La otra cara: “Un paso atrás y ninguno adelante” Por José Luis Farías

José Luis Farías @FariasJoseLuis

Si algo se le reconoce al régimen, aparejado con su talento para mentir, es su capacidad de alinear a dirigentes y militantes. En torno a un discurso determinado todos suelen repetir como loros la misma idea.

Pero en esta ocasión no fue así. La fracción de la usurpación retornó a la AN al garete, sin idea clara del porqué de su regreso que le salvara de incurrir en desaciertos reflejando la incoherencia de su regreso a un ente que acusan de “desacato”.

Al recinto parlamentario sólo acudieron 38 de los 55 diputados de la fracción psuvista con las notorias y explicables ausencias de Delcy, Aristóbulo y Héctor y las no tan explicables de Diosdado y la Primera Combatiente.

Llegaron al parlamento sin objetivos claros ni plan político visible que animara a sus partidarios, no fueron capaces ni de repetir algunas ideas a desarrollar para acabar la “guerra económica”, el “bloqueo” o cualquier otra de las pendejadas con las cuales blasfeman.

Pero eso presencia facilitó ver entre la gran mayoría de diputados socialistas rostros de confusión y desconcierto y caras sonrojadas y deseosas de no estar en aquel recinto arreados como ganado.

Muchos de ellos con las cuentas en rojo sin saber cómo garantizarse el sustento de aquel día porque ni siquiera el plato de comida le aseguraron, según confesaron algunos entre susurros.

La gran mayoría de los diputados del régimen son parlamentarios anónimos, puestos por el vendaval de las circunstancias que los hizo diputados, sin liderazgo en sus regiones, simples piezas de una maquinaria electoral que experimentó el estruendo de la derrota del 6 de diciembre de 2015.

Esa mayoría de diputados psuvistas se queja en la intimidad de la falta de información, de no saber cuál es su papel en la AN más allá de cumplir las órdenes de Maduro que les transmite algún jefe de fracción de ocasión.

En lo más hondo todos ellos se interrogaban sobre la razón de su presencia en aquel escenario mientras recordaban al hijo, el hermano u otro familiar en calidad de paria en cualquier país latinoamericano arrastrado por la diáspora.

Un recuerdo que martilla su cerebro una y otra vez sin lograr una explicación satisfactoria mientras se enteran que los hijos, demás familiares y hasta amantes de los grandes jerarcas del Pranato también han abandonado el país pero hacia mejores y plácidos destinos en Europa y con los bolsillos llenos.

En lo más íntimo, cada uno de ellos (hablo de los diputados anónimos del PSUV) piensa y desea el fin de esta pesadilla, al igual que el resto de los venezolanos, así lo confiesan en la intimidad.

Porque casi todos sufren la hiperinflación, pasan hambre (se le ve en su contextura), padecen la falta de medicamentos y son afectados por los apagones, la falta de agua, gas y gasolina.

La conciencia individual y en cierto modo colectiva de los diputados psuvista descubre una gran debilidad del régimen y es caldo de cultivo para nuevas contradicciones internas.

Inexplicablemente, mientras todo eso sucedía en la AN, el régimen demostraba su debilidad internacional.

Maduro viajaba a Moscú para regresar con las manos vacías, la orden expresa de Putin de volver a las negociaciones de Oslo y el claro mandato de respetar a la AN.

Diosdado, por su parte, tomaba lecciones de democracia en Corea del Norte además de extender sus vacaciones en Vietnam.

En tanto Delcy daba pena ajena negando las cifras de ACNUR sobre el éxodo venezolano sin contraste de datos oficiales, negando la pobreza en el país, insultando a Duque en su afán de mentir hasta más no poder desde la ONU.

El “paso atrás” no vislumbró los “dos hacia adelante” del mandamiento táctico leninista.

Eso sí, permitió que le recordarán a Darío Vivas que se “robo los equipos de ANTV”, sirvió sala de exhibición del costosísimo reloj de Pedro Carreño, fue centro de aplicación del 191 de la Constitución a Torrealba y a Roa y, sin duda, mostró el rotundo fracaso de la gira internacional de los jerarcas del Pranato.