Justo Mendoza: Migrantes y conflicto sociopolítico en Latam

Justo Mendoza

Hay fricción -entendido como proceso de colisión de intereses- con la presencia venezolana en Latinoamérica (Latam). Y hoy por hoy Latam está en efervescencia: los justos reclamos de los ciudadanos nacionales, los vacíos propositivos que la política ‘líquida’ va dejando a su paso -para beneplácito o disgusto de la clase política y partidos aéreos-, los fallos de implementación, los abroquelamientos ideológicos y el personalismo y patrimonialismo creciente -entre otros- ha tomado como argumento justificatorio la migración venezolana como causa y/o factor interviniente de las crisis seculares en los países latinoamericanos. Surge entonces la interrogante de cuál debería ser nuestra actitud como migrantes en esos países.

Nosotros somos una presencia sobrevenida en los países vecinos y no tan vecinos; en número tal que ha puesto a prueba la estabilidad económico social y política de unos cuantos de ellos. E incluso ha revelado la fragilidad y legitimidad de algunos gobiernos y la templaza u oportunismo de su clase política. No menos cierto es que la sempiterna “república hermana” en el imaginario popular de algunas de nuestras hermanas es ahora “mi nueva mejor enemiga”, pero hermana al fin las inquinas son más fuertes, dolorosas y pasionales.

Como presencia sobrevenida debemos tener una conducta noble y agradecida para con la nación huésped, pero firme, inteligente y cooperativa y sobre todo interpretativa y comprensiva, porque somos, los migrantes, parte de la realidad real, más allá de los juicios apresurados, apasionados e interesados.

El grueso de la migración -según estadística- tiene buen nivel educativo y de oficios y profesiones. Tiene criterio político o en todo caso hay en la comunidad de personas con criterio político, democrático, no ideologizado y con reflexión situacional, esto es ¿En dónde estamos?. La conducta social prudente es tan fundamental como la organización social contingente de los venezolanos migrantes, que involucra derechos, deberes y limitaciones.

¿Debemos participar en los conflictos que erupcionan por toda la cresta andina, en Centroamérica y en México? Necesario es determinar que alcance sociopolítico tiene el término “participar”. En este caso, lo entenderemos como la acción de estar presente activamente -individualmente o en grupos- en los conflictos de calle o colectivos, en identidad con dichos conflictos, y aduciendo o sobreentendiendo identificación como venezolano migrantes. También se puede entender como acción de contribución de observación, mediación o pesquiza técnica de datos. La acotación tiene mayor relevancia si la identidad es con conflictos promovidos o manejados abierta o sigilosamente por promotores de izquierda o partidos desplazados de gobiernos simpatizantes con el chavismo o sus estrafalarias versiones en Latam, espoleados por el Foro de Sao Paulo, por cuanto crearía una contradicción conductual en la actitud política del inmigrante: la razón de su desgracia es el chavismo, el socialismo s.XXI y Maduro.

El abordaje del problema en cuestión es complejo y sólo se puede analizar en lo inmediato de forma incompleta. Algunas claves nos podrían orientar como interpretación más que como explicación:

a) conocer los conflictos y su dimensión nacional y/o local.
b) conocer la percepción de los habitantes criollos (nacionales) de dicho conflicto.
c) cómo manejan los habitantes criollos los conflictos y gradaciones de opinión.
d) manejar y catalizar convocatorias a participar y evitar protagonismos: nuestra desgracias como venezolanos migrantes tiene causas y la migración como tal tiene un propósito: mejorar la calidad de vida personal y familiar cooperando y trabajando.
e) la participación de migrantes en conflictos políticosociales del país huésped no está en la agenda. Los migrantes seriamos la parte débil de un proceso conflictivo y la carne de cañón de po?iticos que no conocemos y de estrategias cuyo propósito ignoramos.
d) todos los países conflictuados son democráticos, en el nuestro se enseñorea un despotismo antidemocrático.

En principio considero que nuestra conducta debe orientarse como migrantes venezolanos a dejar transparentemente claro que no promovemos disturbios ni nos concitamos para crear opiniones sobre temas que sólo competen a los nacionales de ese país. También aportemos lo que podría importar en el conflicto: técnicas de mediación como terceros no comprometidos, medios de resolución, métodos de observación y procedimientos técnicos para el abordaje ¡Seamos propositivos para con los países que nos reciben! Apartemos la broza del grano; es el momento de la política “sólida” y de los aportes sustantivos y de efectos generales, factibles y aplicables: a la migración venezolana ¡Mas a que a nadie! le interesa un país huesped alineado democráticamente y con una hoja sustentable de abordaje de conflictos.

Nos interesa una Latam democrática e integrada, fortalecida en la igualdad y la libertad con pluralidad, para la prosperidad.