Guido Sosola: Érase Antonio Pasquali

Guido Sosola: Érase Antonio Pasquali

 

Recientemente, nonagenario, falleció Antonio Pasquali. Comunicólogo que, ante todo, nuestro amigo José Rafael Herrera reivindica con justicia como filósofo, deja un extraordinario testimonio de reflexión, real y palpable.





Testimonio presto a la polémica creadora, hoy, por cierto, infrecuente en la Venezuela que no se sabe todavía en la nueva centuria. No existen las mínimas libertades que la garanticen, como ocurría antes, incluyendo las muy escasas posibilidades de emplear la imprenta convencional o digital para ello.

Por lo pronto, deseamos comentar dos circunstancias relacionadas con Pasquali. Por una parte, su reconocida y, diríamos, inteligente afiliación de izquierda que no hizo mella en sus trabajos de inobjetable factura académica.

Crítico del capitalismo, asociado a las tesis de la escuela de Frankfurt, transitó cómodamente del aula a la prensa, sin perder identidad alguna. Y lo fue aún más con esto que solemos llamar chavismo, fenómeno que no tardará en ganar una denominación más apropiada, con una honestidad ejemplarizante: lo desearon como el cómplice indispensable, sin jamás conseguirlo.

Antaño, sobraron los estudios referidos a los medios venezolanos, fundamentalmente la radio y la televisión. Hogaño, yendo más allá del síntoma, escandaliza una precariedad que, en última instancia, celebra la hegemonía del Estado que ha agotado todos sus recursos materiales y simbólicos, para atentar cotidianamente contra la dignidad de la persona humana.

La dictadura, desde sus iniciales etapas de enmascaramiento democrático, hubiese festejado el aval y la pluma de Pasquali, cuya honradez rápidamente contrasta con la de otros intelectuales de izquierda que le sirven todavía de fiadores, adulterando el tintero. O, por lo menos, aspiraba a neutralizarlo, como ocurrió con Elio Gómez Grillo, avanzado de edad, reconocido penalista, criminólogo y experto en ciencias penitencias, asombrosamente burlado.

Inexpertos en las materias que cultivó, nos familiarizamos desde temprana edad con un autor que deja pistas abiertas. Pasquali nos alecciona en torno a la pretendida hegemonía del espíritu, irradiándose al continente que lo hereda.