La Vinotinto y Caracas se abrazan en un reencuentro soñado

Yangel Herrera de Venezuela celebra con sus compañeros de equipo después de anotar contra Bolivia durante un partido amistoso de fútbol internacional en el estadio Olímpico, en Caracas, el 10 de octubre de 2019. (Foto de FEDERICO PARRA / AFP)

 

Después de ocho años sin pisar el césped del “Coso de Los Chaguaramos“, La Vinotinto se reencontró con el público de la capital y la sintonía entre ambos fue total, como un hijo que se marcha de casa, pero que deja su corazón y recuerdos en ella.

Lucho Suárez || @SirLuchoSuarez || lapatilla.com

El ambiente y la electricidad emocional fueron el plato fuerte de la noche: Los caraqueños entregados a su equipo y los jugadores entregados a su público, nada podía salir mal.

Dicho fervor fue correspondido, pero hubo que esperar un poco…

Como un reloj suizo, Yangel Herrera manejó los tiempos del cuadro borravino. Rómulo Otero y Darwin Machís imprimieron velocidad y vértigo cuando fue necesario. El esquema planteado por Rafael Dudamel era propicio para que los defensas bolivianos se quedaran sin aire en el valle caraqueño.

Entre arremetidas y fallos en definición, los pupilos del “Pulpo” intentaron encontrar el dulce sabor del arco, y como ha sido costumbre en el cuadro nacional, el balón parado fue la vida y el sello que adelantó a los venezolanos en la pizarra del Olímpico de la UCV.

Transcurría el 38′, la situación era favorable, y detrás del balón se encontraba Rómulo Otero desde un ángulo poco confiable para su endemoniada derecha, pero cuando se posó detrás de la bocha, se sentía el aroma a redes.

El “Escorpión” teledirigió la número cinco al palo derecho del guardameta Jorge Arauz, quien se vió sobrado por el centro que llegó a la testa de Yangel Herrera para cambiar el curso a la trayectoria del balón, y así mandarlo a descansar en el fondo del arco.

La euforia se prolongó: Par de minutos pasaron del grito de gloria para que Venezuela se volviera a abrazar.

Darwin Machís, quien había intentado un par de veces batir el arco altiplano, aprovechó, como todo un cazador, su oportunidad para encontrar su presa, el gol.

Con un zapato raso, el oriundo de Tucupita puso a saltar las gradas del recinto… Felicidad total, el encuentro soñado.

¿Pedían goles?

Salomón Rondón de Venezuela celebra después de anotar contra Bolivia durante un partido amistoso de fútbol internacional en el estadio Olímpico, en Caracas, el 10 de octubre de 2019. (Foto por YURI CORTEZ / AFP)

 

 

Para un delantero, entre la crítica y la gloria solo existe un aliciente, el gol y la falta de él.

Salomón Rondón justificó su presencia en el campo y la confianza del “profe” con una obra de alta factura.

Durante el 49′, el catiense no “comió cuento” y le regaló a sus más de 20 mil vecinos una chilena que quedará guardada en las retinas de los venezolanos.

El 23 borravino recibió la caprichosa de espaldas al arco, y conociendo las dimensiones, se encomendó a sus instintos para invocar la máxima ejecución. 3-0.

La cuota goleadora de Salo’ no se quedaría inerte. Luego del descuento visitante, las cosas permanecieron como si nada, rotundo dominio local.

Los once pasos fueron la vía para que “El Gladiador” de Catia consiguiera abrazarse con el gol. Rondón no pestañeó, y con un derechazo a ras del pasto, colocó el cuarto pa’ la tricolor y segundo en su cuenta personal.

Los dirigidos por César Farías no hallaron la manera ni los espacios para franquear nuevamente la fortaleza custodiada por Wuilker Fariñez y su poderosa línea defensiva.

Destacando de sobremanera el gran ”timing” en la medular criolla. Por un momento, los verdes corrían detrás de sombras.

Cuando la oncena andina tuvo en su poder la esférica, era perseguida inmediatamente por los sabuesos vinotintos, quienes marcaron la pauta con personalidad, orden y garra.

Pitazo final y ovación descomunal

Entre aplausos atronadores y cánticos, la selección fue arropada por una fanaticada capitalina que olvidó por un momento las crisis y las polémicas, demostrando que aún tiene memoria futbolística.

La Vinotinto volverá a pisar la grama del Olímpico el próximo lunes 14 de octubre para medirse ante su similar de Trinidad y Tobago.