenido que idear planes alternativos en caso de que el Metro, por cualquier razón, suspenda sus servicios.

Por lapatilla.com
Así lo reseña cronica.uno





Caracas. Caminar, usar transporte superficial, pedir cola e incluso cambiar la rutina o posponer visitas son las opciones que han encontrado los ciudadanos para evitar usar lo menos posible el Metro de Caracas por temor a presenciar más fallas como la del sábado 17 de agosto, cuando se descarriló un tren, o apagones que paralicen el sistema y los obligue a caminar por las vías.

Crónica.Uno hizo un recorrido por varias estaciones de la ciudad para conocer las alternativas que está buscando la gente para llegar a sus destinos a cualquier hora del día, pues los problemas en el sistema subterráneo no dejan de ocurrir y se presentan todos los días. Tan solo hasta el mes de julio, la ONG Familia Metro registró 11.050 fallas de distinto tipo.

Marisela Piñera, quien trabaja de lunes a viernes en el Centro Lido de El Rosal, manifestó que ha optado por caminar desde Plaza Venezuela hasta su lugar de trabajo “para ahorrar pasaje, llegar a tiempo” y porque le da “miedo” quedarse encerrada en uno de los trenes. Tal práctica la está haciendo desde que ocurrieron los primeros apagones, en marzo.

Consultada en los alrededores de la estación Chacaíto, Marisela aseguró que utiliza el Metro solo cuando es estrictamente necesario: “cuando hay mucha cola para agarrar camioneta y estoy muy cansada para caminar, uso el Metro. Menos mal que son dos estaciones nada más”, dijo.

Marisela, quien es secretaria, vive en la avenida O’Higgins de La Paz y utiliza la línea 2 del subterráneo exclusivamente para visitar a su mamá los sábados en unas residencias cercanas a la Maternidad Concepción Palacios.

“Fácilmente me puedo tardar hasta 45 minutos en solo tres estaciones. Antes la visitaba al salir del trabajo, pero ahora si hago eso corro el riesgo de que anochezca y no tenga cómo llegar a mi casa”, expresó la trabajadora.

Para quienes trabajan en Caracas y viven en zonas cercanas como Guarenas, Guatire, Vargas, Altos Mirandinos y Valles del Tuy, el panorama es más complicado, especialmente aquellos que laboran hasta la noche.

Cristian Martínez estudia en la mañana y al mediodía va a la sede de la empresa de alimentos donde trabaja, en Los Ruices. Desde que se hicieron más constantes las fallas en el Metro, tanto Cristian como algunos de sus compañeros tuvieron que llegar a un acuerdo con sus jefes para que les permitieran salir más temprano y así prever los retrasos.

Nuestro horario es hasta las 8:00 p. m. y varios de mis compañeros que viven en los Valles del Tuy han llegado a su casa a la medianoche o más tarde por los retrasos”, expresó Cristian.

El joven que reside en Los Teques menciona que varias veces le tocó pedirle aventón a los camioneteros que salen de Plaza Venezuela por no tener suficiente efectivo: “Yo lo que tenía lo guardaba para bajar a Caracas en las mañanas, y en la noche me iba en Metro. Pero la última vez que usé la línea 2 nos hicieron bajar en Parque Central y me tuve que devolver a pedir cola en la parada de las camionetas para poder llegar a mi casa”.

Otros han tenido que idear planes alternativos en caso de que el Metro, por cualquier razón, suspenda sus servicios. Julio Noguera, quien trabaja en una tienda de ropa del Centro Ciudad Comercial Tamanaco (CCCT) tuvo que caminar desde allí hasta Caño Amarillo la última vez que presenció un apagón dentro del subterráneo y fue un punto de inflexión para que decidiera pedir ayuda a familiares que viven más cerca.

«Lo que hice fue hablar con un tío que vive en Sabana Grande para que me dejara quedarme allí cuando hubiera problemas en el Metro, al menos mientras lo resolvían. Yo trato de no usar mucho el Metro porque, honestamente, da miedo lo que pueda pasar, pero cuando no hay más opción es lo que toca», dijo Julio.

El precio del pasaje en el transporte superficial, que fue recientemente aumentado a 800 bolívares por el gobierno de Nicolás Maduro, es la principal razón por la que tanto Julio como otros ciudadanos consultados por Crónica.Uno aún siguen usando el Metro de Caracas, pese a los riesgos que esto podría conllevar. «Ya nada es seguro. Camines, corras, uses Metro o no, lo que uno quiere es llegar a su casa y dejar el caos atrás», exclamó una señora en la estación La Hoyada.