Qué hay detrás de la desafiante fotografía de Ovidio Guzmán

Qué hay detrás de la desafiante fotografía de Ovidio Guzmán

Ovidio Guzmán, hijo del Chapo Guzmán / Foto Cuartoscuro

 

Ovidio Guzmán López está de frente a la cámara, pero aún así se las arregla para mirar al lente hacia abajo, con desdén. Aunque se ve tenso, su mirada es la de alguien que reta y deja ver una personalidad dominante. Lleva una camisa y dos escapularios colgados en el cuello.

INFOBAE





Es hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera, uno de los narcotraficantes que hasta hace unos años era el más buscado por las autoridades de México y Estados Unidos. Su mamá, Griselda López Pérez, fue la segunda esposa del criminal sinaloense.

Con 29 años, a Ovidio Guzmán se le considera uno de los sucesores de “El Chapo” al frente del Cártel de Sinaloa, junto con sus hermanos Iván Archivaldo y Jesús Alfredo Guzmán Guzmán Salazar, aunque mantiene un perfil más bajo que éstos últimos.

En las fotografías que se conocían de Ovidio más joven miraba de frente, pero en las que se filtraron luego de su detención mira de arriba hacia abajo a la cámara en señal de poder. Su mirada, su gesto, su postura son las de una persona “que ha tomado poder o está muy implicado en los negocios familiares” explica Grace Valenzuela, especialista en análisis faciales y expresiones, por llamada telefónica con Infobae México.

La especialista analizó la fotografía del hijo de “El Chapo” Guzmán para ver qué rasgos de su personalidad se pueden deducir a partir de ellas. Si se comparan las imágenes de antes y después de su arresto, sus facciones son diferentes, actualmente son más duras. Sus cejas se engrosaron con el tiempo y los huesos de su mandíbula se ensancharon, pero mantuvo los labios delgados, comunes en aquellos que suelen tener un trato directo con las personas o tienden hablar sin rodeos.

Las cejas tupidas son características de las personas sociables y carismáticas, pero también suelen tenerlas la gente intolerante o neurótica. La forma que tienen son de alguien que puede llegar a ser cruel, detalló Valenzuela.

La postura de su cabeza, echada hacia atrás, y su cabello sobre la parte frontal del rostro, podrían ser considerados como si intentara esconder la frente. Esto es común en alguien que oculta lo que realmente piensa. En general, su cara tiene rasgos angulosos, que indican un tipo de personalidad dominante.

Si se mira a detalle su rostro, se notará que tiene los ángulos de la mandíbula anchos, un aspecto físico recurrente en las personas instintivas y que generan más testosterona de lo común, lo que genera conductas agresivas y dominantes. Tiene una mirada penetrante, como de alguien que se sabe con dinero o poder.

Este tipo de mirada, gesto y postura de la cabeza es común en alguien prepotente. Aunque de su cabello no puede analizarse mucho, porque probablemente luzca desordenado por la situación en que se encontraba, Valenzuela observa que es desaliñado, por eso deduce que no es vanidoso.

La especialista considera que la postura de Ovidio Guzmán es inusual. Explica que al estirar el cuello, como lo hace él, las personas arquean la espalda. Esta es una señal de batalla. Algo similar se observa en los gatos cuando se esponjan intentado verse más grandes. También se debe por exceso de testosterona en el cuerpo y por eso dice que no es una postura natural.

“Hay una elevación de la cara, echa la cabeza hacia atrás, eso puede significar que la persona tiene actitud de superioridad o de sentirse poderoso”. Esta interpretación es reforzada porque mira de arriba hacia abajo, una forma típica de mirar en alguien que ejerce poder.

Cuando la gente está en situaciones que generan imposición, dejan al descubierto el pecho, como lo hace él, para mostrar dominio. La postura en general es de soberbia. A pesar de estos detalles, su cara delata sorpresa, su rostro está tenso. Aprieta los dientes como en señal de impotencia, pero a la vez superioridad. Está rígido, otro signo indicativo de que no esperaba ser ubicado por las autoridades.

Mostrar los dientes, también puede ser interpretado como una señal retadora. Cuando la gente se siente en peligro, el cuerpo produce adrenalina como mecanismo de defensa. Algo similar ocurre en los animales, por ejemplo los perros muestran los dientes cuando se sienten agredidos. La lectura de la especialista es que, el hijo de “El Chapo” Guzmán muestra incomodidad porque está tratando de generar temor en su oponente.